Pulverizo accidentalmente a mi profesora de algebra
Mira que yo no quería ser un semidiós
¿El diario del tío Percy comenzaba así? Se preguntaban los
del futuro.
¿Acaso no pudo esperar unas páginas más a delatarse?, cierta pelinegra bufó.
Al otro lado, Percy intentaba hundirse en su asiento.
- Yo no quería ser su hija - susurró la rubia que se hundía
más en su hermano, no quería leer esto, no quería, quería correr donde sus
hermanitos menores y olvidarse de su cumpleaños
Luke solo la abrazo más, no podía hacer nada más en ese
punto, el sabía por lo que ella estaba pasando y solo hizo eso, porque ambos lo
necesitaban, necesitaban sentirse queridos.
Puesto que eran las
más cercanas sentadas a los mellizos, Victoria los escuchó hablar, y ajustó los
brazos repentinamente al rededor de Charlotte Jackson, que raramente no había
soltado algún comentario. Eso sí que era raro. Quizá ella también estuviese...
Estuviese pensando lo mismo que sus hermanos. Victoria hizo una mueca. Ella
había sacado esa característica de verle el lado positivo a las cosas. Y deseó
poder conseguirlo en el caso del Jackson Chase.
Ah, se me ha olvidado, quieren saber dónde está Sally ahora
¿verdad? Pues luego de que a Poseidón le recogiesen la mandíbula, la mujer fue
guiada hacia su hijo y futura nuera, para que estuviese cómoda.
Charlie solo suspiro y abrazo más a Victoria, ella también
había escuchado a sus hermanitos y, aunque no a tal grado como ellos, también
se sentía incómoda cuando la relacionaban con sus padres, el mundo esperaba las
mismas habilidades, inteligencia o fuerza de ellos y, en muchas ocasiones,
olvidaban que eran personas separadas de ellos.
Annabeth solo negó con La cabeza a lo dicho por su mejor
amigo, ella en muchas ocasiones pensaba lo mismo, pero nunca lo diría en voz
alta.
-Charlotte-susurró la de ojos azules, permaneciendo con el
rostro contra su hombro, así su voz se amortiguaba contra la camisa anaranjada,
ignorando si le causaba algo o no a la rubia.
Percy, que había estado mirando a Annabeth, le tocó el hombro
y le preguntó con la mirada que por qué ese gesto ¡él solo estaba siendo
sincero!
- ¿Si Victoria? - susurro está con La voz más calmada que
podía tener luego de ese pequeño temblor que La pelinegra le había causado
Annabeth sonrió - Nada sesos de alga - le susurro, así era su
amigo después de tofo
-¿podrías subir un poco tu mano? Donde está... Empieza a
serme incómodo- soltó susurrando. Ahora que estaba recompuesta, no solo
ocultaba su rostro para no ser oída por los demás. Detestaba el rosa en su
cara.
Luego de que saliese de un pequeño trance por la sonrisa de
la listilla, le picó suavemente el hombro- nunca pasa "nada" por esa
cabeza tuya, chica lista-.
Charlie no la quería soltar, Ella aún no estaba bien - ¿puedo
dejarla un poco más? Por favor - aunque no quería su voz salió rota e
inestable
Annabeth se sonrojo un poco antes de giñarle un ojo a Percy -
me lo tomaré como un cumplido
Ughm, a veces detestaba tener un corazón blando con
Charlotte, pero ella no se estaba refiriendo a eso, y para colmo, tenía que
mencionar lo que le incomodaba- agh, no,
Charlotte-susurró, apretando los
labios en un gesto de impaciencia- no me refería a que dejaras de
abrazarme...-.
Percy volvió a estar bobo un segundo nuevamente ¿¡qué le
pasaba?! Se sonrojó, igualando al rostro de su mejor amiga.
Charlie inclinó La cabeza a un lado- ¿entonces? - curiosa e
inocente, así se definía Charlotte Jackson
Annabeth río y miro a Hestia, quién había sido La primera en
querer leer
No puede... Victoria no estaba caracterizada por la
paciencia, menos cuando se avergonzaba. Que a Charlotte no le sorprendiese que
primero maldijese en griego antiguo.- estás tocándome el trasero, Charlotte-
aclaró algo alto...
Y fue oída por Afrodita, la que hizo espavientos de
desmayarse por la emoción ¡ahora faltaba acercar más a Daniela y a Gales!
Charlie sintió todas las miradas sobre ella y se sonrojo
mientras soltaba a Victoria - perdón - mentes subidas su mano a su cintura
Daniela hizo algo que hace mucho no hacía, rio, ella conocía
a su hermana, así que río, puro y limpio
Luke sonrió antes de echarse a reír también. Hacía mucho que
su melliza no reía, y le gustaba ver que dejaba un poco al lado la tristeza.
Parando su risa, le dio una sonrisa, que no prometía nada bueno, a su hermana
mayor y a su amiga- ¿cómo se sintió, Charlie?-.
Una carcajada por parte de los demás fue bastante
satisfactoria para el chico Jackson.
Para los demás del campamento mestizo del futuro era extraño
y bastante bien ver a los Jackson reír y bromear, los amigos de los 3 hermanos
presentes rieron con ellos, y otros suspiraron de calma, por lo menos los
nietos de Poseidón no habían olvidado reír
Charlie no podía estar más roja y avergonzada, maldijo a su
hermano luego de ocultar su rostro tras el cabello negro de victoria
Hasta la que debería ir a golpear a Luke por lo dicho, rió,
secretamente aliviada por la risa de la que era su amiga y del hermano de
ésta... Solo faltaba hacer reír a la mayor de los hijos de la chica lista y del
sesos de alga.
Hestia, de buen humor, siguió el relato. Ella amaba las
risas, tan llenas de calidez, que soltaban esos muchachos
Si estás leyendo esto porque crees que podrías estar en la
misma situación, mi consejo es éste
-Todos estamos en esa situación ya. Llegó algo tarde, Percy-
Leo le palmeó ligeramente el hombro al chico pez.
Oliver pensaba igual que su padre.
Annabeth río - El chico que parece duende tiene razón -
se burló de su mejor amigo, ahí era su relación
Y como un chico muy temerario, Percy hizo mohín.-ustedes no
cuentan-.
¿Entonces quién cuenta idiota? - dijo Daniela fría,
sorprendiendo a sus hermanos, sabía que su odio era mucho, pero no para
insultar a su padre. Está exclamación a nadie del campamento mestizo del pasado
le gustó, ese " idiota" de 15 años los había salvado más de una vez a
todos.
- ¿Qué te pasa pequeña estúpida? - salto Reyna a su defensa,
ella no se había relacionado con el PERCY de 15 pero aún así era Percy
Daniela no se iba a quedar callada, se levantó de un salto de
los brazos de su hermano y se enfrento a la pretora - La pura verdad abandonica
- dijo frente a ella
-Ay no-susurró Victoria. Si seguía esa pelea, conociendo a
Daniela, soltaría más de lo que debía. Tenía que detenerla.- Dany-ya estaba
soltada de Charlotte y tomaba del brazo a la chica- cariño, no sigas-en la
calma de su voz había una tensión, una orden.
Si no le hacía caso, a la segunda
ya no habría calma en ella.
En Reyna la confusión se volvió ira- ¡¿a qué te refieres,
niña?! ¡Tú no me conoces!-.
-¡Yaaa basta!-gritó la de ojos de tormenta, la madre, la
diosa de ojos de búho
- ¡NO BASTA NADA! - ya nada la calmaría, estaba harta de ser
tratada, o como muñequita de porcelana, o como una bomba, un aura verde
grisácea la rodeo, nada le importaba, ya nada valía nada, la única cosa por la
que se calmaba era por sus hermanitos y ello no estaban aquí ahora para
calmarla. Lo único que hizo fue dar media vuelta y salir de ahí, volvería a
casa, aunque fuese saltando del mismo Olimpo.
Zeus estaba contento de que la pequeña mocosa malcriada por
fin se fuese. Relajó su real trasero en su trono y chasqueó los dedos- Hestia,
sigue leyendo-.
No hace falta mencionar que la diosa no le hizo ni el más
mínimo caso.
Ahora Victoria estaba furiosa. Señaló a los dos únicos
Jackson Chase que quedaban ahí- ¿¡no irán a buscarla, par de...?!- y soltó una
sarta de maldiciones que eran una mezcla de griego antiguo y de italiano.
Daniela se estaba hiendo, aunque fuese imposible para ella
regresar a su campamento mestizo. No podía volver a su hogar con solo desearlo.
Luke fue el primero en interrumpir a la D' Angelo - ¿acaso no
la conoces? nunca es bueno molestarla cuando esta así, lo único que
ocasionaríamos es que se enfurezca mas, los únicos que la pueden calmar son Zöe
o Ty o.... bueno, antes Giles - había
acortado el nombre de su hermano apropósito, pero él era racional,
Victoria estaba siendo paranoica
Charlie se levanto con la intención de calmar a la nieta de
la muerte - Tori por favor, calma ¿sí? Dany volverá
- ¡Nada de calma!-señaló a chica rubia, advirtiéndole que no
diese un paso más.
Lástima que estaba tan lejos de la tierra y de los muertos
que estaban enterrados bajo ésta. Daniela no estaba en sus cávales en ese
momento, y no tenía a los chicos que la calmaban, bueno, tenía a Giles, al que
ahora odi... Se le ocurrió una idea. Su dedo acusador apuntó al chico rubio que
tenía una, literal, nube de tormenta encima. Y la llamaban a ella dramática.
Puff.- tengo que hablar contigo. Ya-se acercó y menos de unos segundos ya lo
estaba arrastrando fuera de la más grande construcción del Olimpo.
-¿Qué ha sido eso?-murmuró totalmente confundido uno de los
Stoll.
Su hija del medio quiso decirle y explicarle la situación,
pero no abrió la boca.
- Eso mi querida gente ha sido una explosión marca registrada
de Dany, le pasa en día como estos, pasa cuando hay muchas cosas juntas - se
volteo hacia la romana que aun estaba estupefacta - y esta estúpida romana
acaba de causarla, muchas gracias, acabas de mandar a una explosión a una de
los más poderosas de los mestizos de esta generación-.
Silena usualmente era callada, le gustaba ver a la gente y
atacarla de la manera más desprevenida posible, pero Dany era de sus mejores
amigas y la reinita la había hecho explotar, eso hacia salir a su guerrera
verbal
Los dioses estaban previendo una posible guerra entre ambos
bandos. Una guerra familiar, irónicamente.
Los últimos años de sus vidas habían provocado que los
jóvenes nietos de los dioses fuesen más unidos entre sí que a sus padres. Era
triste, pero era la verdad.
Por primera vez en todo el día, Nico D' Angelo tomó la
palabra. Era la versión que había pasado ya una larga y extenuante aventura con
la pretora, y él no iba a aguantar aquella injusticia,- Reyna no ha tenido la
culpa, ha estado defendiendo lo que a ella le ha parecido correcto, y, sean
realistas, ninguno de nosotros conoce algo de ustedes, así que no lo ha hecho a
propósito-estrechó sus ojos oscuros sobre la muchacha que se veía de su misma
edad. Si los ojos fuesen azules, habría sido la misma mirada de
Victoria, y eso
era perturbador para todos sus amigos;- no tienen el derecho de atacarnos así.
Ninguno de ustedes-.
Al contrario Nicolás - soltó María, fría y cruel - nosotros
tenemos derecho mejor que nadie a atacarlos así, los conocemos mejor que nadie
en este mundo, y hay sentimientos demasiado fuertes aquí, y si, nosotros los
atacamos, pero nuestras razones tenemos, todos sabemos qué y quiénes son
ustedes, así que no actúen así con nosotros, que nuestras buenas razones
tenemos - bufo al terminar, pero algo de todos los años que tenían todos
acumulados salieron ahí
- conocemos sus acciones - dijo Galia sentándose junto a
María
- Sus traiciones - soltó Silena con voz mordaz
- Sus defectos - esta vez fue Daisy
- Sus errores - Soltó Lizzie
- lo que más desean ocultar - Dijeron los que restaban
El aura de los chicos del futuro era amenazante, una palabra
más y muchos atacarían, y ganarían, porque razón había en sus palabras. Verdad
también. Y tenían todo el derecho de por fin desahogarse con esas
personas.
-¿Quién demonios son ustedes?-espetó la única, la inigualable
e impertinente, Clarisse la Rue.
- Su peor pesadilla hecha carne - lo dijeron todos a La vez y
fue lo último que soltarían, o por lo menos hasta que Dan, Tori y Giles
volvieran
Unos minutos más tarde
Estaba solo. Y en mi mano sólo tenía un bolígrafo...
La diosa se detuvo. Venía entrando la pelinegra que había
salido antes. Su mirada era fría, toda su expresión lo era. Como uno de esos
bustos tallados en mármol.
Majestuosamente peligroso. Como muchas veces le
pasaba, su mente estaba volando en lo que estaba sucediendo no muy lejos del
templo en donde ellos estaban.
La diosa del hogar sonrió, la única de los dioses que lo
hacía.-hola, querida. Hemos avanzado bastante la lectura-.
-Vale -.
Charlie le señalo el lugar a su costado, sabía que La pelinegra podría volver a estallar y
eso no eres bueno. - ¿qué sucedió con mi hermana?-.
No vaciló al verla, era ahí donde se dirigía desde un
principio. Se acomodó a su lado y, sorprendentemente, abrazó su cintura-
logramos encontrarla-tenía la vista en cualquier lado-, ora porque o se calme
por sí sola o con ayuda de Giles, y que no lo mate en el intento-contestó
monótonamente.
- ¿los dejaste solos? - La abrazo por les cintura
Se encogió furtivamente del hombro-todos nosotros sabemos que
lo necesita. Aunque tú no quieras creerlo-, no era un secreto que la mayor de
los Jackson era un poco... Ehm, posesiva y celosa con sus hermanos.
- Ella no necesita un chico, necesita a sus padres - si, era
posesiva, pero no quería que lastimaron a sus hermanos, ¿acaso eso era
malo?
La pelinegra no se iba a contener-a ver, entonces explícale a
tus padres-hizo un gesto hacia los del otro lado de la sala. Los que no
conocían la verdad, se confundieron más- que Dani los necesita-.
Charlotte bufo, a veces era difícil darse a entender - no a
ellos, a los de 37 años, a los que casi no La visitan
-Pues si no te has dado cuenta, las versiones que tenemos no
son las que necesitamos.
Y dudo de que los vayan a traer-bufó. Muy adentro de
ella, preferiría no estar discutiendo con Charlotte, iba perdiendo cada vez más
la paciencia. Una parte de ella le decía que se callase.
La abrazo más, hundiendo su nariz en su cabello - en eso
tienes razón – murmuró
El señor Brunner había desaparecido. No había nadie excepto
yo. Aún me temblaban las manos. Mi almuerzo debía de estar contaminado con
hongos alucinógenos o algo así.
Skai rodo los ojos, su abuela siempre decía eso, pero una
buena dieta no era solo a base de cereales, se necesita toda La pirámide
alimenticia, pero intenta decírselo, no escucha
La diosa de los cereales bajó la mirada a su nieta ¡había
oído eso!- Skai- llamó-tenemos que hablar seriamente-.
- yo solo digo La verdad - dijo Skai
¿Me lo había imaginado todo?
-Uhm, tal vez-canturreó muy bajito el hijo de Valdez.
Su hermana rodó los ojos, a pesar de que sonreía.
Skai solo río por lo dicho por su mejor amigo, del cual estoy locamente
enamorada, pero eso nunca lo admitiría
Oliver sonrió secretamente, así como secretamente observaba a
su mejor amiga cuando ella no se daba cuenta. Amaba su risa...
Regresé fuera.
Había empezado a lloviznar.
Grover seguía sentado junto a la fuente, con un mapa del
museo extendido sobre su cabeza. Nancy Bobofit también estaba allí, aún
empapada por su bañito en la fuente, cuchicheando con sus compinches. Cuando me
vio, me dijo:
—Espero que la señora Kerr te haya dado unos buenos azotes
en el culo.
-Nah, solo quiso matarlo-soltó con voz casual Evan Stoll. No
podía estar mucho rato sin soltar palabra, por mucho que aun estuviese algo
cabreado.
- Evan te estás confundiendo, esta es la profesora de la
niebla, la otra se llamaba "profesora Dodds" - burlo su hermana Skai
a veces su hermano era algo, o muy, torpe
-¿en serio?- nunca había sido muy bueno escuchando, no lo
culpen, su atención estaba en otra semidiosa la mayor parte del tiempo.
- Si, enano - se burlo Isabella, con su familia podía
mostrarse menos tímida que de costumbre
-Bueno, no importa-le saca la lengua a su prima, solo usando
la mitad de su atención.
Afuera de la sala
Una rubia estaba sentada frente al palacio de su abuelo, era
el único que tenía algo de agua y ella, como buena descendiente de Poseidón,
estaba con las piernas en esta y jugando con ella, eso la calmaba.
El mismo chico rubio que estaba colado por ella desde hacía
varios años y que la había cagado hacía algunas semanas, se acerca a ella por
detrás, como haría una persona entrenada para el sigilo, cosa en que era bueno,
bastante. -Hola-susurró, ya estando a centímetros de ella.
A la joven chica la recorrió un escalofrío al reconocer la
voz, pero no antes de que lo golpeara en el estómago ante el susto - ¡Por el
tártaro!
Había recibido muchos golpes en su vida, y varios de parte de
ella. Sus reflejos actuaron, agarrándole la muñeca con una sola mano- ¡lo
siento!-.
- Idiota - no por el golpe, no por asustarla, el era un
idiota como sea, el jodido la engaño apenas unas semanas después de empezar a
salir
Giles no era tonto. La forma tan despectiva del insulto solo
podría ser por una razón.
La razón por la que venía a hablarle. Le soltó la
mano lentamente y se auto invitó a sentarse a su lado- lo siento-por asustarla,
por detener el golpe que se merecía, y por dañarla.
Él de tonto había entendido el error muy tarde. El error de
ambos.
- ¿por cuál de todas las cagadas?
Gruñó, estaba molesta, y por ahora él era la última persona
que quería ver
-Por las cosas que sí hice-, ella siempre huía sin quedarse a
ver la verdadera cara de la moneda. Y se rehusaba a perderla.
- tú hiciste todos esos errores Grace - ella hizo otra
burbuja de agua, no lo quería escuchar
Se acordó de lo dicho por Victoria. Por mucho que quisiese
explicarle todo, su objetivo era otro.- no es de eso de lo que quiero
hablarte-.
-¿Entonces de qué? Por que se es de lo que pasó ahí dentro no
quiero hablar - gruñó
-solo quería recordarte algo y acompañarte-ahora venía lo
difícil- como amigo-le supo tan amargo como la comida que preparaba Elena.
- No soy tu amiga Grace, ni mucho menos ni mucho más, pero
adelante, habla, quiero ver con qué barbaridad saldrás, como el “yo soy tuyo y
tú eres mía”
Externamente, seguía estoico y como si no le importase el
filo de sus palabras. Internamente, era otro el caso. Sus ojos en ese momento
reflejaban los colores de una tormenta eléctrica.- ¿recuerdas... El carnaval de
hace 8 años? Cuando los tíos Hazel y
Frank nos llevaron a todos a nueva
Orleans-.
- Si lo recuerdo - ¿cómo no hacerlo? Era una niña de 8 en ese
entonces y era la primera vez que salía de casa a jugar y divertirse, había
sido para el cumpleaños de Charlie y lo había disfrutado mucho
También había sido en ese tiempo que aún sus padres estaban
la mayor parte del tiempo en casa, todos los padres.
-¿Recuerdas cómo esa tarde nos pusimos a jugar con
agua?-sonrió ligeramente- ustedes nos estaban dando una paliza a todos los
demás-.
Sonrió levemente, a Ella en particular Le encantaban esos
tiempos - también lo recuerdo
-tu papá, Luke, Charlie y tú nos hicieron tragar agua-rió un
poco.
- Eran buenos tiempos , ellos estaban más con nosotros - dijo
mientras evitaba las lagrimas
-Lo sé-lo estaba logrando. Con un vistazo disimulado bastó
para que quisiese envolverla en sus brazos
"lento" le había dicho la pelinegra.
Así que solo le dio una palmadita en el hombro.
-Y el Tío Connor se puso a contarnos historias de
terror-.
- Intento asustarnos - bufo, su tío siempre quería hacer
eso
Era lógico, en esos tiempos sus padres casi siempre estaban
en casa y jugaban con ellos, pero luego los habían dejado tirados, nunca
estaban y cuando estaban no les tomaban atención
-Él fue el que terminó asustado esa noche ¿recuerdas lo que
hicieron Tori, Skai, Evan e Iss?-, alzó la mirada al cielo. Oscurecía
rápido.
- lo recuerdo pero ¿qué intentas con todo esto?
-Que te calmes-murmuró, desviando la mirada de los ojos de
ella, que seguro solo lo veían con odio.
- pues no lo estás logrando, solo haces que tenga más
rabia - dijo puntual, no dejaría que él jugará de nuevo con sus emociones
La miró de reojo, así no estaba tan afectado por su mirada de
odio. Se pasó las manos por el cabello, haciéndolo hacia atrás. A veces pensaba
en cortarlo- ¿por qué no valdría la pena volver allá dentro? Yo también extraño
a mis hermanos-su voz se volvió más dura. Le preocupaban. Él se había vuelto la
figura paterna de esos revoltosos- pero yo... Bueno, Victoria dijo que hay que
esperar. Tal vez los dioses los traigan o nos lleven pronto-.
Ella empezó a jugar con las puntas de su rubio cabello, estaban
pintados de un color azul y algunas partes verdes, ese gesto lo hacía cuando
tocaban un tema que le afectaba mucho, y sus hermanos siempre serian lo que más
le afectaban.
Muchos pensaban que Charlie por ser La mayor era La que más
se preocupaba por ellos pero no era así, ella entendía a su hermana, su manera
de evitar el dolor era ignorándolo y en eso quizás de despreocupada de ellos,
pero no La culpaba, pero ella a diferencia le gustaba enfrentar las cosas, ella
era La madre de esos pequeños - no los quiero ver, a Perseus y Annabeth, cuando
vuelvan los pequeños quizás entre -.
La noche por fin había llegado al Olimpo y los dos chicos
estaban frente al enorme satélite natural. La luz se reflejaba en el agua.
Los ojos de Giles estaban fijos en éste.- ignorémoslos-propuso.
Su voz era más seria.
El dolor, hacía mucho, se había transformado en un odio
frío. El amor que sentía por sus padres era rencor, ira. La encaró.-
ignorémoslos a ellos, como nos han estado ignorando a nosotros todos estos
años-.
Ambos actuaban por rencor. Aunque él lo ocultase, no podría
hacerlo por el resto de su vida.
Ella, al contrario, era más expresiva al demostrarlo. Más
explosiva.
Eran el contrario del otro.
- ¿de qué serviría? Ellos no saben quiénes somos, no
sentirían el dolor que todos nosotros hemos sentidos durante estos años -
bufo
-Podríamos hacer que se enteren-se estaba dejando guiar por
sus sentimientos. No estaba pensando parcialmente. Ninguno de los dos
- podríamos aprovechar y hacerles pagar. Solo tenemos que
fingir al volver. Y avisar a los demás-.
- podríamos hacerlo, decir quiénes somos, hacer que sufran,
que su propia sangre los desprecie como ellos nos han despreciado - sonrió, esa
idea Le agradaba
Él sonrió ladinamente.
Personalmente, no quisiera ser sus padres
-Lo haremos entonces-susurró, y sonó tan siniestro y oscuro
como la noche que se cernía sobre ambos.
- Giles ... - no sabía por qué lo había llamado, había
salido de sus labios antes de pensarlo, era extraño
Eso fue raro para él. Últimamente solo era "Grace",
lo que era doble doloroso al escucharlo venir de ella.
No pudo evitar voltear a mirarla- ¿si?-su voz había cambiado,
era dulce. Eso fue asombroso.
Su voz cambio a un tono dulce, uno que solo usaba para sus
hermanos y amigos muy cercanos, uno que ya no usaba con él - gracias, me
hiciste este cumpleaños más....
Pasajero-.
La forma en que ella lo dijo. La dulzura que le hacía
recordar el antes de aquel increíble malentendido.
Si hubiese sido su cumpleaños, ese habría sido el mejor regalo.
Aunque durase tan poco.
Él le sonrió en respuesta. Su regalo había quedado en sus
maletas, profundamente guardado. Esperando algún día llegar a la rubia.
Ya no podía aguantar mucho más el intentar vomitar toda la
verdad.
“solo la alterarás" ¿acaso Victoria estaba leyendo sus
pensamientos?
-cuando quieras. Ahora, hay que volver-.
Se sumergió en el agua, era increíble La profundidad que
podía tener, floto un poco y suspiro, ella no quería eso, no quería ser dulce
con él, quería ser cruel y despiadada, pero no podía y odiaba eso - voy en unos
minutos - su voz volvió a sé como antes, fría
De vuelta en la sala
— ¿Buscas Benévolas?
Percy y Grover se estremecieron notablemente. Todos los encuentros con esas “mujeres"
nunca terminaban bien.
Victoria, que no podía evitar mirar a veces al otro lado,
rodó los ojos. Simplemente porque no las conocían. Muchas veces eran su única
compañía cuando ella quería
bajar.
Leo río mientras miraba a Percy - ¿y tú lo sueltas como si no
fuese nada? - ese chico le sorprendía cada vez mas
Percy le miró, encogiéndose de hombros y con una sombra de
sonrisa- tal vez podía lograr sacarle algo-.
- no lo creo, es Grover de quién hablamos, le ibas a sacar
algo con o sin las benévolas
La que dijo eso no fue más ni menos que Annabeth
- ¡Hey! - soltó Grover - eso no es cierto
- sí lo es - rieron todos los que los conocían
Percy fue el único que se apiadó un poco de su mejor amigo.
Le dio palmaditas en el hombro y una sonrisa sarcástica- no te alteres, hombre
cabra-.
Grover casi pega un brinco. —¿Qué… qué quieres decir? Le
conté que los había escuchado hablar la noche antes del examen
- ¡NO! - se escucho como un estruendo, pero en realidad fue
el grito de los hijos, nietos y el mismo dios de los ladrones - Nunca debes
admitir un crimen
Al pobre chico pez casi le da un infarto- ¡Pero no me
griten!-.
-¡Eres una deshonra!-gimió Skai, como siempre de dramática.
Ni siquiera quería volver a verle la cara.
- Deshonra a ti, deshonra a tu familia y deshonra para tu
vaca - grito su hermana riendo, solo seguía su hermana, en realidad no tenía
intención de bromear con los del pasado
Skai se rió ante la forma en que su hermana lo decía.
Chocaron los puños en alto.
Quería bastante a su hermana y más cuando dejaba de
lado su timidez y se unía a las bromas.-tú no me deshonras-.
- ni tu hermanita- rio mientras veía como un rubio de ojos caleidoscopios
entraba a la sala
El chico llamó la atención de todos sus amigos. Mas una
pelinegra se mordía el labio inferior, esperando que el plan haya funcionado y
su mejor amiga entrase por esa puerta.
En el silencio, Zeus bufó.
Porque la chica rubia de ojos verdes venía entrando.
La chica rio al ver la cara de Zeus - ¿no esperabas verme
rayito? - muchos dirían que
burlarse del rey de los dioses podía ser peligroso,
pero poco le importa a la joven Jackson
El señor todo poderoso del cielito intentaba mantener la
rabia contenida, y el disgusto también. Las clases de control de ira al parecer
no funcionaban-¡solo siéntate, mocosa!-.
Sonrió con burla - si así lo desea el señor- soltó ácida y
con sarcasmo antes de tirarse a un sillón
El civilizado y maduro Dios le miró con frialdad y satisfacción,
creyendo que había ganado.
Giles estaba de vuelta sentado al lado de Oliver ahora.
Otro rubio no tardó en abrazar a su melliza por los hombros,
aliviado de que estuviese bien. Pero no admitiría que era gracias a Giles.
Otra que miraba con rencor a la rubia era cierta latina del
pasado. Pero ella sabía esconderlo.
-¡sí!-había susurrado con satisfacción la pelinegra cerebro
de la operación traer-a-Daniela, que intentaba no sentirse tan aliviada.
Le tembló un párpado.
—¿Qué oíste? —preguntó. —Oh… no mucho. ¿Qué es la fecha
límite del solsticio de verano?
Grover bufo - solo le falto cuando nos saludábamos - lo cual
causo una lluvia de risas y un pequeño sonrojo en el pelinegro
—Mira, Percy… —Se estremeció—. Sólo estaba preocupado por
ti. Ya sabes, por eso de que alucinas con profesoras de matemáticas diabólicas…
-¿ahora vas a confundir al pobre chico más de lo que ya está,
Grover?-el dios de los ladrones le sonrió amplio- ¡choca esos cinco, sátiro!-.
Por mucho que Annabeth intentase ver mal a su querido amigo
sátiro, no aguantó una pequeña risa que fastidió el humor de Percy.
¡Al parecer nadie quería apoyarlo!
Daniela bufo - es horrible cuando te hacen eso - y lo era, se
lo habían hecho unas cuantas veces y lo odiaba, quizás más que a sus
padres
Luke le palmeó la cabeza a su melliza, compartiendo el
sentimiento. Quizá más que su hermana.
Oliver rio, era usualmente él quien le hacia esas bromas a
los mellizos Jackson, aunque también después se llevara los golpes, era
bastante entretenido
Hestia solo sacudió suavemente la cabeza, y con paciencia
siguió leyendo, acostumbrada a las interrupciones.
Atenea medio bufaba desde su trono. Estaba pensando
seriamente en entaponarles la boca a todos.
Poseidón miraba curioso de su hijo a los mellizos en los sillones, aunque el
sabia que eran sus nietos, era extraño, además del hecho de al parecer sus nietos
odiaban a su padre y a él
—Grover…
—Le dije al señor Brunner que a lo mejor tenías demasiado
estrés o algo así, porque no existe ninguna señora Dodds, y...
—Grover, como mentiroso no te ganarías la vida
Hermes bajó la mano, desilusionado.-ya no quiero tu puño,
sátiro- ¡qué desilusión!
Evan y Skai sacudieron las cabezas. De pequeños habían
intentado darles clases al sátiro de cómo mentir. Había sido en vano y una
pérdida total de tiempo para travesuras.
Dionisio rodo los ojos, lo primero que debía saber un sátiro era mentir para ocultarle cosas a los
semidioses, no sabía por qué él había dejado a ese sátiro seguir luego del
incidente con Thalía, pero luego de sus resultados con el joven Jackson todo
había ido mejor
Se le pusieron las orejas coloradas.
Igual a como las tenía el Grover de La sala
Sacó una tarjeta mugrienta del bolsillo de su camisa.
—Mira, toma esto, ¿de acuerdo? Por si me necesitas este
verano.
La tarjeta tenía una tipografía mortal para mis ojos disléxicos,
pero al final conseguí entender algo parecido a:
Grover Underwood
Guardian
Colina Mestiza
Long Island, Nueva York
(800) 009-0009
-Si se supone que es para mestizos, ¿por qué nos torturan
usando ese tipo de letra?-gruñó cierta pelinegra del futuro. Ni siquiera tenía
que imaginarlo para que le doliese la cabeza.
Y ni era la única de acuerdo con eso.
El dios de vino solo les sonrió con crueldad.
- Dionisio vas a cambiar es letra ¿verdad? - dijo Hestia mirando
fijamente a su sobrino
Los futuristas rieron, sabían que Dionisio no se iba a
resistir a su tía.
La sonrisa se le fue de la cara. Fue tan radical el cambio a
sumiso que tuvo, que solo hizo reír más a los del futuro- s-sí, Hestia-.
Victoria no fue la única que sonrió con maliciosa
satisfacción.
— ¿Qué es colina mes…?
- NO LO DIGAS EN VOZ ALTA - fue el grito en general, tanto de
futuristas como de presentes
Percy estuvo por caerse de sillón.
-Ay hijo-.
—¡No lo digas en voz alta! —musitó—. Es mi… dirección
estival.
Todo el mundo miró al chico cabra, sin excepción.
-¿En serio?-cuestionó Annabeth sin creérselo.
Alguien le tocó el hombro a Oliver. Al girar se encontró con
su mejor amiga- ¿Mmm?-.
-Apostemos-.
Los del futuro estaban pensando en cómo ese trío había
salvado el mundo, 3 veces, si la primera vez tenían 12
Menuda decepción. Grover tenía residencia de verano. Nunca
me había parado a pensar que su familia podía ser tan rica como las demás de
Yancy.
—Vale —contesté alicaído—. Ya sabes, suena como… a
invitación a visitar tu mansión.
Asintió.
—O por si me necesitas.
—¿Por qué iba a necesitarte?
Annabeth no se contuvo de darle un coscorrón a su mejor
amigo.
- Eso fue cruel Perseus - Dijo Sally regañanando a su hijo -
te pido disculpas por el Grover
- No te preocupes Sally - dijo este un poco dolido, pero como
no, siempre se consideraba una molestia para su amigo
- ¿Qué? ¡No quise...-las miradas de Sally y Annabeth lo
mandaron a callar.
—Lo pregunté con más rudeza de la que pretendía.
- Más te valía Jackson - dijeron todos los que tenían cariño
hacia el sátiro, subiendo le un poquito el ánimo
Y bajándole el ánimo al hijo de Poseidón. No le estaba
gustando nada la idea de los dioses.
Grover tragó saliva.
—Mira, Percy, la verdad es que yo… bien, digamos que tengo
que protegerte.
Lo miré fijamente, atónito. Había pasado todo el año
peleándome, manteniendo a los abusones alejados de él. Había perdido el sueño preocupándome por qué
sería de él cuando yo no estuviera. Y allí estaba el muy caradura,
comportándose como si fuese mi protector.
-Perseus, no debiste
haber sido tan duro con él-se auto interrumpió la diosa del hogar, molesta por
lo que estaba leyendo.
Percy estaba recibiendo malas miradas de todas las direcciones
, el sólo se hundió en su asiento mientras mascullaba contra los dioses por
leer sus pensamientos
—Grover —le dije—, ¿de qué crees que tienes que protegerme
exactamente?
-conociéndote, de
muchas cosas, niño pez-bufó Thalia, mirándolo con molestia desde su sillón. Muy
normal era que estuviese afilando su lanza.
Más le ponía los nervios de punta a varios romanos.
- mira quién habla cara pino - bufo el hijo de Poseidón en
respuesta a su prima
-Yo sé cuidarme sola, sesos de alga- sabía que el apodo
molestaba al chico, si no venía de Annabeth.
El chico gruño antes de sonreírle a su prima, su relación
siempre seria así, de amor y odio
Se produjo un súbito y chirriante frenazo y empezó a salir
un humo negro y acre del salpicadero. El conductor maldijo a gritos y a duras
penas logró detener el Greyhound en el arcén. Bajó presuroso y se puso a
aporrear y toquetear el motor, pero al cabo de unos minutos anunció que
teníamos que bajar.
Los hijos, nietos y el mismo Hefestos despotricaron - Así no
se trata a las maquinas - empezaron a gruñir
Percy se alivió ligeramente. Por fin no se molestaban con él
en todo el santo día.
Nos hallábamos en mitad de una carretera normal y corriente:
un lugar en el que nadie se fijaría de no sufrir una avería. En nuestro lado de
la carretera sólo había arces y los desechos arrojados por los coches.
Los dioses relacionados con la naturaleza gruñeron, no les
gustaba como los humanos trataban a la naturaleza - Eso es asqueroso -
sorprendido a estos dioses salió Sally a defender la vegetación.
Lizie cabeceó en afirmación, asqueada por la simple idea de
imaginar la contaminación que había en ese sitio.
Los hermanos Jackson hicieron una mueca antes de Victoria le
diera un zape a cada uno - cálmense, no pueden hacer nada ahora, solo debemos
esperar para volver y volverán a sus actividades-. Y era cierto, la mayoría de
los hijos o nietos de los dioses más apegados a la naturaleza iban 2 veces por
semana a limpiar y hablar con la gente para que no dañaran el medio ambiento
Lo que a veces funcionaba y otras veces no. Pero sus fuerzas
no menguaban. Y siempre lograban algo, aunque la contaminación seguía ahí.
En el otro lado, cruzando los cuatro carriles de asfalto
resplandeciente por el calor de la tarde, un puesto de frutas de los de antes.
La mercancía tenía una pinta fenomenal: cajas de cerezas
rojas como la sangre, y manzanas, nueces y albaricoques, jarras de sidra y una
bañera con patas de garra llena de hielo. No había clientes, sólo tres ancianas
sentadas en mecedoras a la sombra de un arce, tejiendo el par de calcetines más
grande que he visto nunca. Me refiero a que tenían el tamaño de jerséis, pero
eran claramente calcetines. La de la derecha tejía uno; la de la izquierda,
otro. La del medio sostenía una enorme cesta de lana azul eléctrico.
A Quirón se le erizó toda la piel y toqueteó su silla con
nerviosismo. Puede que haya pasado hace algunos años, pero él estaba tan metido
en la historia que se asustó por el pobre semidiós.
Victoria sonrió con entusiasmo- las moiras-susurró, dando un
saltito de emoción en su sillón. Ignorando las miradas extrañadas del otro lado
del salón.
- Al fin esto se pone interesante - soltaron Ares y su hija
riendo macabramente
Las tres eran ancianas, de rostro pálido y arrugado como
fruta seca, pelo argentado recogido con cintas blancas y brazos huesudos que
sobresalían de raídas túnicas de algodón. Lo más raro fue que parecían estar
mirándome fijamente.
Varias respiraciones se cortaron luego de leer esas palabras
- Percy, dime que las moiras no hicieron lo que estoy pensando - dijo Annabeth
preocupada, su amigo no le había contado nada de eso
Percy optó por la tangente- nunca sé en lo que estás
pensando, listilla-.
Annabeth gruño, estaba molesta - Perseus... - lo amenazo
-¿Qué? Sigo vivo, ¿no?-y con eso se delató.
Le jalo de la oreja fuertemente - si me escondes algo así una
vez más.....
-¡Ay! ¡Ay! Listilla, creo que tú terminarás matándome- se
quejó, como niño pequeño, sin muchos recursos. No iba a aceptar ese trato.
- Lo hare si me entero que me escondiste una cosa tan grande como esa Jackson - bufo, lo de listilla le había ablandado un
poco, solo un poco, no importaba igual lo mataría
El chico Jackson miró en busca de ayuda a la diosa del hogar,
poniéndole ojitos suplicantes que lograron ablandar a la diosa.
Ella carraspeó y continuó la lectura...
Me volví hacia Grover para comentárselo y vi que había
palidecido. Tenía un tic en la nariz. —¿Grover? —le dije—. Oye… —Dime que no te
están mirando. No te están mirando, ¿verdad? —Pues sí. Raro, ¿eh? ¿Crees que me
irán bien los calcetines?
- Si eres big foot-intentó bromear Leo, pero hasta él de
removía ansioso en su sitio.
Annabeth le iba a arrancar la oreja al pelinegro
-¡listilla!-.
- Nada de listilla Perseus -
bufo molesta tirándole más la oreja
-¡me quitarás la oreja!-chilló como niño, intentando soltarse
y solo haciéndose más daño.
La pelinegra nieta de Hades se inclinó y acercó su rostro a
la oreja de la Jackson mayor- se parecerá a Van goh-susurró para que solo
Charlie la escuchase.
Charlie se estremeció y rio entre dientes - chistosita - la
abrazo más fuertemente
Sally se apiado de su hijo y se giro hacia Annabeth -
por favor Annie querida, suelta a mi pequeño
Annabeth se giro hacia Sally - con todo respeto señora
Jackson, Percy nos oculto esta información a todos y este es su castigo por no
hablar y guardarse esto para el
Sally entendía a que se refería, y no la culpaba por
preocuparse, pero dejaría medio sordo a su hijo, así que saco la artillería
pesada - Si lo haces dulzura, te daré galletas de chocolate azul - dijo
persuadiéndola
- Mmm trato hecho - soltó a Percy para recibir las
galletas
Percy se giro a su madre esperando recibir galletas - para ti
no hay jovencito, tampoco me lo dijiste - mientras repartía mas galletas
La encantadora mujer repartió galletas a todos los que
quisieron. Y, sorpresa para todos, también se dirigió, luego, al lado de los
futuros campistas.
Para todos esos chicos, Sally era una mujer encantadoramente
magnífica. Sus nietos y todos esos pobres chicos que ahora odiaban a sus
padres, aun respetaban a la señora
Jackson.
Victoria se estiró suavemente, empujándose con el sillón para
alejarse un poco de Charlie- quiero galletas, Charlotte-replicó antes de que
ella empezase a quejarse.
Aunque ella no le debía de dar razones de nada a esa
rubia idiota.
Daniela y Luke casi saltaron cuando Sally paso frente a ellos
- nosotros queremos por favor ab... Sally - casi se les salía el abuela frente
a ella, pero sin que lo pensaran Sally les sonrío - si nadie nos escucha me
pueden decir abuela, las moiras me lo han explicado todo.
Ambos mellizos quedaron perplejos pero sonrieron, no podían
evitarlo, era su abuela de quien hablábamos
-Entonces-los rubios
se miraron con el ceño fruncido-¡yo primero!- detestaban hablar a la vez. Era
estresante- ¡no, yo primero! Agh-.
Daniela bufo y empujó a su hermano antes de tomar las
galletas
Sally miró a ambos chicos con un inusual cariño, que escondía
tristeza. Le parecía demasiado doloroso que Percy haya dejado ir a sus hijos,
que seguían siendo unos niños a su manera. Se había contenido de reñir a su
versión de Percy por eso, aun no era su culpa.
Luego de que los mellizos tuviesen sus galletas, se dirigió a
la mayor de sus nietos.
Charlie río antes de sacar unas galletas azules, eran sus
favoritas - gracias Abu-.
La pelinegra agarró un par de las galletas en silencio,
haciendo una pequeña inclinación de agradecimiento a la pelinegra mayor.
Empezaba a darle hambre
Charlie volvió a su posición abrazando a la pelinegra -
después debemos hablar-.
Y Charlotte le puso los pelos de punta a Victoria. Todo iba
muy bien hasta que soltó esa infernal oración.
No es que no quisiese hablar con ella... Es que temía el tema
del que iban a hablar.
Su única reacción fue tensarse en los brazos de la rubia y
atragantarse al meterse toda una galleta bruscamente.
Charlie preocupada te tendió una botella con jugo mientras la
enderezaba, ella tenía su reacción, pero Debían hablar, por los menos Charlie
no podía seguir ocultando sus sentimientos
Se bebió todo el contenido de la botella como si hacía años
que no probaba un líquido.
Cuando acabó no sabía ahora cómo excusar el no darle
respuesta. Su instinto le gritaba que corriese lejos y se volviese a crear una
muralla al rededor de sus sentimientos. Le hizo caso fue a su conciencia.
Lo que Charlotte no sabía era que ya le había hecho daño
antes a Victoria.
Charlie mito preocupada a la Di Angelo antes de abrazarla con
más fuerza
El abrazo solo hizo que se le encogieran el corazón. Quería
huir, huir... -¿Charlotte?-.
- ¿Si Victoria? - la miró a Los ojos
Tenía que ser fuerte. No iba a mostrarse como una maldita
idiota frágil que no era. Le frunció el ceño y se puso en pie-vamos a hablar.
Ahora-.
Mientras más rápido, menos dolor. Como quitarse una
bandita.
Se levantó y miró a sus hermanos mientras asentía y recibía
un asentimiento en respuesta - vamos_.
Extrañamente, y para
sorpresa de cualquiera, Victoria era la que parecía más ansiosa por hablar. Se
llevó a Charlotte a rastras.
Afuera de la sala
Charlotte estaba nerviosa, ansiosa por hablar con la de pelo
oscuro, desde que se dio cuenta de sus sentimientos que quería hablar con ella
y está escapaba, ahora tenía la oportunidad y no la iba a desaprovechar
Ahora solas, Victoria era un manojo explosivo de nervios. Se
pasaba las manos frenéticamente por los muslos, jalando del borde del short-
habla, Charlotte Jackson-ordenó inflexiva.
Charlie no sabía cómo empezar, esto era extraño para ella ,
pero primero, una curiosidad que hace tiempo tenía - ¿Por qué huyes?
Eso la tomó por sorpresa ¿acaso no podía ser directa por una
vez en su ridícula vida? Y decirle a Charlotte que le temía a lo que fuese a
hablarle, no era ni siquiera su quinta opción.- Charlotte, eso no es de tu incumbencia-.
- sí lo es Victoria - gruñó, estaba molesta, molesta de que
ella siempre huyera - por qué huyes de mí
- Porque puedo. Tengo mis derechos-estaba empezando a soltar
cosas sin sentido, solo porque no quería quedarse sin una réplica.
Tomo su mano, insegura , temerosa - por favor, necesito
saber-.
La pelinegra miró la mano como si fuese una atrocidad y
desvió el rostro hacia otra cosa. Quería alejarla.- solo... No quería saber qué
demonios me ibas a decir. Pero insistes tanto que... ¡Agh! Solo habla de una
buena vez, Jackson- con mas brusquedad de la que quería, se soltó.
Ese gesto le dolió, mucho, pero decidió mostrarse estoica -
Te quiero Victoria Di
Angelo, no como amiga, ni como hermana, te quiero como
pareja - lo había soltado, al fin lo había soltado
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