miércoles, 15 de marzo de 2017

Capítulo 3 Charlas y P.A.P.I.A.A 2


A su mente vino lo ocurrido años antes con aquella tarjeta de san Valentín "perdida", a los días que se obligó a ignorar lo que no dejaba de sentir por ella, por mucho que crease una barrera entre ambas...

Y eso fue como si cerbero le hubiese caído encima.

-¿Escuché bien?-no había planeado decirlo ¡ni siquiera lo había pensado!

- Si me escuchaste decirte que te quiero como pareja, entones si victoria, escuchaste a la perfección - le sonrió tímida                       

-Pero es que...-.

¿Le decía la verdad o le mentía?
Maldita Jackson que la confundía hasta con esas estúpidas sonrisas suyas. Nunca sabía lo que pasaba por su cabeza, y eso que era buena en leer las expresiones ¿¡cómo no se había dado cuenta!? Les frustró y no midió la fuerza que usó en el puñetazo que le mandó a la mayor.

-¡¿por qué no lo dijiste antes?!-y no se refería a todas las veces que la persiguió para hablar con ella.                       

Se tocó el costado de la cara, incrédula ¡Claro que le había dicho! Muchas veces, pero ella nunca se quedaba a conversar

Se acercó a ella, al parecer compartía el mismo gen suicida que Giles, y eso se demostró cuando la tomo de la cintura - te quiero-.                       

Balbuceó una respuesta no muy clara ni convincente. Charlotte tenía ese don de ponerla nerviosa con solo respirar en el mismo espacio que ella ¡no era ni un poquito justo!

Le agarró de los hombros, lista para cualquier movimiento que no quisiese- pues yo... Yo...- ¡hazlo de una vez!-yo también te quiero-.                       

Charlotte sonrío mientas se acercó a sus labios, estaba nerviosa, ansiosa, quería hacerlo pero no sabía como ella iba a reaccionar                       

Como instinto, en verdad no pudo evitarlo, echó un poco el rostro hacia atrás. Necesitaba pensar ¿de verdad quería que su primer beso se lo diese
Charlotte? Pues tiempo atrás fantaseaba con eso, pero nadie iba a enterarse nunca de eso.

-Charlotte...-intentó hablar.                       

En sus ojos un brillo triste se veía, ella en verdad quería eso, lo llevaba queriendo hace años - por favor....-.                       

¿Por favor qué?-escupió con brusco nerviosismo. Charlotte estaba muy cerca de ella.

 Los corazones de ambas iban al mismo frenético ritmo.                       

 Se acercó a su boca hasta que sus labios se rozaban si hablar - déjame quererte                       

Por primera vez en su vida, se derritió en serio. Qué vergüenza. Las mejillas se le tiñeron, la pálida piel se oscureció con un rosa intenso.

Pero ya era bastante. No la iba a dejar tomar la ventaja.

Por lo que rodeó su cuello con los brazos y brincó, presionando su boca con la de ella.                       

 Charlie solo la abrazo por la cintura más apretada, había ansiado eso hace años, la besaba con dulzura, amor, adoración                     

La pelinegra ya no se sentía como si estuviese sobre algo estable, ni ella era algo estable. ¿Se imaginan tener que reacondicionar su cuerpo luego de tantos años negándose a aceptar a Charlotte? ¡Era asquerosamente difícil! Sus puños querían golpearla, pero su boca estaba realmente feliz de poder saborearla al fin. Sabía a galletas de chocolate, y de seguro ella también.                       

Charlie estaba realmente feliz, en el beso la levanto y la giro, quería gritar, quería bailar, quería volverla a besar, al fin, al fin sabía que ella la quería, al fin sabía que era correspondida                       

La chica gritó, tomada por sorpresa- ¡Charlie!-se quejó. Se le había ido sin pensar el apodo. La altura y ella no eran muy amigas. Prefería estar con los pies en el suelo- digo, ¡Charlotte, no es divertido!-pero reía como una idiota.                       

- Te quiero Torie - ese apodo de lo decía hace algunos años                       

La cálida sensación de estarse derritiendo la recorrió nuevamente, como mantequilla sobre pan tostándose- bájame y te contestaré a eso,...-bueno, las cosas eran diferentes- Lottie- le puso el apodo que hace mucho se le ocurrió. Era una niña tonta, no la culpen                       

La bajo y en cuanto estuvo en el suelo la abrazo , hace mucho que no podía hacer eso, se sentía como cuando estaba en el agua, SE sentía libre y al mismo tiempo excelente                       

La pelinegra se abrazó a ella, por su estatura, herencia de su padre D' Angelo al parecer, era más baja y le llegaba a la barbilla. Por comodidad, apoyó el mentón en su hombro, su oreja estaba convenientemente cerca- te quiero, Lottie-.                       

Se separó un poco para volver a besarla, no pudo evitarlo, había soñado con ese momento por largo tiempo, no lo iba a desperdiciar                       

La capturó a medio respiro, por lo que se separó unos segundos, respiró, y volvió al beso, lista para estar largo y tendido moviendo sus labios bajo los de ella. Libres, como se sentía ella al fin.                       

Al separarse junto sus frentes, respiraba lento y no quería abrir sus ojos, era extraño ese sentimiento - ¿quieres ser mi novia? - susurro                       

-¿Segura que quieres serlo? A penas nos hemos besado dos veces- pero se conocían desde el nacimiento de la pelinegra, prácticamente, y el enamoramiento estaba desde hace casi cinco años, al menos por parte de la menor. Ella solo estaba tomándole el pelo, recuperándose de la situación. Ni que Charlotte creyese que se iba a poner toda blanda y melosa, agh.                       

- quiero saber esa respuesta - porque era verdad, aunque temía lo que diría no importaba, necesitaba saber si al fin ella será suya, luego de 7 años de un loco enamoramiento y varios meses negándolo, ya no podía quería que Victoria Di Angelo fuera su novia                       

-pues si tanto insistes-aunque lo negase, estaba sonrojada. Abrió un ojo y comprobó que la rubia no la miraba, y volvió a cerrarlo- sí, quiero serlo-.                       

Charlie sonrió antes de robarle el último beso por ahora, tenían que regresar a la lectura - te quiero-?                       

Si ella podía, entonces Victoria también. La pelinegra le robó un beso-yo a ti-.                       

Hizo un pequeño puchero - ¿en verdad debemos regresar?                       

Estuvo tentada a decir que no. Pero la lectura era interesante, había galletas, podía abrazar a Charlotte y ella era malvada. Le dio otro pico. Le gustaban sus labios. Se quedó más de lo previsto. Agh.- hay que regresar, Sip. Pero... ¿sería inteligente declararnos novias a penas entrar?-necesitaba saber su opinión.                       

- yo lo haría encantada - le sonrió, ella debía saber que no tenía problema alguno en que todos supieran su relación - ¿qué opinas tú?                       

-Pues...-estrechó los ojos e hizo cara de constipada, no segura de lo qué decir. No le gustaba ser el centro de atención, no funcionaba así. Le gustó la respuesta de Charlie, sí. Pero no estaba segura de la suya- no me importa lo que opinen, pero no me gusta que me miren-admitió. Menos que la mirasen las versiones más jóvenes de sus padres.                       

- Entonces no diremos nada ahora ¿ok? - la abrazo, no quería que ella se sintiera incómoda

 -Que se den cuenta los que ya nos conocen-le dio una pequeña sonrisa insegura- no tardarán en unir los puntos, Lottie-.                       

Sonrió y la abrazo una última vez antes de volver a la salida                       

Las dos chicas llegaron sonriendo al templo, medio abrazadas.

Afrodita, por supuesto que ya lo sabía, y estaba conteniendo la emoción y el chillido desde hace minutos. ¡Solo faltaban los otros shipps!

Muchos las miraban curiosos, era raro no verlas discutiendo, otros solo las ignoraban, pero los más cercanos a las dos tenían preguntas, muchas preguntas                       

Bajo esta florida cantidad de miradas, la más pequeña empezó a jalar a la rubia al sillón, con la cabeza gacha, desesperada porque no viesen su maldito sonrojo.-lo siento-masculló para Charlie-, siéntate, Lottie-.                        

Charlie solo Rio y se sentó, luego la sentó junto a ella y la abrazo pasando ambas manos por su cintura, marcando territorio - calma Torie                       

 Si llegase cerbero volando no hubiese sido tan sorprendente como ver a Victoria sonreírle de vuelta a la rubia Jackson- ¡estoy calmada!-y que su voz no tuviese nada de la dureza de siempre, súmenle a que el golpe que le dio fue más juguetón que cualquier otra cosa.                       

Las bocas de los hermanos Jackson y los más cercanos a la pareja estaban tocando el suelo, antes de que nadie lo pensara los dos Jackson saltaran sobre la pareja y el grito de Dan sonó hasta el piso 1 del edificio - ¡AL FIN!

Más bien hasta la planta baja.

Las pobres chicas se encontraban bajo el peso de los dos muy emocionados mellizos, que no dejaban de hablar y felicitar.

Isabella palmeó contenta. Por fin, supuso, su querida amiga había dejado a Charlie hablar. Y por fin había ganado la apuesta- ¡Evan! Mis monedas, querido-canturreó sonriendo de oreja a oreja.                       

Evan bufo antes de darle 20 dracmas a la pequeña Stoll mientras internamente saltaba por tocar su mano, pero no se lo diría a nadie - a la próxima ganaré yo                       

-No deberían estar apostando por eso-les regañó la hija de Chris, siendo la muy descarada la primera que, haciendo un movimiento de dedos, había obtenido lo apostado con Gaila.

Distraída por mirar a Silena con incredulidad, Isabella aun tenía la mano sobre la de su secreto amor.                       

Evan miro esto e hizo algo muy arriesgó, apretó levemente esa mano tan delicada intentado recordar la suavidad de su piel, extraño, dado que la chica entrenaba a diario                       

Le tomó por sorpresa casi haciéndola botar sus dracmas- Evan...-susurró muy extrañada. Se le estaba cumpliendo uno de sus deseos, pero de seguro no de la forma que quería.

En la otra esquina de su grupo de sillones, ya Victoria empezaba asfixiarse. Le gustaban los abrazos, pero cuando era ella la asfixiadora-chicos, ya es bastante ¿si?-.                       

Los Jackson se bajaron de ellos y antes de irse a sentar cada uno le dio un pequeño abrazo a ambas chicas y un beso en la mejilla, mientas su hermano se iba a sentar Dan se aproximó a su mejor amiga - Te quiero, pero dañas a mi hermana e irás a visitar a tu abuelo de la forma mala ¿entendido? - y mientras la pelinegra asentía se giró a su hermana - lo mismo va para ti, la llegas a dañar e irás con el bisabuelo ¿quedo claro? Perfecto - y volvió a su lugar

La chica de ojos azules miró y arqueó la ceja hacia Charlie- mi primera amenaza de muerte, genial-ironizó, sonriéndole de lado, como si en verdad se lo tomase a la ligera. Ja.

-no tiene gracia, Percy. Ninguna gracia-.


Muchos asintieron, pero los hijos de Hermes y Apolo y sus nietos solo gritaron - ¡pensamos como cabra! - mientras ponían sus brazos sobre su cabeza                       

La única nieta de Apolo que no soltó ese grito solo los miró a todos y se pegó la palma de la mano contra la cara.

La anciana del medio sacó unas tijeras enormes, de plata y oro y los filos largos, como una podadora. Grover contuvo el aliento.

-subamos al autobús-me dijo.- vámonos-.

-¿qué?-repliqué.- allá dentro hace como mil grados-.

-¡Vamos!- Abrió la puerta y subió, pero yo me quedé atrás.

- ¿por qué tienes que ser tan.... Incontrolable hijo? - medio suspiro Sally mientras la rubia mejor amiga del nombrado asentía                        

-Pregúntaselo a mi padre-gruñó como respuesta el pelinegro, que aun se sobaba la oreja.                       

Ambas mujeres miraban mal a Poseidón, mientras que este se encogía en su asiento, sus hermanos disfrutaban ese espectáculo, el gran Poseidón atemorizado por una semidiosa y una mortal                       

Hestia, para salvarlo, siguió la lectura

Al otro lado de la carretera, las ancianas seguían mirándome. La del medio cortó el hilo, y juro que oí el chasquido de las tijeras pese a los cuatro carriles de tráfico.

Connor codeó a su gemelo- qué escalofriante-le susurró.

Sus dos amigas hicieron una bola con los calcetines azul eléctrico, y me dejaron con las dudas de para quién era: si para un Big foot o para Godzilla.

A muchos de la sala le recorría un escalofrío de solo pensar en esa situación, ninguno envidiaba la suerte de ese semidiós en particular, eso estaba claro                       

En cualquier otro momento, los hijos del chico Jackson habrían sentido pena, hasta miedo, pero ni eso. No solo porque Percy de 37 años seguía vivo, sino también porque ya no podían sentir algo de empatía por él.                       

Si fuera otra persona hubiesen sentido pánico, miedo o pena, pero ¿hacia su padre? No podían hacerlo, no lo sentían                       

Victoria se abrazó más a la mayor. Pensaba en otras cosas.                       

 Charlie solo la abrazo con más fuerza mientras besa su cabeza

En la trasera del autobús, el conductor arrancó un trozo de metal humeante del compartimiento del motor.                       

Los hijos y nietos de Hefestos hicieron una mueca, eso no era nada bueno                        

Luego le dio al arranque. El vehículo se estremeció

Y Hefestos también.

Y, por fin, el motor resucitó con un rugido.

Los pasajeros vitorearon.

-¡Maldita sea!- exclamó el conductor, y golpeó el autobús con su gorra-. ¡Todo el mundo arriba!-

En cuanto nos pusimos en marcha empecé a sentirme febril, como si hubiera contraído la gripe.

- pobre Grover - Dijeron todas las féminas de la sala y varias del pasado fueron donde él y lo abrazaron                       

Percy no pudo sentirse más extrañado- ¿¡pobre Grover?!-.                       

Una de ellas, de la cabaña de Afrodita se giró a él indignada - él sabía que sucedía, tu no-.                       

Percy refunfuñó entre dientes. Él también necesitaba algo de amor, especialmente de cierta rubia de ojos grises.

Grover no tenía mejor aspecto: temblaba y le castañeaban los dientes.

Todas las chicas que estaban al rededor de Grover lo abrazaron mientras arrullaban, no fue hasta que una ojigris también se unió al abrazo que Percy les prestó atención                       

-No puede...-se le atoraron las malas palabras. Como nunca antes, Percy sintió celos de su mejor amigo mitad cabra.                       

Daniela y Luke se reían de su padre desde sus asientos, ¡pobrecito! Y de repente a la rubia mayor se le ocurrió una idea y se acercó a una de sus amiga - que cada una abrace a un hombre que no sea Perseus - y por su suerte le hicieron caso, ahora el único hombre que no tenía abrazo era Percy.... Y Giles

Ambos chicos tenían expresiones que daban pena.                       

A Dan se le ablando un poquito el corazón y por el único hecho de que le fue a buscarla unos momentos antes cuando nadie más se había atrevido (síii clllaaarooo) , soltó a su hermano, al cual estaban abrazando otras 2 féminas y abrazo a Giles                       

Y ahora el único triste era Percy.

Porque Giles por poco y explotaba de felicidad. Feliz como una lombriz. Le devolvió el abrazo sin darse mucha confianza por si ella reculaba.                       

- no abuses Giles - susurró la rubia mientras recostaba su cabeza sobre la de el                       

Él nunca abusaría de su suerte con ella. Más solo se dejó querer y no dijo más.

-Grover.

-¿Si?

-¿qué es lo que no me has contado?

- todo - dineros varias féminas por la habitación y es que los hombres , o estaban muy ocupados devolviendo los abrazos o, ocupados evitando sonrojarse                       

Más bien los hombres disfrutaban de sus abrazos. Algunos más que otros.

Las únicas que no abrazaban a un chico eran Tori y Charlie, la segunda había reajustado más su agarre al rededor de la D' Angelo con solo escuchar lo dicho por su querida hermana.                       

Daniela inconscientemente empezó a jugar con el cabello de Giles, era algo que hacía cuando eran novios y debía admitirlo, amaba su cabello rubio

Eso le sorprendió más al pobre muchacho. Su suerte era más de la que creía. Grandioso. Estuvo a punto de ronronear, como hacía siempre que ella le tocaba el cabello. No lo hizo.

Se secó la frente con la manga de la camisa.

-Percy ¿qué has visto en el puesto de frutas?                     

Muchos rodaron los ojos, en especial los hombres - nada importante, solo como las moiras cortaban un hilo de la vida - mientras acaricia el cabello rubio aún sin darme cuenta , soltó con tono sarcasmo la menor de los Jackson presentes                       

Llegó con las manos a su nuca y como ahí tenía el pelo más largo, le hizo 3 trenzas "inconscientemente", como cuando eran pareja, era su símbolo, su marca de territorio

Giles podía sentir TODO lo que Daniela le estaba haciendo a su cabello. Es como si todas sus neuronas, sus células, su todo, estuviese reacio a sentir otra cosa que los tranquilos dedos de la rubia. Era ridículo pensar que Dani no estuviese consciente de lo que provocaba en él. Como si se estuviese auto electrocutando, y sabía lo que era eso, pero solo pasó una vez y no quería recordarlo.                       

Daniela bostezo, en verdad habían sido demasiadas cosas para 1 solo día, además de que la lectura era cosas que ella ya sabía, se apoyo mejor sobre Giles, ella hubiese preferido no estar enojada con él, así se sentaría en su regazo y dormiría con la cabeza en su pecho como tantas veces ya había hecho.                       

La conocía lo suficiente para notar cómo sus músculos estaban siendo obligados a permanecer erguidos y alertas. Pero seguramente a su amada rubia le hacía falta un rato de sueño. No quería aprovecharse de ella pero tampoco quería enojarla si se lo proponía. Ya bastante dolía su indiferencia. Pero optó por ser indirecto, así su respuesta no sería tan fuerte.- ¿Dani?-su voz era un arrullo, apenas calificaría de murmullo.

Se talló un ojo antes de responder, y volvió  bostezar - ¿Si, Giles? - .                       

Más tierna imposible. Era como un pequeño ángel en sus brazos- ¿quieres dormir?-.                       

Asiente, no servía de nada negarlo - tengo mucho sueño

Bien, debía ser cauteloso- podrías... Podrías dormir sobre mí, si quieres-.                       

Estaba adormilada, y aunque lo quería negar, sonaba muy tentador - esta... Bien - susurró mientras se levantaba y se sentaba en su regazo                        

La envolvió en sus brazos, aparentemente tranquilo-descansa-.                       

Apoyo su cabeza en su pecho y se escondió en su cuello, le gustaba su olor, olía a tormenta y a flores, era extraño pero delicioso, se apego bien a él y empezó a cerrar sus ojos - gracias - susurró contra su piel

En esa tierna escena de paz se quedaron ambos.

Hestia retomó la lectura, esperando que la chica tuviese sueño pesado.

- ¿te refieres a las ancianas? ¿Qué les pasa? No son como la señora Dodds, ¿Verdad?

Su expresión era difícil de interpretar, pero me dio la sensación de que las mujeres del puesto de fruta eran algo mucho, mucho peor que la señorita Dodds.

-Dime solo lo que viste-insistió.

-La de en medio sacó unas tijeras y cortó el hilo.

Muchos tragaron en seco, nada era cómodo con ese tema - pobre Grover - soltaron muchas chicas                       

Daniela seguía dormida, su respiración chocaba con el cuello y el oído del Grace mientras esté la sujetaba por la cintura.

Pequeños estremecimientos recorrían al chico con cada soplo del cálido aliento abrasador de la chica ¿empezaba a hacer calor? ¿O era solo él? Sus ojos caleidoscópicos brillaban de un verde esmeralda en ese momento.                       

 Se acurruca más en su pecho mientras se sujeta de su polera, estaba teniendo una pesadilla, una de esas con sus padres, además de que sentía algo debajo de sus piernas, algo duro, seguramente su espada

Giles acariciaba de forma distraída su cabello cuando se dio cuenta que algo iba mal ¿una pesadilla? Probablemente. La acurrucó más en su pecho y la meció suavemente, queriendo reconfortarla un poco, como cuando eran novios y ella se quedaba dormida en sus salidas al bosque o al lago, y las pesadillas llegaban.

Sujeta fuertemente su polera, los monstruos ya estaban en su cabeza, pero no eran los que siempre combatían, eran los que la atacaban por las noches, las faltas de sus padres, las palabras crueles y la falta de amor, era lo que más temía en el mundo, la soledad.

Mientras este par de chicos combatía contra diferentes objetivos, al otro lado de la sala, al fondo, el muchacho italiano presentaba una mirada perdida, fija en la muchacha de cabellos negros que abrazaba a una rubia. No era capaz de apartar la mirada.

Se parecía a Bianca

Cerró los ojos e hizo un gesto con los dedos que  podría ser una señal de la cruz, pero no lo era. Era otra cosa, algo como que... Más antiguo.

-¿La has visto cortar el hilo?

-Sí. ¿Por qué?- pero incluso cuando lo estaba diciendo, sabía que algo estaba pasando.

-Ojalá esto no estuviese ocurriendo- murmuró Grover, y empezó a mordisquearse el pulgar-. No quiero que sea como la última vez.

Thalía trajo un poco al recordar "la última vez", aunque el tiempo no paso igual para ella, ser árbol tampoco era la cosa más fácil de este planeta, ella quizás no veía, pero sentía lo que sucedía alrededor

Su mejor amiga se acercó a ella. Hace rato que había dejado de darle cariño al chico cabra. A ella le recorrió una brisa fría con solo recordar aquel día. Ahora a la que abrazaba era a Thalia.

Thalía le devolvía el abrazo - calma listilla, estoy aquí-.

Como un sensor, Percy gruñó a lo lejos ¡solo él podía decirle así!

Chase aun estaba molesta con él, por lo que le ignoró. Apretó el abrazo- gracias a los dioses, es así-.

Apolo saludó- ¡de nada!-.

Thalía solo rodo los ojos mientras veía al dios - parece que el sesos de alga le molestó que usará tu apodo - la pico, ella ya sabía los sentimientos de su amiga

Las mejillas de la rubia se tiñeron, pero desde su posición, Percy no podía gozar de esta vista. No era buen momento de hablar abiertamente de eso al frente de tantos oídos. En sus ojos tormentosos estas razones se reflejaron en una mirada-calla, Thalia-.                        

- Ok, ok - susurró antes de alzar la voz - LISTILLA - casi lo grito, solo para molestar al molusco                       

El molus... Digo, Percy rebufó esta vez con más fuerza, tentado a lanzarle un chorro de agua bien fría a su prima.                       

- te quiero mucho LISTILLA eres MI mejor amiga - casi grito la Grace mientras abrazaba más a la rubia                       

Bien, eso ya era suficiente. El chorro de agua salió en reflejo a la furia posesiva que estaba sintiendo en ese momento.

Tuvo la consideración de dejar seca a su mejor amiga.

-¡ES MI LISTILLA!-ese grito competía con el grito que había soltado antes su hija.

Se me olvida decir que Thalia no fue la única mojada.                       

Luke, dándose cuenta de la ola de agua que venía hacia todos, manipuló el agua, alejándola de todos sus amigos y él.                       

El hijo de Poseidón no podía recibir más miradas de odio en este momento, todos sus amigos estaban empapados de la cabeza a los pies, excepto una rubia de ojos de tormenta, la cual al escuchar el grito del pelinegro se sonrojó fuertemente, entre rabia y vergüenza, esas palabras que salieron de los labios de Jackson no podían haberle gustado más.                        

Percy solo miraba a su mejor amiga. Le aliviaba saber que ella no lo miraba molesta. Su listilla estaba sana y a salvo, como esperaba tenerla siempre. Le regaló una sonrisa tan costumbre de él. Le importaba un comino la multitud de miradas de odio de los demás

Annabeth solo negó antes de darle otra sonrisa en respuesta, si, ella no estaba molesta, además el había tenía la consideración de dejarla seca a ella                       

 No como la primera vez. Uf, el incidente con los escusados.

Para Percy esa sonrisa lo valía todo

-¿Qué última vez?

-Siempre en sexto. Nunca pasan de sexto.

Los arrullos al sátiro seguían, aunque Thalía y Annabeth lo miraban mal - no fue tu culpa - sueltan ambas al mismo tiempo                       

El chico solo desvió la mirada. Por mucho que ambas intentasen arreglar algo que había pasado hace mucho, las cosas que pasaron no se pueden arreglar. Si no hubiese sido tan despistado y torpe...                       

Luke se levantó y le dio un Zape, el podía odiara sus padres, pero su tío Grover no era como ellos, - no fue tu culpa, no podías hacer nada-?                       

Grover miró al chico desconcertado y adolorido por el zape- ¡tú no sabes lo que pasó!-insistió con la voz baja y nerviosa, mirándolo de soslayo.                       

- si lo sé, estaban rodeados, Luke y Annabeth agotados, y tú eras un niño, Thalía tomo su decisión y tú salvaste a 2 semidioses, hiciste lo mejor que pudiste-.                       

Sus ojos se abrieron sorprendidos y tartamudeó feamente,- ¿cómo lo sabes?-eso creo que fue lo que quiso decir entre tantos temblores.                       

 - eso no importa, no te puedes culpar de eso para siempre - coloco una mano en su hombro, el sátiro no podía estar temblando más - y que no te importe que lo digan el consejo de los sátiros de pacotilla, tu eres mil veces mejor que ellos-.

Grover se atrevió a mirar a ese extraño chico ¿cómo lo conocía? Todos ellos se habían comportado extraño desde un principio, y esta forma de amabilidad era aun más extraña que todo lo demás- pero ellos...-.                       

- ellos son unos idiotas - soltó firmemente mientras le ponía una mano en el hombro - solo recuérdalo - se fue a sentar tranquilo                       

El sátiro lo siguió con la mirada, impactado. Ese chico... Había algo en esos ojos que tenía una familiaridad escalofriante.

Cierta chica castaña recibió en sus brazos al rubio, solo porque le dio lástima, sí, eso era, no era por nada más. Solo era lástima.

-Grover- repuse, empezando a asustarme de verdad,- ¿de qué diablos estás hablando?

-Déjame que te acompañe hasta tu casa. Promételo.

Me pareció una petición extraña, pero lo prometí.

-¿es como una superstición o algo así?- pregunté.

No obtuve respuesta.

-Grover, el hilo que la anciana cortó... ¿Significa que alguien va a morir?

Su mirada estaba cargada de aflicción, como si ya estuviera eligiendo las flores para mi ataúd.

Hestia bajó el libro-el capítulo acabó-.

Todos miraban sin saber qué decir o hacer. Algunos, los del futuro, conteniéndose para no armar otra pelea.

Hestia los observó a todos. Había sido un día largo, hasta para los dioses. Unas horas de descanso no les vendría mal a nadie. Mirar a la pareja medio dormida fue lo que la hizo decidir.- bueno, este ha sido un día productivo. Mañana seguiremos con la lectura, ahora todos a dormir.-cayó en que la Chase estaba a punto de hablar, le sonrió cálidamente-ustedes volverán a sus hogares. Queridos-observó tras ella-ustedes también vayan a descansar. Yo cuidaré de estos niños-su mano apuntó a los del futuro.

Con otra floritura, los del pasado desaparecieron por arte divino.


Cada Dios se fue en su propia nube de lo que sea y planificando cómo moverían sus propias piezas para sus objetivos. La más ajetreada y sonriente era Afrodita.

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