viernes, 17 de marzo de 2017

Capitulo 4: Problemas resueltos

Los del Futuro se miraban sin decir nada, la única diosa que quedaba en el cuarto era Hestia, y aunque tenían mucha dudas, no sabían si decirlas o no.

Daniela se removía inquieta en los brazos del rubio, las pesadillas seguían persiguiéndola

La diosa de ojos ardientes (literal) bajó los escalones que la separaban de esos niños que guardaban tanto dolor. Le pesaba darse cuenta de lo mucho que intentaban esconder.

Quería ayudarlos.

Primero pasó por la chica de las pesadillas y le acarició la frente, aliviando sus sueños, cambiándolos. Por el resto de noches que estuviesen ahí, ella se ocuparía de que sus noches no tuviesen malos sueños.

Giles recibió una sonrisa cálida de la diosa que lo hizo sonreír también. La esperanza y la dulzura pueden hacer sonreír a cualquiera.

-estoy consciente de que hoy hay un cumpleaños-.                       

- Dos para ser más exactos - soltó Charlie con una voz dulce, jamás se molestaría con esta diosa - son mellizos después de todo

La niña diosa le regaló una sonrisa encantadora- si quieren hacerles una fiesta yo con gusto preparo el lugar-.

Se había acercado a la pareja de rubia y pelinegra, la segunda estando medio apoyada en el pecho de su novia, ignorando lo cerca que estaba de sus senos, solo consiente del ritmo medio alocado que llevaba el corazón de Charlie y que la tenía entretenida ¡llevaba rato sin calmarse!                       

Charlie le sonrió mientras jugaba con el cabello negro fe su novia, lo adoraba - se lo agradeceríamos mucho, pero, si no es mucha molestia, ¿le podría pedir otro favor? - le sonrió de la manera más dulce que podía.

La tierna y encantadora expresión de la rubia calentó a la diosa, enterneciéndola, y un poco a su novia, quien le dio un pellizco disimulado.- ¿cuál es el favor, mi niña?-.                       

- sí, usted no le molesta, traería nuestros bolsos, con la ropa y eso - siguió sonriendo dulcemente mientras peinaba a su celosa novia y miraba a la diosa de ojos de fuego.                        

-Gustosa, querida-les sonrió a ambas- y al hacerlo, prepararé los sitios donde van a dormir ¿les parece?-.                       

 - muchas gracias - soltaron todos los semidioses presentes en la sala.

Charlotte se giró a su mejor amigo - despertarla Giles - dijo seria

Un pequeño detalle: Charlotte ya no estaba muy feliz cuando se refería a Giles. Esa era una larga historia.

La pelinegra le acarició la barbilla a Lottie, pidiendo su atención. Ahora podían estar más acarameladas sin la presencia tensa de los del pasado.

Giles bajó la mirada a la dueña de su corazón. Le agradecía a Victoria que distrajese a Charlie, otra que estaba molesta con él. Pero dejaría sus desgracias a un lado- ¿Dani? Despierta-pidió, moviéndola.

Ahora que por fin dormía bien, la estaban despertando.

Mientras esto, Hestia se encontraba trayendo bolsos y más bolsos.

Charlotte miro a su pequeña con amor, la furia hacia Giles desaparecía de sus ojos verdes grisáceos, nada nunca haría que una sola pisca de furia de colará en sus ojos al ver a su Torie - ¿si preciosa?-.

Daniela quería seguir durmiendo, era un sueño hermoso, era como cuando era niña, con sus padres y amigos, no quería despertar, ante nada, no quería volver a la realidad, pero con esa dulce voz hablándole, tuvo que hacerlo - ¿qué sucede? - susurró mientras de tallaba un ojo.

Torie se sonrojó notablemente. Maldición. Sintió el precipitado impulso de golpearla, porque por su culpa se estaba sonrojando. Su puño dio con su abdomen y ella desvió el rostro hacia ese sitio- tú... Uhm... ¿querrías dormir conmigo?-preguntó, valientemente, medio alzando la mirada hacia ella.

No muy lejos, Giles intentaba no perderse en la adorable imagen que le estaba dando Daniela- Hestia nos tiene una sorpresa-generalizó para no eliminar el elemento sorpresa de la fiesta.

Ya había colchones acomodados en forma de cubo al rededor de una fogata. Los más cercanos estaban a una cierta distancia del hogar que resplandecía, como a veces lo hacía la fogata del campamento. Llamas alegres y cálidas.

Victoria, al observar eso, no había podido sacarse de la cabeza el dormir acompañada de Charlie.                       

Charlotte sonrió, esa idea le encantaba, no lo podía negra, y era algo con lo que había soñado más de una vez - me encantaría mi hermosa vikinga - siempre le había visto así, fuerte y hermosa como la mejor de las vikingas

Daniela le frunció un poco el ceño - ¿no podías dejarme dormir? - bostezo y se acomodo en su pecho, estaba cómoda y calentita, no quería separar                        

La pelinegra se le quedó mirando aturdida a Charlie. Tardíamente, enarcó una ceja y presionó un dedo en las costillas de la rubia, hundiendo la piel torneada por el ejercicio- soy de ascendencia griega e italiana, Lottie, no nórdica-le corrigió con burla, no pudiendo dejar el dulce apodo tranquilo, no, porque ella no era así, y Charlotte lo sabía.

Giles le acarició tiernamente el cabello rubio a Daniela,- no podía, aunque...- su comentario cariñoso se vio cortado por una luz medio cegadora que cayó sobre todos.

Al volver todos a tener el sentido de la vista, se encontraron con el lugar decorado, páspalos, dulces, un pastel, estéreo... En fin, Hestia estaba ganando puntos con ellos.

Una pancarta brillaba en lo alto.                       

Daniela cerró los ojos de golpe por la luz, no los quería volver a abrir , quería volver a dormir, entre los cálidos brazos del asno de su ex y olvidarse de todo lo que estaba pasando, de todo lo que le tocaba vivir solo por llevar el apellido Jackson.

Charlotte le sonrió con toda la dulzura que poseía la rubia chica y se acercó a su rostro - pero eres tan de moda, fuerte y temeraria como la mejor vikinga - y la beso, sin importarle nada la beso.                        

Victoria no tuvo más de otra que seguirle el beso, porque tenía que admitir que en lo que Charlie la besaba todo su cuerpo se volvía gelatina y su cerebro conocía una sola voz de mando: seguirle. Pero ni loca le decía eso a su novia, ni a nadie.


Las tres chicas quedaron libres de quedar viendo puntos negros.

Los demás no corrieron esa suerte.

Hestia estaba sonrojada- ¡lo siento mucho!-.                       

Luke se talló los ojos antes de sonreírle a la dulce diosa - no se preocupe, todos sabemos que no lo hizo con mala intención-.                       

Ella estaba muy sonrojada- gracias, querido. Espero que disfruten la fiesta todos ustedes-.                       

 Maria le sonrió con dulzura - no se preocupe Lady Hestia, nosotros estaremos bien, si quiere ahora puede ir a descansar - .                       

-Se lo merece-asintió Dante con una sonrisa cálida,- si la necesitamos la llamamos. Usted descanse-.

Esas voces dulces. Muy pocos le daban algo de respeto. Esos chicos eran un primor. Le sonrió como una madre les sonreiría a sus hijos y desapareció en una bruma cálida.                       

Daniela seguía en el pecho de Giles, acurrucada                       

Giles no estaba seguro de querer alejarla de su pecho.

Elena y Galia comenzaron a hablar, extrañamente, alejadas de todos. Como si no quisieran que las escucharan...

El oxígeno se hizo brillar por su ausencia entre las dos besuqueadoras que estaban a punto de comerse en un sofá, una sobre la otra.

Lástima para Skai cuando alguna de ellas dos se enterase de las fotos que les tomó.

Victoria arriba, destrozando la trenza de Charlotte con sus pequeñas manos.                       

Charlotte acariciaba su cinturita debajo de la polera, estaba feliz y extasiada, su pequeña Di Angelo al fin estaba con ella, y ella en lo personal no podía estar más feliz.

Silena estaba riendo de sus dos amigas mientras hablaba con Luke y Daisy

Daniela se acurruco más cerca de él y medio consiente, medio dormida susurro unas palabras que hace semanas no decía - eres un bobo rayo del cielo - pero no como insulto, ni como burla, si no con un tono dulce y pequeño                       

A Giles eso le regresó a ese corto lapso de felicidad infinita cuando eran novios. Sonrió bobamente, como siempre ella tenía razón. Se encorvó y besó su sien, sus labios apenas rozando su piel- lo soy...-estaba a punto de o cometer una idiotez o un acto de valentía- y soy solo tuyo, mi hermosa espuma de mar-.

La chica D' Angelo estaba a punto de ceder a un sonido que estaba atorado en su garganta y que aumentaba de tamaño con cada caricia que Lottie le daba. Estaba jadeando, con las mejillas arreboladas y su corazón feliz. Por fin podía sentir libremente. Su acomodó sobre la rubia y cerró los ojos, intentando volver a respirar bien.

Charlie empieza a besar sus mejillas, para que ella pudiera respirar, bajo por su mentón, su barbilla y se fue a su cuello, justo sobre sus clavículas dejo una marca, su marca, un chuletón.

Daniela bajo esas palabras frunció el ceño, no, eso no era cierto - mientes - las lágrimas bajan por sus mejillas mientras se intenta separar de él - no eras mío, nunca lo fuiste - abre sus ojos, llenos de lágrimas no derramadas y de rencor - eras de esa chica, la hija de Deméter, no Mío, nunca lo fuiste - se levanta de sus brazos y cae al suelo.                       

El ruido del golpe alertó a la hija de Nico D' Angelo, sacándola de su propio paraíso. Sus ojos cayeron en la escena de su mejor amiga y Giles. De las lágrimas de su mejor amiga y su rostro medio dormido.

Por el Hades ¿qué ha hecho Giles?

El rubio se bajó del sillón, intentando explicarle la verdad, estaba harto del dolor que había en ambos.-Dani, siempre fui tuyo, solo déjame...-.

Victoria no fue la única que se dio cuenta. Y Charlotte detestaba ver a su hermana menor llorar.

La D' Angelo intentó agarrar a la rubia.

Charlotte veía todo rojo, el idiota lo había hecho de nuevo , su princesita estaba llorando de nuevo por el mismo imbécil, sentía las manos de su pequeña en su blusa pero no se detuvo, separó a Giles de Dany de un golpe y lo pateo donde más duele a un hombre, para luego golpear su rostros unas 3 veces hasta que la Di Angelo la separó , Dany solo seguía en el piso, rota, llorando, el había sido su primer amor, estaba enamorada, ilusionada , no cabía en su felicidad cuando él le pidió una cita, fueron novios por 5 meses , hasta que los vio, lo vio besándose con una hija de Deméter, jurándole amor eterno y diciendo que ella no era más que una boba y que jugaba con ella para ser el "macho alfa" del campamento, al ser ella una Jackson.

Charlotte sabía que no podía provocarle nunca a Giles el dolor que sentía su princesa, pero al menos sentía un grado de éste.

Lástima que Charlie no conocía la verdad. No conocía del sufrimiento diario del rubio Grace tendido en el suelo.

Una chica que sí lo sabía y que estaba furiosa era Elena. Sus manos impactaron contra los hombros de la mayor de los Jackson- ¡¿qué te sucede, Charlotte?!-chilló ¡Giles era su hermano! El que siempre la protegía. No podía dejar que el malentendido siguiera ocasionándole tanto daño a su hermano mayor.

Las manos de Victoria se agarraron con fuerza a los puños de Charlie. En ese estado, probablemente otra Grace saldría disparada.

D' Angelo hacía lo posible por mantener la calma por todos ahí. Dani era su mejor amiga, odiaba verla romperse y sufrir. Charlie era su novia, y estaba sufriendo también, podía sentirlo. Giles era su amigo, al que le debía muchas cosas. Y ella también conocía la verdad. No podía dejar que esta barbarie siguiese gastando a todos.

-Amor, mírame. Lottie-jaló de sus manos. Tenía que tranquilizarla a ella primero.

Charlotte tenía la respiración errática, su hermanita era la que estaba destrozada, su hermanita era la que había sido engañados, su hermanita era quien lloraba por un patán, pero ella era quien se encargaría de que el idiota sufriera, el problema es que las manos de su pequeña sobre las suyas la distraían y la llevaban a la calma, lo que ella no quería -amor...- susurra.                       

Luke había tomado a su hermana y la había sacado de ahí, estar junto a Giles, le hacía mal, el siempre lo había dicho, pero nadie nunca le creyó, nadie nunca lo escucha.                       

Eso. Eso era lo que quería. Calma. Podía sentirla. Apretó sus manos, cubría sus puños, acarició el dorso de sus manos. Era una especie de don del que estaba orgullosa. Poder calmar a Lottie desde siempre.- ¿me mirarás? No te lo volveré a pedir, Lottie-le volvió a jalar de las manos. Sus dedos empezaban a ceder y comenzó a moldear sus manos, entrelazando los dedos con los suyos, quitándole toda la tensión.

Charlie no se resiste más y la mira, al hacerlo todo el control vuelve a ella, todo lo que no quería en eso ese momento - no. Torie, no-.                       

Su novia se puso de puntas y le dio un beso corto en los labios- tenías que hacerlo-susurró con convicción, mirándola con sus ojos azules, muy cerca sus miradas una de la otra.                       

- detesto que me controles tan bien - y lo hacía en verdad, era la única que podía calmarla, se levantó y la llevo al sofá, la abrazo y la beso, necesitaba estar en control.                       

Yyyy, irónicamente, Victoria era la que perdía el control cuando se besaban. En el sofá, su cuerpo se amoldó al de ella y rodeó su torso con sus extremidades. Gustosa le permitía controlarse si era de ese modo.                       

Luke acariciaba el cabello de su hermana mientras está lloraba con la cabeza en sus rodillas, no sabía qué hacer, además de ver como Giles se levantaba.                       

El rubio era ayudado por su hermanita, quien no podía sentir más lástima por él. Le ayudó a sentarse. No podía dejar de ver a Dani. Estaba harto de que nadie lo dejase hablar y explicarse, solo dejándolo bajo la idea de que recibiese golpes que no merecía.

-Dani-.                       

No lo quería escuchar, no lo quería escuchar, le dolía escucharlo, es su culpa que ella estuviera así, el había dicho esas palabras, esas malditas mentirás - cállate Grace - soltó entre sollozos - déjame                       


Negó rotundamente-no, no puedo callarme. No puedes seguir sufriendo por esa maldita mentira, Dani...-inhaló, estaba a punto de soltar la verdad que ella podía tomarse como mentira. La conocía,- esa tarde te iba a ir a buscar, pero fui interceptado por Dina (la hija de Deméter) y Rebecca (una hija de Afrodita), llevaban unas galletas y me hicieron probarlas. Lo siguiente que sabía era que estaba besando a Dina como si nada, ya era de noche y tú me odiabas-no alejaba la vista de ella. Ella no lo miraba. Esta era la verdad y su única oportunidad de que ella le diese su perdón. Cada lágrima le dolía en el pecho como dagas envenenadas. Eran su culpa, de alguna manera.                       

Niega, no le creía, no podía creerle, aunque una parte de ella quería hacerlo no podía, había sufrido demasiado, había llorado demasiado - deja de mentirme en la cara Giles, te lo suplico -.                       

Definitivamente era su fin. Movió la cabeza de un lado a otro,- no me sorprender tu respuesta-bufó. Se estaba odiando a si mismo de haber nacido- pero yo estoy diciéndote solo la verdad, Dani. Ellas me pusieron un hechizo de amor...-.

Otra que no estaba aguantándose eso era su hermana menor. Dejó de jalarse el cabello y miró a la Jackson- no miente. Entre Victoria y yo averiguamos lo que había sucedido. El par de idiotas esas confesaron casi enseguida-si les ponías un hacha y una daga presionando sobre zonas vitales, por supuesto que terminarían soltando la sopa.                       

Niega, no, no, - si eso es cierto ¿porque no me lo dijeron antes?, Elena, tu y Victoria tu son mis mejores amigas - seguía negando mientras se sentaba y se abrazaba a su mellizo, en el confiaba, sus hermanos eran los únicos que podía confiar.        

La pelinegra se le quedó mirando con ganas de abrazarla y de pegarle un zape-cada que se menciona la palabra "Giles" tú te cierras, Dan-, se alejó de Charlie, solo que sin soltarle la mano.

Elena la miró con pesar- apenas dejamos hablar a Giles hace como unos seis días...-.                       

Los mira perpleja, sin saber que decir ni que pensar - ¿tienen pruebas? - su rostro se puso serio, les quería creer, una parte de ella le creía, pero su parte racional le gritaba que necesitaba algo más.                       

Había algo de esperanzas. Giles miró casi de manera desesperada a sus dos heroínas-¿quién lo tiene?-.

Victoria señaló a la de cabello moreno. Ella, sinceramente, era algo olvidadiza. Mejor prevenir que lamentar.

Bajo la mirada de todos, corrió hacia su mochila a agarrar el vial.

Daniela se levanto de la silla y  se paro frente a ambas chicas, no quería mirar al rubio, le dolía hacerlo                        

La pelinegra no aguantó más y le rodeó los hombros a su mejor amiga, dejándola apoyar su cabeza en su hombro. Dani era un poco más baja que ella,- eres muy terca, lo sabes-susurró con mucha suavidad. Todas esas veces que abría la boca para ayudar al rubio, Dan solo se apartaba, mandaba a callarla o cambiaba de tema. Desistía cada que observaba la rota mirada de su mejor amiga.

Ambas observaban cómo Elena sacaba de su mochila un pequeño frasco con los restos de un líquido rosa brillante,-se lo quité a Rebecca de entre sus cosas-.                       

Daniela solo agradeció el silencio el apoyo de Victoria, ella estaba ansiosa, nerviosa y más cuando vio el frasco rosa -¿ese es....?- no quería terminar sus palabras, seria admitir que estaba equivocada y que había herido al hombre que más había amado

Sabía el sentimiento de imposible culpa que sentía su mejor amiga y de todos modos asintió-lo es. Ahora ¿entiendes que ninguno de nosotros te está mintiendo? ¿Qué ganamos con mentir si luego la verdad siempre sale a flote?- si, muy filosófica la muchacha, pero ya estaba harta de que esos dos siguiesen separados.

Las lágrimas bajaban por sus mejillas, ahora por culpa, no podía mirar al Grace a la cara, estaba avergonzada y arrepentida.                       

Giles estaba esperando cualquier razón positiva para atraerla a sus brazos. El dolor de su cuerpo ya había menguado, solo su cabeza seguía punzando. Dio dos pasos hacia ella. Le daba la espalda junto con Torie, quien la abrazaba fuertemente pero sabía que no era ella la que debía ayudarla en ese momento.                       

Daniela sintió sus pasos e intento hacerse más pequeña, no sabía como el aun la podía querer por como lo había tratado, no, no era bueno eso.                       

En el silencio casi sepulcral, el rubio tocó el hombro a la chica de su corazón, añorándola como siempre, esperando que al fin haya abierto los ojos.

Con un beso en su frente, Victoria la apartó y se fue a abrazar a la otra rubia necesitada que también había estado conociendo la verdad y que Victoria esperaba se sintiese arrepentida por golpear todos esos días a Giles, a su mejor amigo.                        

Charlotte recibió a su pequeña con los brazos abiertos y le beso la frente, con todo el amor que le guardaba, la adoraba y ahora la necesitaba más que nunca , la beso mientras una silenciosa lagrima bajaba por su mejilla.                       

Daniela se giro para encontrarse con esos ojos caleidoscopios que tanto amaba y bajo la mirada enseguida, maldito Grace y lo que causaba en ella                        

Un líquido caliente llegó a la comisura de la pelinegra. Una lágrima, pero no era suya. Sus brazos se ajustaron con más fuerza y su boca se hizo menos intensa. La besó con dulzura, con amor correspondido hasta el último gramo, y más. Si la necesitaba, ella estaría ahí, ayudándola, apoyándola, acompañándola y regañándola si era necesario, lo que muchas veces lo era.

A Grace se le encogió el corazón,- ¿aun estás molesta conmigo?-susurró, a pesar de que lo que veía en sus movimientos no era eso, su propio miedo lo tenía totalmente desesperado.

Charlotte le devolvía el beso con todo el amor que le profesaba, la amaba y siempre lo haría, siempre.                       

Daniela no lo podía mirar, estaba tan enojada, si, pero consigo misma - no - susurro, fue pequeño pero él lo logro escuchar                       

La pelinegra se encargó de limpiar el surco de la lágrima de su novia mientras le besaba.

Giles ya no pudo mantener la distancia luego de eso. La atrajo, envolvió su pequeño cuerpo con sus brazos y su fornido torso le sirvió de almohada a su amada rubia.                       

Charlie se separó unos milímetros de ella, sus labios rozando los suyos - no te quiero- negó, no lo que sentía no era querer - te amo-.                        

Daniela se abrazo al torso de su amado rubio, joder, lo había extrañado, empezó a sollozar ahí mismo, no podía parar.                       

 Victoria se quedó perpleja y con el corazón a punto de desfallecer por lo rápido que iba.

Giles estaba a punto de pellizcarse. Parecía un sueño, esperaba que no lo fuese


Una besó.

El otro cargó.

Entonces casi al fondo, alguien gritó.

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