A su mente
vino lo ocurrido años antes con aquella tarjeta de san Valentín
"perdida", a los días que se obligó a ignorar lo que no dejaba de
sentir por ella, por mucho que crease una barrera entre ambas...
Y eso fue
como si cerbero le hubiese caído encima.
-¿Escuché
bien?-no había planeado decirlo ¡ni siquiera lo había pensado!
- Si me
escuchaste decirte que te quiero como pareja, entones si victoria, escuchaste a
la perfección - le sonrió tímida
-Pero es
que...-.
¿Le decía la
verdad o le mentía?
Maldita
Jackson que la confundía hasta con esas estúpidas sonrisas suyas. Nunca sabía
lo que pasaba por su cabeza, y eso que era buena en leer las expresiones ¿¡cómo
no se había dado cuenta!? Les frustró y no midió la fuerza que usó en el
puñetazo que le mandó a la mayor.
-¡¿por qué
no lo dijiste antes?!-y no se refería a todas las veces que la persiguió para
hablar con ella.
Se tocó el
costado de la cara, incrédula ¡Claro que le había dicho! Muchas veces, pero ella
nunca se quedaba a conversar
Se acercó a
ella, al parecer compartía el mismo gen suicida que Giles, y eso se demostró
cuando la tomo de la cintura - te quiero-.
Balbuceó una
respuesta no muy clara ni convincente. Charlotte tenía ese don de ponerla
nerviosa con solo respirar en el mismo espacio que ella ¡no era ni un poquito
justo!
Le agarró de
los hombros, lista para cualquier movimiento que no quisiese- pues yo... Yo...-
¡hazlo de una vez!-yo también te quiero-.
Charlotte
sonrío mientas se acercó a sus labios, estaba nerviosa, ansiosa, quería hacerlo
pero no sabía como ella iba a reaccionar
Como instinto,
en verdad no pudo evitarlo, echó un poco el rostro hacia atrás. Necesitaba
pensar ¿de verdad quería que su primer beso se lo diese
Charlotte?
Pues tiempo atrás fantaseaba con eso, pero nadie iba a enterarse nunca de eso.
-Charlotte...-intentó
hablar.
En sus ojos
un brillo triste se veía, ella en verdad quería eso, lo llevaba queriendo hace
años - por favor....-.
¿Por favor
qué?-escupió con brusco nerviosismo. Charlotte estaba muy cerca de ella.
Los corazones de ambas iban al mismo frenético
ritmo.
Se acercó a su boca hasta que sus labios se
rozaban si hablar - déjame quererte
Por primera
vez en su vida, se derritió en serio. Qué vergüenza. Las mejillas se le
tiñeron, la pálida piel se oscureció con un rosa intenso.
Pero ya era
bastante. No la iba a dejar tomar la ventaja.
Por lo que
rodeó su cuello con los brazos y brincó, presionando su boca con la de
ella.
Charlie
solo la abrazo por la cintura más apretada, había ansiado eso hace años, la
besaba con dulzura, amor, adoración
La pelinegra
ya no se sentía como si estuviese sobre algo estable, ni ella era algo estable.
¿Se imaginan tener que reacondicionar su cuerpo luego de tantos años negándose
a aceptar a Charlotte? ¡Era asquerosamente difícil! Sus puños querían
golpearla, pero su boca estaba realmente feliz de poder saborearla al fin.
Sabía a galletas de chocolate, y de seguro ella también.
Charlie
estaba realmente feliz, en el beso la levanto y la giro, quería gritar, quería
bailar, quería volverla a besar, al fin, al fin sabía que ella la quería, al
fin sabía que era correspondida
La chica
gritó, tomada por sorpresa- ¡Charlie!-se quejó. Se le había ido sin pensar el
apodo. La altura y ella no eran muy amigas. Prefería estar con los pies en el
suelo- digo, ¡Charlotte, no es divertido!-pero reía como una idiota.
- Te quiero
Torie - ese apodo de lo decía hace algunos años
La cálida
sensación de estarse derritiendo la recorrió nuevamente, como mantequilla sobre
pan tostándose- bájame y te contestaré a eso,...-bueno, las cosas eran
diferentes- Lottie- le puso el apodo que hace mucho se le ocurrió. Era una niña
tonta, no la culpen
La bajo y en
cuanto estuvo en el suelo la abrazo , hace mucho que no podía hacer eso, se
sentía como cuando estaba en el agua, SE sentía libre y al mismo tiempo
excelente
La pelinegra
se abrazó a ella, por su estatura, herencia de su padre D' Angelo al parecer,
era más baja y le llegaba a la barbilla. Por comodidad, apoyó el mentón en su
hombro, su oreja estaba convenientemente cerca- te quiero, Lottie-.
Se separó un
poco para volver a besarla, no pudo evitarlo, había soñado con ese momento por
largo tiempo, no lo iba a desperdiciar
La capturó a
medio respiro, por lo que se separó unos segundos, respiró, y volvió al beso,
lista para estar largo y tendido moviendo sus labios bajo los de ella. Libres,
como se sentía ella al fin.
Al separarse
junto sus frentes, respiraba lento y no quería abrir sus ojos, era extraño ese
sentimiento - ¿quieres ser mi novia? - susurro
-¿Segura que
quieres serlo? A penas nos hemos besado dos veces- pero se conocían desde el
nacimiento de la pelinegra, prácticamente, y el enamoramiento estaba desde hace
casi cinco años, al menos por parte de la menor. Ella solo estaba tomándole el
pelo, recuperándose de la situación. Ni que Charlotte creyese que se iba a
poner toda blanda y melosa, agh.
- quiero
saber esa respuesta - porque era verdad, aunque temía lo que diría no
importaba, necesitaba saber si al fin ella será suya, luego de 7 años de un
loco enamoramiento y varios meses negándolo, ya no podía quería que Victoria Di
Angelo fuera su novia
-pues si
tanto insistes-aunque lo negase, estaba sonrojada. Abrió un ojo y comprobó que
la rubia no la miraba, y volvió a cerrarlo- sí, quiero serlo-.
Charlie
sonrió antes de robarle el último beso por ahora, tenían que regresar a la
lectura - te quiero-?
Si ella
podía, entonces Victoria también. La pelinegra le robó un beso-yo a ti-.
Hizo un
pequeño puchero - ¿en verdad debemos regresar?
Estuvo
tentada a decir que no. Pero la lectura era interesante, había galletas, podía
abrazar a Charlotte y ella era malvada. Le dio otro pico. Le gustaban sus
labios. Se quedó más de lo previsto. Agh.- hay que regresar, Sip. Pero...
¿sería inteligente declararnos novias a penas entrar?-necesitaba saber su
opinión.
- yo lo
haría encantada - le sonrió, ella debía saber que no tenía problema alguno en
que todos supieran su relación - ¿qué opinas tú?
-Pues...-estrechó
los ojos e hizo cara de constipada, no segura de lo qué decir. No le gustaba
ser el centro de atención, no funcionaba así. Le gustó la respuesta de Charlie,
sí. Pero no estaba segura de la suya- no me importa lo que opinen, pero no me
gusta que me miren-admitió. Menos que la mirasen las versiones más jóvenes de
sus padres.
- Entonces
no diremos nada ahora ¿ok? - la abrazo, no quería que ella se sintiera incómoda
-Que se den cuenta los que ya nos conocen-le
dio una pequeña sonrisa insegura- no tardarán en unir los puntos, Lottie-.
Sonrió y la
abrazo una última vez antes de volver a la salida
Las dos
chicas llegaron sonriendo al templo, medio abrazadas.
Afrodita,
por supuesto que ya lo sabía, y estaba conteniendo la emoción y el chillido
desde hace minutos. ¡Solo faltaban los otros shipps!
Muchos las
miraban curiosos, era raro no verlas discutiendo, otros solo las ignoraban,
pero los más cercanos a las dos tenían preguntas, muchas preguntas
Bajo esta
florida cantidad de miradas, la más pequeña empezó a jalar a la rubia al
sillón, con la cabeza gacha, desesperada porque no viesen su maldito
sonrojo.-lo siento-masculló para Charlie-, siéntate, Lottie-.
Charlie solo
Rio y se sentó, luego la sentó junto a ella y la abrazo pasando ambas manos por
su cintura, marcando territorio - calma Torie
Si
llegase cerbero volando no hubiese sido tan sorprendente como ver a Victoria
sonreírle de vuelta a la rubia Jackson- ¡estoy calmada!-y que su voz no tuviese
nada de la dureza de siempre, súmenle a que el golpe que le dio fue más
juguetón que cualquier otra cosa.
Las bocas de
los hermanos Jackson y los más cercanos a la pareja estaban tocando el suelo,
antes de que nadie lo pensara los dos Jackson saltaran sobre la pareja y el
grito de Dan sonó hasta el piso 1 del edificio - ¡AL FIN!
Más bien
hasta la planta baja.
Las pobres
chicas se encontraban bajo el peso de los dos muy emocionados mellizos, que no
dejaban de hablar y felicitar.
Isabella
palmeó contenta. Por fin, supuso, su querida amiga había dejado a Charlie
hablar. Y por fin había ganado la apuesta- ¡Evan! Mis monedas,
querido-canturreó sonriendo de oreja a oreja.
Evan bufo
antes de darle 20 dracmas a la pequeña Stoll mientras internamente saltaba por
tocar su mano, pero no se lo diría a nadie - a la próxima ganaré yo
-No deberían
estar apostando por eso-les regañó la hija de Chris, siendo la muy descarada la
primera que, haciendo un movimiento de dedos, había obtenido lo apostado con
Gaila.
Distraída
por mirar a Silena con incredulidad, Isabella aun tenía la mano sobre la de su
secreto amor.
Evan miro
esto e hizo algo muy arriesgó, apretó levemente esa mano tan delicada intentado
recordar la suavidad de su piel, extraño, dado que la chica entrenaba a
diario
Le tomó por
sorpresa casi haciéndola botar sus dracmas- Evan...-susurró muy extrañada. Se
le estaba cumpliendo uno de sus deseos, pero de seguro no de la forma que
quería.
En la otra
esquina de su grupo de sillones, ya Victoria empezaba asfixiarse. Le gustaban
los abrazos, pero cuando era ella la asfixiadora-chicos, ya es bastante
¿si?-.
Los Jackson
se bajaron de ellos y antes de irse a sentar cada uno le dio un pequeño abrazo
a ambas chicas y un beso en la mejilla, mientas su hermano se iba a sentar Dan
se aproximó a su mejor amiga - Te quiero, pero dañas a mi hermana e irás a
visitar a tu abuelo de la forma mala ¿entendido? - y mientras la pelinegra
asentía se giró a su hermana - lo mismo va para ti, la llegas a dañar e irás
con el bisabuelo ¿quedo claro? Perfecto - y volvió a su lugar
La chica de
ojos azules miró y arqueó la ceja hacia Charlie- mi primera amenaza de muerte,
genial-ironizó, sonriéndole de lado, como si en verdad se lo tomase a la
ligera. Ja.
-no tiene gracia, Percy. Ninguna gracia-.
Muchos
asintieron, pero los hijos de Hermes y Apolo y sus nietos solo gritaron -
¡pensamos como cabra! - mientras ponían sus brazos sobre su cabeza
La única
nieta de Apolo que no soltó ese grito solo los miró a todos y se pegó la palma
de la mano contra la cara.
La anciana del medio sacó unas tijeras enormes, de plata y
oro y los filos largos, como una podadora. Grover contuvo el aliento.
-subamos al autobús-me dijo.- vámonos-.
-¿qué?-repliqué.- allá dentro hace como mil grados-.
-¡Vamos!- Abrió la puerta y subió, pero yo me quedé atrás.
- ¿por qué tienes que ser tan.... Incontrolable hijo? - medio
suspiro Sally mientras la rubia mejor amiga del nombrado asentía
-Pregúntaselo a mi padre-gruñó como respuesta el pelinegro,
que aun se sobaba la oreja.
Ambas mujeres miraban mal a Poseidón, mientras que este se
encogía en su asiento, sus hermanos disfrutaban ese espectáculo, el gran
Poseidón atemorizado por una semidiosa y una mortal
Hestia, para salvarlo, siguió la lectura
Al otro lado de la carretera, las ancianas seguían
mirándome. La del medio cortó el hilo, y juro que oí el chasquido de las
tijeras pese a los cuatro carriles de tráfico.
Connor codeó a su gemelo- qué escalofriante-le susurró.
Sus dos amigas hicieron una bola con los calcetines azul
eléctrico, y me dejaron con las dudas de para quién era: si para un Big foot o
para Godzilla.
A muchos de la sala le recorría un escalofrío de solo pensar
en esa situación, ninguno envidiaba la suerte de ese semidiós en particular,
eso estaba claro
En cualquier otro momento, los hijos del chico Jackson
habrían sentido pena, hasta miedo, pero ni eso. No solo porque Percy de 37 años
seguía vivo, sino también porque ya no podían sentir algo de empatía por
él.
Si fuera otra persona hubiesen sentido pánico, miedo o pena,
pero ¿hacia su padre? No podían hacerlo, no lo sentían
Victoria se abrazó más a la mayor. Pensaba en otras
cosas.
Charlie solo la abrazo con más fuerza mientras besa su
cabeza
En la trasera del autobús, el conductor arrancó un trozo de
metal humeante del compartimiento del motor.
Los hijos y nietos de Hefestos hicieron una mueca, eso no era
nada bueno
Luego le dio al arranque. El vehículo se estremeció
Y Hefestos también.
Y, por fin, el motor resucitó con un rugido.
Los pasajeros vitorearon.
-¡Maldita sea!- exclamó el conductor, y golpeó el autobús
con su gorra-. ¡Todo el mundo arriba!-
En cuanto nos pusimos en marcha empecé a sentirme febril,
como si hubiera contraído la gripe.
- pobre Grover - Dijeron todas las féminas de la sala y
varias del pasado fueron donde él y lo abrazaron
Percy no pudo sentirse más extrañado- ¿¡pobre Grover?!-.
Una de ellas, de la cabaña de Afrodita se giró a él indignada
- él sabía que sucedía, tu no-.
Percy refunfuñó entre dientes. Él también necesitaba algo de
amor, especialmente de cierta rubia de ojos grises.
Grover no tenía mejor aspecto: temblaba y le castañeaban
los dientes.
Todas las chicas que estaban al rededor de Grover lo
abrazaron mientras arrullaban, no fue hasta que una ojigris también se unió al
abrazo que Percy les prestó atención
-No puede...-se le atoraron las malas palabras. Como nunca
antes, Percy sintió celos de su mejor amigo mitad cabra.
Daniela y Luke se reían de su padre desde sus asientos,
¡pobrecito! Y de repente a la rubia mayor se le ocurrió una idea y se acercó a
una de sus amiga - que cada una abrace a un hombre que no sea Perseus - y por
su suerte le hicieron caso, ahora el único hombre que no tenía abrazo era
Percy.... Y Giles
Ambos chicos tenían expresiones que daban pena.
A Dan se le ablando un poquito el corazón y por el único
hecho de que le fue a buscarla unos momentos antes cuando nadie más se había
atrevido (síii clllaaarooo) , soltó a su hermano, al cual estaban abrazando
otras 2 féminas y abrazo a Giles
Y ahora el único triste era Percy.
Porque Giles por poco y explotaba de felicidad. Feliz como
una lombriz. Le devolvió el abrazo sin darse mucha confianza por si ella reculaba.
- no abuses Giles - susurró la rubia mientras recostaba su
cabeza sobre la de el
Él nunca abusaría de su suerte con ella. Más solo se dejó
querer y no dijo más.
-Grover.
-¿Si?
-¿qué es lo que no me has contado?
- todo - dineros varias féminas por la habitación y es que
los hombres , o estaban muy ocupados devolviendo los abrazos o, ocupados
evitando sonrojarse
Más bien los hombres disfrutaban de sus abrazos. Algunos más que
otros.
Las únicas que no abrazaban a un chico eran Tori y Charlie,
la segunda había reajustado más su agarre al rededor de la D' Angelo con solo
escuchar lo dicho por su querida hermana.
Daniela inconscientemente empezó a jugar con el cabello de
Giles, era algo que hacía cuando eran novios y debía admitirlo, amaba su
cabello rubio
Eso le sorprendió más al pobre muchacho. Su suerte era más de
la que creía. Grandioso. Estuvo a punto de ronronear, como hacía siempre que
ella le tocaba el cabello. No lo hizo.
Se secó la frente con la manga de la camisa.
-Percy ¿qué has visto en el puesto de frutas?
Muchos rodaron los ojos, en especial los hombres - nada
importante, solo como las moiras cortaban un hilo de la vida - mientras
acaricia el cabello rubio aún sin darme cuenta , soltó con tono sarcasmo la
menor de los Jackson presentes
Llegó con las manos a su nuca y como ahí tenía el pelo más
largo, le hizo 3 trenzas "inconscientemente", como cuando eran
pareja, era su símbolo, su marca de territorio
Giles podía sentir TODO lo que Daniela le estaba haciendo a
su cabello. Es como si todas sus neuronas, sus células, su todo, estuviese
reacio a sentir otra cosa que los tranquilos dedos de la rubia. Era ridículo
pensar que Dani no estuviese consciente de lo que provocaba en él. Como si se
estuviese auto electrocutando, y sabía lo que era eso, pero solo pasó una vez y
no quería recordarlo.
Daniela bostezo, en verdad habían sido demasiadas cosas para
1 solo día, además de que la lectura era cosas que ella ya sabía, se apoyo
mejor sobre Giles, ella hubiese preferido no estar enojada con él, así se
sentaría en su regazo y dormiría con la cabeza en su pecho como tantas veces ya
había hecho.
La conocía lo suficiente para notar cómo sus músculos estaban
siendo obligados a permanecer erguidos y alertas. Pero seguramente a su amada
rubia le hacía falta un rato de sueño. No quería aprovecharse de ella pero tampoco
quería enojarla si se lo proponía. Ya bastante dolía su indiferencia. Pero optó
por ser indirecto, así su respuesta no sería tan fuerte.- ¿Dani?-su voz era un
arrullo, apenas calificaría de murmullo.
Se talló un ojo antes de responder, y volvió bostezar - ¿Si, Giles? - .
Más tierna imposible. Era como un pequeño ángel en sus
brazos- ¿quieres dormir?-.
Asiente, no servía de nada negarlo - tengo mucho sueño
Bien, debía ser cauteloso- podrías... Podrías dormir sobre
mí, si quieres-.
Estaba adormilada, y aunque lo quería negar, sonaba muy
tentador - esta... Bien - susurró mientras se levantaba y se sentaba en su
regazo
La envolvió en sus brazos, aparentemente
tranquilo-descansa-.
Apoyo su cabeza en su pecho y se escondió en su cuello, le
gustaba su olor, olía a tormenta y a flores, era extraño pero delicioso, se
apego bien a él y empezó a cerrar sus ojos - gracias - susurró contra su piel
En esa tierna escena de paz se quedaron ambos.
Hestia retomó la lectura, esperando que la chica tuviese
sueño pesado.
- ¿te refieres a las ancianas? ¿Qué les pasa? No son como
la señora Dodds, ¿Verdad?
Su expresión era difícil de interpretar, pero me dio la
sensación de que las mujeres del puesto de fruta eran algo mucho, mucho peor
que la señorita Dodds.
-Dime solo lo que viste-insistió.
-La de en medio sacó unas tijeras y cortó el hilo.
Muchos tragaron en seco, nada era cómodo con ese tema - pobre
Grover - soltaron muchas chicas
Daniela seguía dormida, su respiración chocaba con el cuello
y el oído del Grace mientras esté la sujetaba por la cintura.
Pequeños estremecimientos recorrían al chico con cada soplo
del cálido aliento abrasador de la chica ¿empezaba a hacer calor? ¿O era solo
él? Sus ojos caleidoscópicos brillaban de un verde esmeralda en ese
momento.
Se acurruca más en su pecho mientras se sujeta de su polera,
estaba teniendo una pesadilla, una de esas con sus padres, además de que sentía
algo debajo de sus piernas, algo duro, seguramente su espada
Giles acariciaba de forma distraída su cabello cuando se dio
cuenta que algo iba mal ¿una pesadilla? Probablemente. La acurrucó más en su
pecho y la meció suavemente, queriendo reconfortarla un poco, como cuando eran
novios y ella se quedaba dormida en sus salidas al bosque o al lago, y las
pesadillas llegaban.
Sujeta fuertemente su polera, los monstruos ya estaban en su
cabeza, pero no eran los que siempre combatían, eran los que la atacaban por
las noches, las faltas de sus padres, las palabras crueles y la falta de amor,
era lo que más temía en el mundo, la soledad.
Mientras este par de chicos combatía contra diferentes
objetivos, al otro lado de la sala, al fondo, el muchacho italiano presentaba
una mirada perdida, fija en la muchacha de cabellos negros que abrazaba a una
rubia. No era capaz de apartar la mirada.
Se parecía a Bianca
Cerró los ojos e hizo un gesto con los dedos que podría ser una señal de la cruz, pero no lo
era. Era otra cosa, algo como que... Más antiguo.
-¿La has visto cortar el hilo?
-Sí. ¿Por qué?- pero incluso cuando lo estaba diciendo,
sabía que algo estaba pasando.
-Ojalá esto no estuviese ocurriendo- murmuró Grover, y
empezó a mordisquearse el pulgar-. No quiero que sea como la última vez.
Thalía trajo un poco al recordar "la última vez",
aunque el tiempo no paso igual para ella, ser árbol tampoco era la cosa más
fácil de este planeta, ella quizás no veía, pero sentía lo que sucedía alrededor
Su mejor amiga se acercó a ella. Hace rato que había dejado
de darle cariño al chico cabra. A ella le recorrió una brisa fría con solo
recordar aquel día. Ahora a la que abrazaba era a Thalia.
Thalía le devolvía el abrazo - calma listilla, estoy aquí-.
Como un sensor, Percy gruñó a lo lejos ¡solo él podía decirle
así!
Chase aun estaba molesta con él, por lo que le ignoró. Apretó
el abrazo- gracias a los dioses, es así-.
Apolo saludó- ¡de nada!-.
Thalía solo rodo los ojos mientras veía al dios - parece que
el sesos de alga le molestó que usará tu apodo - la pico, ella ya sabía los
sentimientos de su amiga
Las mejillas de la rubia se tiñeron, pero desde su posición,
Percy no podía gozar de esta vista. No era buen momento de hablar abiertamente
de eso al frente de tantos oídos. En sus ojos tormentosos estas razones se
reflejaron en una mirada-calla, Thalia-.
- Ok, ok - susurró antes de alzar la voz - LISTILLA - casi lo
grito, solo para molestar al molusco
El molus... Digo, Percy rebufó esta vez con más fuerza,
tentado a lanzarle un chorro de agua bien fría a su prima.
- te quiero mucho LISTILLA eres MI mejor amiga - casi grito
la Grace mientras abrazaba más a la rubia
Bien, eso ya era suficiente. El chorro de agua salió en
reflejo a la furia posesiva que estaba sintiendo en ese momento.
Tuvo la consideración de dejar seca a su mejor amiga.
-¡ES MI LISTILLA!-ese grito competía con el grito que había
soltado antes su hija.
Se me olvida decir que Thalia no fue la única mojada.
Luke, dándose cuenta de la ola de agua que venía hacia todos,
manipuló el agua, alejándola de todos sus amigos y él.
El hijo de Poseidón no podía recibir más miradas de odio en
este momento, todos sus amigos estaban empapados de la cabeza a los pies,
excepto una rubia de ojos de tormenta, la cual al escuchar el grito del
pelinegro se sonrojó fuertemente, entre rabia y vergüenza, esas palabras que
salieron de los labios de Jackson no podían haberle gustado más.
Percy solo miraba a su mejor amiga. Le aliviaba saber que
ella no lo miraba molesta. Su listilla estaba sana y a salvo, como esperaba
tenerla siempre. Le regaló una sonrisa tan costumbre de él. Le importaba un
comino la multitud de miradas de odio de los demás
Annabeth solo negó antes de darle otra sonrisa en respuesta,
si, ella no estaba molesta, además el había tenía la consideración de dejarla
seca a ella
No como la primera vez. Uf, el incidente con los
escusados.
Para Percy esa sonrisa lo valía todo
-¿Qué última vez?
-Siempre en sexto. Nunca pasan de sexto.
Los arrullos al sátiro seguían, aunque Thalía y Annabeth lo
miraban mal - no fue tu culpa - sueltan ambas al mismo tiempo
El chico solo desvió la mirada. Por mucho que ambas
intentasen arreglar algo que había pasado hace mucho, las cosas que pasaron no
se pueden arreglar. Si no hubiese sido tan despistado y torpe...
Luke se levantó y le dio un Zape, el podía odiara sus padres,
pero su tío Grover no era como ellos, - no fue tu culpa, no podías hacer
nada-?
Grover miró al chico desconcertado y adolorido por el zape-
¡tú no sabes lo que pasó!-insistió con la voz baja y nerviosa, mirándolo de soslayo.
- si lo sé, estaban rodeados, Luke y Annabeth agotados, y tú
eras un niño, Thalía tomo su decisión y tú salvaste a 2 semidioses, hiciste lo
mejor que pudiste-.
Sus ojos se abrieron sorprendidos y tartamudeó feamente,-
¿cómo lo sabes?-eso creo que fue lo que quiso decir entre tantos
temblores.
- eso no importa, no te puedes culpar de eso para
siempre - coloco una mano en su hombro, el sátiro no podía estar temblando más
- y que no te importe que lo digan el consejo de los sátiros de pacotilla, tu
eres mil veces mejor que ellos-.
Grover se atrevió a mirar a ese extraño chico ¿cómo lo
conocía? Todos ellos se habían comportado extraño desde un principio, y esta
forma de amabilidad era aun más extraña que todo lo demás- pero ellos...-.
- ellos son unos idiotas - soltó firmemente mientras le ponía
una mano en el hombro - solo recuérdalo - se fue a sentar tranquilo
El sátiro lo siguió con la mirada, impactado. Ese chico...
Había algo en esos ojos que tenía una familiaridad escalofriante.
Cierta chica castaña recibió en sus brazos al rubio, solo
porque le dio lástima, sí, eso era, no era por nada más. Solo era lástima.
-Grover- repuse, empezando a asustarme de verdad,- ¿de qué
diablos estás hablando?
-Déjame que te acompañe hasta tu casa. Promételo.
Me pareció una petición extraña, pero lo prometí.
-¿es como una superstición o algo así?- pregunté.
No obtuve respuesta.
-Grover, el hilo que la anciana cortó... ¿Significa que
alguien va a morir?
Su mirada estaba cargada de aflicción, como si ya estuviera
eligiendo las flores para mi ataúd.
Hestia bajó el libro-el capítulo acabó-.
Todos miraban sin saber qué decir o hacer. Algunos, los del
futuro, conteniéndose para no armar otra pelea.
Hestia los observó a todos. Había sido un día largo, hasta
para los dioses. Unas horas de descanso no les vendría mal a nadie. Mirar a la
pareja medio dormida fue lo que la hizo decidir.- bueno, este ha sido un día
productivo. Mañana seguiremos con la lectura, ahora todos a dormir.-cayó en que
la Chase estaba a punto de hablar, le sonrió cálidamente-ustedes volverán a sus
hogares. Queridos-observó tras ella-ustedes también vayan a descansar. Yo cuidaré
de estos niños-su mano apuntó a los del futuro.
Con otra floritura, los del pasado desaparecieron por arte
divino.
Cada Dios se fue en su propia nube de lo que sea y
planificando cómo moverían sus propias piezas para sus objetivos. La más
ajetreada y sonriente era Afrodita.
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