Capitulo 1: Llegada y explicaciones
Ahora vamos al pasado, mis niños, en donde los pobres
adolescente van a despertar
-¿Falta mucho?- cuestionó el dios, impaciente, de rubios
cabellos y negros haikus.
- No seas impaciente Apolo, esta es la primera vez que se
hace algo así - respondió la diosa de ojos tormentosos.
-¡Yo no estoy siendo impaciente!-se quejó, haciendo pucheros
como niño berrinchudo
Su hermana melliza solo rodó los ojos.-mejor no hagas nada
por despertarlos antes, Apolo. Te conozco-.
- Ni tu Hermes, son niños, déjalos - dijo la diosa del hogar
con un tono de voz dulce
El dios mensajero suspiró. Eliminó el plan para despertar
bien mojados a los niños y asintió, sumiso ante la bondadosa diosa-sí, Hestia-.
Un pelinegro de ojos verdes fue el primero en despertar, u
mirada fue directamente a la que se había vuelto su mejor amiga con el paso de
los años, y al chico cabra que era su mejor amigo hace años, ambos estaban a su
lado, ella a su derecha y él a su izquierda.
La pelirrubia mejor
amiga del pelinegro se removió, esperemos que despertando.
Al otro extremo del montón, en los chicos que estaban
apiñados como sacos de papa unos sobre otros, uno de los cuerpos base empezó a
despertar de su letargo.
La señorita Afrodita dio palmadas silenciosas. Su plan iba a
la maravilla.
Daniela empezó a despertar, sentía que estaba sobre otro
cuerpo, uno que al parecer ya estaba despierto dado que sentía su mano en la
cintura de ella, ella no quería despertar, estaba cansada de su realidad, quería
dormir para siempre.
Percy ya estaba preocupado, Annabeth no despertada, tomo su
mano sin saber qué hacer.
Por mucho que Annabeth quisiese despertar, estaba cansada. El
dormir era muy tentador luego de un largo y cansado día. Se aferró a la calidez
cerca de su mano. Era tan familiar, aunque oliese a cabra.
Gales llevaba algunos minutos despierto, pero la situación
era tan extraña que no sabía qué hacer. Solo sabía que Daniela era el cuerpo
que estaba sobre él. Su aroma era irresistible como siempre.
Los dioses solo hablarían hasta que todos estuviesen
despiertos.
La única cuyo sueño aun era tan pesado como un muro de
granito, era Victoria.
Percy ni
siquiera miraba a su alrededor, solo tomaba la mano de Annabeth con
fuerza y acariciaba su cabello, ni siquiera se dio cuenta que Grover despertó,
solo que Annabeth no lo hacía.
Charlie se acerco hasta Victoria, se veía hermosa durmiendo,
acaricio su mejilla con la intensión de despertarla, aunque en realidad no
quería hacerlo.
Dany se removió, debía despertar, tenía que saber que sucedía
con sus hermanos, eso era todo lo importante, abrió perezosamente los ojos
hasta enfocar el rostro que había frente a ella, reconoció esos ojos multicolor
en un segundo - Suéltame en este instante si no quieres perder las manos Giles.
Con sus poderes de diosa del amor, Afrodita podía sentir toda
el aura amorosa que rondaba al rededor de todos esos adolescentes que iban
despertando.
El caso es que estaban tan aturdidos que no soltaban ni dos
palabras. Todos excepto Daniela.
Giles la miró con una triste dulzura que sus ojos demostraban
demasiado bien. Él ya no quería pelear, por lo que escurrió su agarre de su cintura-
¿estás bien?-susurró porque sentía que debía usar únicamente ese tono.
Todos despiertos y entrando en la cosa llamada raciocinio, se
miraban.
Del tumulto que eran los del futuro, solo quedaba una chica
dormida.
Lo mismo con el lado de los del pasado.
-Están tardando mucho-susurró al oído de Hestia, la diosa de
ojos de tormenta.
Daniela se levantó, enfadada - claro que sí - enojada, ese
idiota se atrevía a tratar de acercarse a ella
Hestia suspiró - están desorientados - dijo mirando con una
sonrisita a los niños
Un chico de cabello negro y ojos de tormenta se levantó entre
la multitud y se dirigió a la Dan - ¿donde están los pequeños? -.
Su pregunta era lógica dado que todos los presentes del
futuro eran los mayores de cada familia, no había ninguno de los pequeños.
Y seguían sin darse cuenta de los dioses. O no les daban
importancia. Una de las dos.
La rubia de ojos caleidoscopios se acercó y ayudó al
muchacho que compartía el mismo multicolor de su mirada. Cabe destacar que ella
tampoco estaba muy tranquila.
-Giles, Rick y Jordán no están-susurro ansiosamente,
mordiéndose el labio. El par de pequeños eran demasiado traviesos, parecían
hijos de Hermes.
La diosa del hogar estaba debatiéndose en si mencionar el
paradero de los menores o no. Se le acongojaba el corazón al ver a todos esos
muchachos tan preocupados.
Varios de ellos, palpándose el cuerpo por si les faltaba
algo.
-Ay no, ay no...-susurraba la castaña de nombre Selena
parecía casi entrar pánico, palpándose los bolsillos paranoicamente. No podía
haberlo perdido.
Daniela estaba respirando rápidamente, no sabía dónde estaban
sus pequeños - Luke, no están ni Tyson ni Zöe - susurro, sus hermanos eran lo
único que le importaba en este mundo
Atenea se estaba desesperando, estos chicos estaban aquí para
otras cosas que para ponerse paranoicos
Hestia, que siempre era la más sensata y observadora, se dio
cuenta del mal humor que estaba sobre la diosa de la sabiduría y se acercó a
ella, posando la mano en su hombro con delicadeza, esperando no sobresaltarla.
-Querida, tienes que entenderlos. Démosles unos minutos-, usó ese tono
persuasivo de las madres hacia sus hijos. Lo que era muy gracioso, viendo que
la diosa estaba usando su versión de niña de 8 años.
-¿Alguien ha visto a un enano de cinco años?-repitió por
tercera vez un muchacho bajito, haciéndose oír por sobre el barullo de sus
amigos que entraban en pánico. -¿Erick? -
Se podrán imaginar las caras que empezaban a poner los del
pasado al percatarse de esos muchachos con camisas del campamento mestizo, o
del campamento Júpiter, a los que nunca antes habían visto. Los campamentos eran
grandes pero, tampoco tanto.
Annabeth decidió por fin despertar, aliviando a Percy, que
solo la estaba mirando a ella
Solo faltaba la floja de Victoria. Bueno, no debería llamarla
floja. Tomando en cuenta que estaba recuperándose de algo a lo que normalmente
no estaba acostumbrada y que podía consumir hasta a su padre si no se tenía
cuidado.
Charlie aun intentaba despertarla sin éxito, estaba
preocupada a sí que la cargo y puso su cabeza sobre sus rodillas y acaricio su
negro cabello
Daniela ya estaba desesperada, se acercó a sus amigas que
estaban igual o peor que ella, todas tenían hermanos pequeños y no encontrarlos
los ponían a todos nerviosos.
Percy al fin había respirado tranquilo al ver a su rubia
amiga con los ojos abierto - ¿estás bien? -.
Atenea solo bufaba desde su trono, todos estaban bien, e
ignorando a los dioses
La rubia de ojos grisáceos le sonrió al preocupado pelinegro.
Desde donde estaba se veía muy tierno. Estiró la mano y le despeinó
rápidamente-claro que sí, pero... ¿Qué hacemos aquí?- como buena hija de Atenea,
supo al instante que ese era el salón de reuniones de los dioses
¡Por fin alguien se acordaba de ellos!
Afrodita no cabía de la emoción, ya deseosa de comenzar con
su diversión.
-Ni siquiera estamos en el campamento mestizo-reconoció con
un suspiro Silena, que no dejaba de mirar a todos lados, como si los más
pequeños pudiesen salir de cualquier sitio. Ella esperaba que sí. Y luego de
eso, mataría a sus hermanitas por la pésima broma.
Isabella era la más calmada de todos, por poco, porque había
descubierto a los del otro lado. Los observaba, sin saber qué decir.
¿Quiénes eran esos chicos?
Percy parecía sorprendido - ¿a qué te refieres? - dijo ayudándola a levantarse
Grover no quería interrumpir a sus amigos, pero debía hacerlo
- chicos ¿alguien sabe que hacemos en el Olimpo?
Katie, quien estaba junto a Travis y Connor, había escuchado
a la cabra hablar - ¿Que hizo Percy esta vez? -.
El pelinegro se sintió ofendido, y estaba dispuesto a
responder con su usual sarcasmo, pero la muchacha de ojos grises le
interrumpió.
-Percy no ha hecho nada-sonaba muy convencida de la inocencia
de su mejor amigo- ¿verdad, sesos de alga?-lo encaró, cruzando los brazos.
Además que si lo hubiese hecho, ella ya lo sabría. Fácil.
Nico estaba sentado viéndolos a todos, lejos del grupo,
solamente esperaba a que los dioses se explicarán
Luke no sabía cómo calmar a su melliza, no podía ni calmarse
a sí mismo, pero lo intentaba, - Delfín mira dónde estamos, los dioses deben saber
dónde están los pequeños-.
- No me llames delfín, Luke - gruñó la de cabellera rubia
mientras se encaminaba frente a Zeus con Ambos campamentos futuros, a la par
que Percy y el campamento mestizo del pasado
y Reyna y el campamento Júpiter hacían lo mismo.
¡Por fin veían que estaban frente a los maravillosos e
inmortales dioses!
Atenea agradeció que su hija fuese espabilada.
Todos ellos querían hablar, pero con una mirada de amenaza,
Zeus tomó la palabra.
-Buenos días, jóvenes semidioses-sus ojos severos que querían
ser amables se posaron en su hijo y en su hija, a pesar que la segunda lo
decepcionase un poco luego de convertirse en cazadora.
Daniela se impaciento - ¿qué rayos quieres Zeus?
Muchos campistas de ambos campamentos quedaron algo estupefactos
de como esa chiquilla desconocida le hablara al rey de los dioses, y los mismos
dioses no estaban mejor, aunque al Dios de la guerra lo dejo riendo, la
"pequeña niña" tenía agallas.
Era comprensible, si Luke fuese tan impaciente como su
hermana, no hubiese hecho lo mismo, porque estaba igual de cabreado. Apoyó la
mano en su hombro y miró los ojos del Dios del cielo- ¿donde están los más
pequeños, Zeus?-.
El acto suicida de los mellizos aflojó los instintos de
protección y de valentía de sus amigos, quienes se agruparon y todos miraron
expectantes lo que pasaría, listos para pelear o evitar una pelea. Necesitaban
respuestas.
Zeus se levanto en su trono, listo para atacar - ¿¡Quien se
creen para hablarle así a el dios del......?! - grito, antes que fuese
interrumpido.
- Dios del teatro, no repetiré la pregunta Zeus, ¿Dónde
mierda están los más pequeños?
O me dices o juro por lo que más amo que
llegaras al tártaro de mano del campamento mestizo - la rubia ya no tenía más
paciencia.
Si Leo no estuviese tan fascinado, hubiese reído por la
"grosería" de la chica rubia, pero, como sus amigos, estaba asustado
por la explosividad que venía del otro lado del salón.
Se ajustaron mejor al rededor de los rubios mestizos,
denotándose un aura de furia al rededor de todos estos chicos asustados y
desesperados.
Mal momento para la hija de Nico D'Angelo para despertar, sin
tardar mucho en comprender que todos sus amigos estaban en peligro. Eso era lo
que importaba. Se balanceó sobre sus inestables pies. Tenía que hacer algo, y
sabía qué. Dar les a sus amigos lo que necesitaban.
-Dany- le llamó, esperando...
Daniela se giro al escuchar a su amiga, su furia se relajo y
solo la sujeto para evitar que se callera, su amiga estaba débil, sus hermanos
desaparecidos, sus padres en la mañana se comportaron como la mierda que eran a
veces, que hermoso día para estar de cumpleaños.
-Estoy bien-rodó los ojos. Si no hubiese estado tan débil,
seguro se sonrojaba.- no sé si me equivoco, pero creo saber dónde están todos
los pequeños-era difícil hablar estando aun mareada. Y por alguna razón, tenía
en las narices el olor de Charlotte. Qué raro.
Todos los demás miraban expectantes, hasta los dioses, que ya
sabían lo que ocurría, estaban atentos a la situación, curiosos.
Excepto Zeus, que ahora estaba más arrecho que antes ¡lo
estaban ignorando! Y por una estúpida semidiosa con olor a muerte (predominante
en ese momento) y mirada caída.
- Dímelo, por favor - ella no suplicaba, nunca lo hacía, pero
por sus hermanos y seres queridos, haría hasta lo impensable.
Percy solo miraba como ambas chicas hablaban, ambas le
parecían levemente familiar, en especial la rubia.
La más alta tuvo que agarrarse de los hombros de la rubia, tragando
suavemente. El dolor en la voz de su amiga era horrible. Bajó la mirada,
respirando por la boca- ellos están bien. Todos ellos. Solo que... Siguen en el
campamento-quiso alzarse de hombros, lográndolo ligeramente- en cambio
nosotros-iba a decirlo. Los dioses podrían pasarse una eternidad disfrutando el
cómo ellos se rebanaban el coco para conocer su paradero verdadero- estamos en
el pasado, chicos-susurró. Las moiras le habían dicho que no mencionase eso
frente a los del pasado.
- ¿Como que en el pasado? - se escucho como un coro, en
personas de ambos campamentos, solo 1 voz no se escucho, la de esa rubia que
antes no se podía callar, giro sobre sí misma y miro detalladamente el Olimpo
en sí, o por lo menos su arquitectura, debía admitir que había sido torpe al no
notarlo , había miles de diferencias con los que había hecho su madre, giro más
hasta quedar de frente a el chico de cabello negro que no dejaba de mirarlas y
lo reconoció, reconoció esos ojo verdes, si eran los mismos que ella veía en
algunos de sus hermano y en ella misma la mirase al espejo, miro a la derecha
de él y ahí estaba ella, la que en algún
tiempo seria su progenitora, trago duro antes de caer de rodillas, nadie la podía
juzgar, era mucho por un día.
Zeus sonrió al ver como la pequeña idiota caía, aunque no
fuese por su mano verla sufrir lo hacía feliz.
Hestia, que siempre andaba pendiente de todo, quiso fulminar
a su hermano por su certinidad. Bajó los escalones que la separaban del grupo
de chicos, que, por cierto, eran más altos que ella- mis queridos niños,
lamentamos tantos inconvenientes-sonrió cálidamente- ¿alguno quiere
sentarse?-miró a la rubia que había caído- ¿quieres algo caliente, mi niña? ¿Un
té, tal vez?-.
Victoria se hizo hacia atrás en lo que Dany la soltó, por lo
que chocó quedamente contra la rubia de la que siempre huía últimamente. Ja.
Qué ironía. Y ella ni cuenta se dio de esto.
Giles estaba estupefacto, como todos, pero miraba a la chica
de sus sueños, sin saber qué hacer en ese momento.
Su hermana sí sabía. Si ese era el pasado... Solo le bastó
con dar una mirada rápida al grupo que aun estaba lejos de sus amigos.
Reconoció un par idéntico a sus ojos. Pero algo, una advertencia, la hizo
ocultar su mirada, desviar el rostro.
Daniela solo negó, no necesitaba eso, necesitaba nadar, agua
o un abrazo, eso siempre la reponía, aunque, si lo pensaba bien, era una débil,
se levanto como pudo y su cara se volvió piedra, no le daría esa satisfacción a
Zeus, jamás.
Charlie sujeto a Victoria de la cintura, ella necesitaba
apoyo y aquí estaba ella, muchas de las chicas se acercaron unas a otras,
necesitaban ese apoyo Silena, Elena y María estaban nerviosas, pero debían
mantenerse fuertes.
Luke vio el cambio en la expresión de su hermana. El dios del
cielo también la vio y se le borró la sonrisa de victoria del rostro.
El rubio que compartía un ADN similar al de Daniela la abrazó
por los hombros.
Ambos necesitaban eso.
-les dejaré esto por aquí-, chasqueó los dedos y grandes y
largos sofás de color canela aparecieron en todo el espacio, suficientes para
ocuparlos los del pasado y los del futuro. Amaba ver familias formadas por el
amor y el respeto. Y esos muchachos lo eran. Sonrió ligeramente, viendo con
atención a los del futuro.
Victoria se giró despacio, para encarar a la dueña del brazo
que reconoció. No era momento para huir, lo sabía, primero porque seguía muy
débil, segundo, porque ya estaba harta de no saber. Sí, un cambio, pero
sencillamente, Isabella tenía razón.
Observó la mirada que le estaba dando la
rubia. No sabía descifrarlo. Pero Charlie necesitaba alguien que la confortara.
Algo en su pecho se aflojó a duras penas. Charlie era la que tenía hermanos, no
ella, y era la que la estaba abrazando cuando debía ser al contrario. Ella
estaba más compuesta que la mayoría de ellos. Y estaba siendo injusta.
Por lo
que, cerrando los ojos, rodeó el torso de la más alta y la atrajo en un abrazo
en donde no quería, por nada del mundo, sentirse incómoda. Y dejó sus
sentimientos contrariados a un lado.
Charlie se tenso y destenso en un segundo, se sentía bien,
eso la ayudaba a controlarse, quizás a ella no le afectaba tanto como a sus
hermanos, no le afectaba porque era tan débil para ignorar que sucedía muchas
veces con ello, huía de ese dolor, causando que
su hermanita cargara con él,
ahora ella estaba mal, casi destruida, y Charlie sabia porque, Daniela estaba
de cumpleaños junto con Luke, en el campamento no habían alcanzado a celebrarlo
y de sus padres no sabían nada, aunque eso no era extraño, no se habían
acordado de su cumpleaños de ella tampoco, y hace un año del de Zöe y Tyson, no
era extraño, pero tampoco pasajero ni llevadero, dolía, mucho y ella que había
sentido ese dolor en carne propia no sabía qué hacer.
Daniela acepto el abrazo, en silencio, luego volteo hacia
Zeus - Ya me dirás que quieren ¿o tendré que pedírselo a Poseidón?-. Su voz era
fría y cortante, los que la conocían sabían que era eso, era una armadura, una
que usaba para proteger a los suyos.
Ares volvió a reír, la pequeña impertinente le agradaba, en
especial si colocaba a Zeus en su lugar
Atenea ya se estaba cansando, esos semidioses estaban aquí
para algo puntual no para convertir la sala del trono en un chiste y si, aunque
de vez en vez disfrutaba ver a su padre humillado, este no era el caso, no
ahora, tenían la oportunidad única en la vida, tener presente y futuro, y todos
parecían perdidos y desorientados, aunque esto se ponía entender por el hecho
de estar en la situación en la que estaban, esto no dejaba de exasperar a la
rubia.
La pelinegra del abrazo de la paz alzó ligeramente la cabeza
del espacio que se había hecho contra las clavículas de la mayor, para observar
cómo se desenvolvía el enfrentamiento entre los dos temperamentos.
El brazo de Luke se ajustó al rededor de su melliza.
La mirada de Zeus casi fulminaba en verdad a la hija de Percy
Jackson.
Los únicos que no se sentaban eran los del futuro, pendientes
y alertados.
Ya Afrodita no aguantó más ¡además! Era su plan.
-ay, ternuritas-ronroneó, poniéndose de pie en toda su
escultural y cambiante forma, que por cierto mareaba un poco- yo les diré lo
que pasa aquí. Los hemos reunidos para que conozcan la verdad. Para aquellos que
no la saben totalmente, o sea ustedes-miró a los del pasado-. Y para los que
comprenderán el por qué de su presente-posó su mirada sobre los del futuro-,
pero antes de comenzar con lo bueno, quiero que se presenten.
Ustedes-les
sonrió a los que no se sentaban- solo sus nombres, por favor-.
Zeus gruñó contra su tía - primero la impertinente
Daniela bufo, siempre ella - Daniela - fue cortante y
fría como hielo seco
Hestia medio sonreía, era una situación extraña, eso lo podía
decir cualquiera, pero aún así se veía y sentía la calidez que había entre
todos estos extraños habitantes - ahora los demás por favor - susurro
Charlie alzo la cabeza un poco, hacia segundos había tenido
la nariz en ese cabello negro que la
enloquecía, quería volver ahí - Charlotte - y volvió a hundir la nariz
Luke sonrió con perversión, sabía lo que pasaría al decir su
nombre y quería ver la reacción de su padre - Luke - dijo fuerte y claro,
mientras veía como el campamento mestizo del pasado se tensaba
Silena maldijo, siempre los Jackson y sus cosas, pero ella
era hija de la gran Clarisse la Rue, no iba a titubear - Silena - dijo de una
sola vez, sin ver lo que causaba en la cabaña de Afrodita
Era turno de ella, rodó los ojos, sin razón alguna,
ligeramente alzando la mirada del suelo, y poniéndola en el lado del campamento
mestizo del pasado, como un desafío del que solo sabía ella- Victoria-no tuvo
necesidad de alzar mucho la voz para hacerse escuchar, calmada, orgullosa y
pronunciándolo de esa forma que siempre lo hacía uno de sus padres, usando la
“versión" italiana. Le gustaba así.
Gales eliminó la sonrisa tonta justo segundos después de
escuchar la voz de la melliza
Jackson. Ahora era pura calmada seriedad en toda
su expresión,-soy Gales- pronunció alto y claro, sin presunción.
Justo a su lado, una rubia se movía impacientemente. Al
parecer era su turno. Le gustaba su nombre, a pesar de lo que había sido su
predecesora y lo que había ocasionado, era tan fuerte como ella, y más. Y por
eso su madre había escogido ese nombre- Elena-.
Atenea y Hera soltaron pequeños bufidos. Ese nombre...
La de cabellos canela, que estaba en el sofá de al lado,
sintió que era su turno. Alzó la barbilla y sus ojos rasgados de color ámbar,
centellearon- María- dijo con voz que siempre era dulce, sin estar pendiente
del escalofrío que invadió a Hazel.
Los chicos que no habían mencionado una palabra sonrieron,
nadie los podría calmar ahora, después de todo, al ver quieres eran sus padres
no era una sorpresa - Evan es mi nombre - sonrió, para sólo tener 13 años era
algo "agrandado"
Todos se giraron a la chica que estaba a la derecha de él, a
diferencia de él, ella era más tímida, cuando sintió que todas las miradas
estaban en ella se sonrojo, y en un hilo de voz dijo - Elizabeth - bajando la
mirada.
Luego se voltearon a la chica que de parecía a cierta hija de
Deméter, aunque esa idea se esfumó cuando soltó una sonrisa que, a muchos que
habían sido víctimas de los hijos de Hermes, les dio un escalofrío - mi nombre
es ángel del cielo - con un tono pícaro soltó esa exclamación
- Di tu verdadero nombre - soltó su hermana mayor
- no me dejan divertirme - bufo, eso le molestaba – Skai
Al siguiente que vieron fue a una chica que parecía la
versión femenina de cierto hijo de Hermes. Isabella movió su mano alegremente,
saludándolos a todos los que le prestaban atención. Era raro si no era por
alguna broma de la que la culpaban (las que normalmente eran culpa de su
prima)- soy Isabella-se presentó con el mismo tono alegre. Pero su cabeza ya estaba pendiente de los que
serían unas apetitosas posibles víctimas.
Dante no quería que lo viesen. No le gustaba ser el centro de
atención.- Dante- Quería acabar con eso rápido.
-No se te oyó, hermano-picó con burla el enano al que Dante
quiso golpear luego.
-Soy Dante- esta vez, con menos ánimo pero más alto.
-¡Auch!-. Todos miraron al muchacho que interrumpió antes,
que miraba infantilmente a una chica que tenía una sonrisa inocente en los
labios. Oliver se dio cuenta de que al fin era el centro de atención, y tenía
que dar una buena impresión ante sus padres adolescentes. Puso una sonrisa en
sus labios y se giró a ver a todos- yo soy el magnífico Oliver. Un placer para ustedes-.
Daniela se giró a una de sus primas - faltas tú-.
Daisy suspiró, a veces sus primos y primas era un dolor de
cabeza, pero bueno - mi nombre es Daisy - dijo claro
Afrodita dio un par de palmadas para que todos se girasen a
verla a ella- bueno, es el turno de ustedes, chicos -hizo ademanes con las
manos hacia los del pasado- ale, ale, que se nos va el día-.
Y ahora era al revés. Aunque los del futuro solo lo hacían
por educación, ya sabían quiénes eran ellos.
-¿Quieres sentarte?-Victoria le susurró a la rubia. Ya estaba
sintiendo extraño el estar tanto rato de pie, abrazada a la mayor. Además que
alguien las estaba mirando, y detestaba que la mirasen, como si la juzgasen.
- sólo si te quedas junto a mi - susurra en su oído, no la
quería soltar, no ahora que la podía tener cerca.
Daniela bufa, no quería estar ahí, no quería estar con la
versión joven de sus padres, no lo quería, quería escapar, se sentó en el
sillón junto a Luke mientras se recuesta sobre él, necesitaba apoyo. Luke no
sabía qué hacer, siempre era su hermana quién era la fuerte, pero ahora ella
era la débil, era extraño.
Con los del pasado nadie hablaba, nadie decía nada, así que
Percy se adelantó y hablo – Perseo
Ay como siempre, un Jackson debía empezar la cosa.
Victoria quiso estar atenta a las presentaciones, pero sus
ojos la delataron al abrirlos mucho, por la sorpresa ¿quién diablos se creía
Charlie para provocarle un estremecimiento?...-Charlotte-empezó a alejarse, con
más tranquilidad que la que sentía. La vista sobre ellas no se quitaba. Ambas
seguían débiles, por razones diferentes. Ese lado que venía de Solace la detuvo
de soltarla. Se había dicho que dejaría a un lado sus sentimientos mientras la
consolaba...-yo... Uhm, vale vamos a sentarnos-susurró, con la cabeza gacha.
-Leo-les sonrió pícaramente a los chicos del otro lado,
haciendo una pequeña reverencia.
Charlie la sujetó y la llevo a los sillones, la sentó a su
derecha y no dejo de abrazarla, ambas necesitaban ese contacto.
El hijo del duende latino rodó los ojos, su padre nunca cambiario,
pero por eso lo querían, rieron un poco mientras su tía se presentaba – Piper
-Jason-.
Los hijos de Grace y Mc' Clean no aguantaron el darles una
pequeña mirada a sus padres. Era bastante extraño pensar que esos dos chicos
serían sus futuros padres.
Luke miró a su hermana mayor. En otra situación, habría
intentando mosquearla un poco con respecto a la pelinegra Solace, pero solo
sonrió imperceptiblemente pícaro.-Delfín-susurró quedito al oído de su hermana
melliza-mira a Charlie-.
Dan frunció el ceño, odiaba ese apodo, pero al mismo tiempo
lo amaba, era el apodo que le habían dado sus padres después de todo - no me
digas delfín - gruñó, su hermano se parecía a su padre, y por eso no quería que
él en especial le dijera de esa forma.
-Por mucho que lo digas, Delfín, tu petición no se hará
realidad-rió bajito, y ajustó más la brazos al rededor de los de ella, por si
se le ocurría golpearlo.-y ahora, mira a Charlie, ya. Que su sueño se hizo
realidad-.
La chica aún bufando volteo hacia su hermana mayor y sonrió,
por lo menos una de ellas tenía suerte en el amor - se ven muy lindas-.
- Es una lástima que estén tan lejos, Delfín-.
Mientras esta conversación se daba, era el turno de la ex
ninfa de cabellos claros. -Soy Calipso- sonreía dulcemente a los ahora
conocidos. Se contuvo la risa al sentir un agarrón súbito en su mano.
Valdez era algo celoso a veces.
Oliver río, era lindo ver a sus padres así, pero nadie podía
saber que él pensaba eso, ¿donde dejaría su reputación?
Cuando la última semidiosa se presentó, otra luz apareció, de
ella salió una mortal de cabellos castaños y ojos cambiantes
Todo mundo se volvió en esa dirección.
A Poseidón se le aceleró su inmortal corazón.
Los tres chicos Jackson estuvieron a punto de meter la pata.
-¿Mamá?-exclamó Percy.
Sip, ese día no podía ser peor.
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