miércoles, 26 de julio de 2017

Capítulo 9: Seguimos con la lectura

Verás, no estaban casados. Mi madre me contó que era rico e importante, y que su relación era secreta. Un buen día, él embarcó hacia el Atlántico en algún viaje importante y jamás regresó. Se perdió en el mar, según mi madre. No murió. Se perdió en el mar.

Poseidón miró con anhelo a Sally, un anhelo que daba pena y que no sabía disimular nada bien, la cara que a veces Percy ponía al mirar pasar a Annie-Boo.-me esperabas-suspiró como un idiota soñador enamorado.                       

 Sally solo pudo sonrojarse y bajar La mirada  ¡alto Sally Jackson!, Ya no eres esa jovencita enamorada, lo de jovencita quizás no, pero el enamoramiento seguía ahí - quizás - susurro                       

 Imagínense a Poseidón dando un salto con el puño en alto ¿tienen la imagen? Pues así era como quería el Dios del mar expresar sus sentimientos, peero, como supuso que armaría un escándalo hizo algo más discreto y más suicida.

Al sentir la piel de su suave mejilla bajo sus labios, comprobó que Sally seguía tan cálida como la primera vez.                        

 Sally estaba muy acalorada, ¡por dios! ella tenía novio, pero no podía evitar que su corazón latiera rápido al estar cerca de Poseidón, solo se oculto en su cabello mientras desviaba la mirada , ¡Maldito Poseidón y lo que le hacía sentir!                       

 Sally se veía tierna a sus ojos, a sus ojos de hombre enamorado ¡no había dejado de amarla! Había sido su idea traerla. Afrodita era la única que sospechaba la razón, la que sea que podría ser...

Ella trabajaba en empleos irregulares, asistía a clases nocturnas para conseguir su título de bachillerato y me crió sola. Jamás se quejaba o se enfadaba, ni siquiera una vez, pese a que yo no era un crío fácil.                       

- Cuanto la admiro Sally - dijo Annabeth negando con la cabeza - hay que tener mucha paciencia para soportar al sesos de alga y no enojarse - rio al final, de todas formas ella lo sabía por experiencia propia

Deberían pedirle consejos. La menor de los trillizos hijos de la dulce Katie, se toqueteaba la barbilla, pensativamente activa.

No era la única que pensaba en ello, pero por lo menos Galia ya conocía varias de las cosas necesarias. Se rió por ese pensamiento y besó la mejilla de su novio, el que no notaba el brillo malicioso que durante unos segundos estuvo en los ojos de su angelical novia y mejor amiga.                       

En el trono de Poseidón, el dios tomaba discretamente, con la discreción de una cabra loca, la mano de la mortal.

-Gracias, querida. Lo que hay es que amarlo mucho-.

-Por lo menos tú no causas de esos problemas-murmuró con alegría y burla Tori a su novia.                       

Charlotte rio y beso la cabeza de su novia, cabe decir que ambas estaban de maravilla en estos momentos - al parecer no es hereditario - rio la rubia

Annabeth rio y le sonrió a Sally - lo intentare - prometió mientras se colocaba una mecha rubia rebelde tras la oreja                       

Victoria amaba la risa de su novia, la besó luego de comprobar que ya se había callado esa preciosa música.

Giles besó a su novia en la punta de la nariz. Paciencia ese tipo tenía por demás.

Daniela alzo la vista y beso a su novio por unos momentos - te amo - susurro sobre sus labios, para luego acomodarse mejor en su regazo y apoyada en su pecho y escuchar la lectura

Al final se casó con Gabe Ugliano, que fue majo los primeros treinta segundos que lo conocí; después se mostró como el cretino de primera que era. Cuando era más pequeño, le puse el mote de Gabe el Apestoso. Lo siento, pero es verdad. El tipo olía a pizza de ajo enmohecida envuelta en pantalones de gimnasio

Una cara asqueada fue la que todos pusieron, menos Sally, porque ella era quien era, y solo sentía algo de repulsión por Gabe, y pena por él (aunque lo volvería a convertir en estatua, claro que sí)                       

Poseidón  tenía algo de celos por ese humano, el había conseguido lo que él deseaba, casarse con Sally Jackson, apretó con más fuerza La mano de ella y se apoyó de mejor manera en su trono                       

Si Poseidón creía que escondía bien sus emociones, entonces era un iluso.

Sally lo leyó como a un libro abierto y resaltado con marcador (lo que es una pequeña atrocidad). ¿Qué fue lo que hizo que girase? Que Poseidón no sabía manejar bien su fuerza.- aw-con un suave y efímero suspiro de ternura, le besó en la mejilla, y esperó a que éste hiciera efecto, junto a caricias en su mano.                       

Poseidón se sonrojo y se escondió entre los cabellos de la castaña mayor, escondiéndose de las sonrisas burlonas de sus hermanos y de su propio hijo, eso era traición, pero sonrió como bobo                       

Entre los dos le hacíamos la vida a mamá más bien difícil. La manera en que Gabe el Apestoso la trataba, el modo en que él y yo nos llevábamos… En fin, mi llegada a casa es un buen ejemplo.                       

Poseidón frunció con fuerza el ceño - ¿qué te hizo? - gruño, nadie jamás debería dañar a su hijo

Percy no podía ni mirarlo a los ojos, ni a él ni a su madre, quien tenía una peligrosa expresión interrogante.                       

 Annabeth miro a su .... ¿Qué? ¿Que Eran? , Eso lo resolvería más tarde - ¿qué te hizo sesos de alga? - susurro                       

Percy se lo pensó bastante. Era un tema delicado que no quería spoilear. Agarró con fuerza la mano de su listilla- ya verás-.

 Asintió y se apoyó en su hombro para luego darle un beso en la mejilla                       

La bobalicona sonrisa de Percy hizo reír a algunos. Pero él no les prestaba atención.

Entré en nuestro pequeño apartamento con la esperanza de que mi madre hubiera vuelto del trabajo. En cambio, me encontré en la sala a Gabe el Apestoso, jugando al póquer con sus amigotes. El televisor rugía con el canal de deportes ESPN. Había patatas fritas y latas de cerveza desperdigadas por toda la alfombra.

 Con la simple imagen mental fue suficiente para revolver el estómago del sátiro mejor amigo de Percy.


Sally bajó el rostro. Durante años había tenido que soportar ese asqueroso y podrido aroma de Gabe. Pero su hijo lo valía, eso y más.                       

La mayoría (por no decir todas) las féminas de La sala hicieron muecas con La nariz o los labios, era una imagen repugnante, y que el joven héroe haya vivido en esas condiciones por años les causaba pesar a todos.

Sus hijos también hicieron muecas, aunque lo odiasen, el siempre les había proporcionado un hogar limpio y un respeto por donde vivían, así que escuchar de esas condiciones les molestaba de sobremanera                       

 Hasta el hijo de Apolo de apellido Solace hizo una mueca, despreciando ya al tal Gabe.

Sin levantar la mirada, él dijo desde el otro lado del puro:

—Conque ya estás aquí, ¿eh, chaval?

—¿Dónde está mi madre?

—Trabajando —contestó—. ¿Tienes suelto?

Los ojos tormenta de Annabeth se abrieron como los de varios otros- ¡¿te ha pedido dinero?!-verbalizó lo que muchos también querían soltar, algunos con algunas florida palabras extras.                       

Sally apretó los puños , ella no sabía eso, y al ver que su hijo evitaba su mirada se dio cuenta que era la realidad - Percy, lo lamento tanto - susurro con los ojos aguados

Una cosa que Percy siempre detestó era hacer sufrir a su madre y podía identificar el tono de su madre, que las lagrimas podían salir en cualquier momento,- mamá, eso no fue tu culpa, por favor, lo sabes-.                       

 Sally solo cerró los ojos fuertemente y apretó La mano de Poseidón, necesitaba ese apoyo sonríe fuera solo unos segundos más.

Poseidón apretó la mano con firmeza, sin querer hacerle daño, dulcemente, como la mirada que solo a ella le estaba dando.                       

- Gracias - susurro la mortal , tenía demasiados sentimientos que pensó que había enterrado hace años                       

-No tienes que agradecerme-.                       

- Si tengo Poseidón -                       

Le acomodó sobre su regazo y se atrevió a darle un beso en la mejilla- entonces también te debo agradecer a ti-.                       

- ¿Por qué? - lo miro sonrojada                        

-Por...-oh diablos, no podía acobardarse ahora. Todo galante, y con una sonrisa sincera, la acercó más a él- amarme y tener conmigo a Percy-.                       

Eso sí hizo que se sonrojara, mucho - No tienes de que - susurro                        

Daniela , aunque encantada por la imagen que tenía en frente se aclaro la garganta - abuelo, abuela, aunque adoro verlos así, debemos continuar -.

Y ahí ambos se dieron cuenta que no tenían nada de privacidad.                       

Eso fue todo. Nada de «Bienvenido a casa. Me alegro de verte. ¿Qué tal te han ido estos últimos seis meses?».

Annie agarró con más fuerza su mano, la de Percy, digo. Ese sesos de algas por fin estaba recibiendo algo de compasión y amor, por parte, ¡gracias a los Dioses!, de su listilla.

Thalia, como siempre, no podía dejar de bromear con uno de sus temas favoritos: su fofo primo pez,- ¿lo extrañabas, sesos de alga?-.                       

Percy solo rodo los ojos al comentario de su prima y subió La mano que tenía entrelazada con Annabeth y beso La de ella

La hija del par solo rodo los ojos - se parece a las bienvenida EB casa - soltó al aire mientras abrazaba mes a Giles                       

La Grace se sorprendió.

El Grace no, solo abrazó más a su novia.

De algún modo, Annabeth y Percy no habían logrado escuchar lo dicho por Dani.

Sally frunció el ceño y bajó el rostro con una mirada sombría en su siempre dulce rostro.

Resulta que ella sí la había escuchado.

Gabe había engordado. Parecía una morsa sin colmillos vestida con ropa de segunda mano. Tenía unos tres pelos en la cabeza, que se extendían por toda la calva, como si eso lo volviera más atractivo o vete tú a saber.

 Silena, la del pasado, y, en realidad, muchas de las chicas sufrieron arcadas.

Apolo se puso verde- ¿existe una persona tan fea?-se sostenía del antebrazo de su trono, en una posición en la que podría fácilmente vomitar a los pies de su majestuoso asiento.                       

 Artemisa bufo y se recostó en su trono - Es un hombre, además mortal, no me sorprende para nada - mientras pulía sus flechas.

Thalia asintió , de acuerdo con lo que decía su señora - aunque no todos los hombres son malos - dijo mirando a sus primos

Nico sintió la mirada de Thalia, la había escuchado, y tal vez le agradecía su confianza en él...

Excepto que en el futuro...

Su propia hija no le tenía confianza alguna a la versión de Nico que le había tocado.                       

Will miro a Nico y vio la mueca que tenía en el rostro, así que tomo su mano y la apretó, con una muestra silenciosa de que él lo entendía y estaba ahí para el



La mano de Will era lo suficientemente cálida. Hasta hace poco solo habían sido amigos, pero bueno, por algo en un futuro tendrían una hija. Como si no lo quisiera, se recostó sobre su hombro.                       

Will sonrió, adorando la actitud de D' Angelo para con él, cuando un pensamiento cruzó su mente y lo miro - ¿Nico? ¿Comiste hoy día?-.                       

Ah mierda. Contuvo a su boca de soltar unas muy lindas palabras en italiano. Pero él tiene algo más de valentía que su hija... Y eso, en este caso, se describe en hacerse el sordo.                       

Will se dio cuenta de esto e hizo que lo mirará a los ojos - Nicolás D' Angelo ¿desayunaste?-.                       

Ahora se iba a ser el mudo ante Will. El chico era como su alarma, pero a él no podía callarlo, y puede que internamente le gustase.                       

El rubio cerró los ojos unos momentos y negó - en el almuerzo te sentaras conmigo y yo vigilante que comas - frunció el ceño y hablo serio, sin opción a discusión                       

 Instintivamente, abrió la boca para discutir con él, seguir la rutina diaria en la que siempre acababan sentándose al lado del otro y él comiendo obligado. Pero lo que hizo fue bufar, porque estaba cansado luego de todo lo que había sucedido. Su cerebro no estaba lo suficiente despierto para replicar algo inteligente, y como buen niño sumiso bajó la cabeza-vale...-.}

Trabajaba en el Electronics Mega-Mart de Queens, pero estaba en casa la mayor parte del tiempo. No sé por qué no lo echaban. Lo único que hacía era gastarse el sueldo en puros que me hacían vomitar y en cerveza, por supuesto. Cerveza siempre. Cuando yo estaba en casa, esperaba de mí que le proporcionara fondos para jugar. Lo llamaba nuestro «secreto de machotes». Lo que significaba que, si se lo contaba a mi madre, me molería a palos.

Sally se estremeció, no de miedo, de rabia. Simple y pura rabia. Y Poseidón también se veía susceptible a provocar un tsunami en alguna pobre ciudad mortal.

-¡¿TE GOLPEABA?!-ese fue su padre, el dios del mar.

Ay, desearía que Gabe no fuera una estatua.

Annabeth miro a Percy, estaba furiosa , eso se veía en sus ojos, pero tomo con dulzura la mano de él y lo miro a los ojos, la realidad paso frente a sus ojos, las marcas de su espalda.... - ¿el fue verdad? ¿El que te hizo las marcas de tu espalda?                       

El hijo de Poseidón estaba siendo presionado, por la mirada de su madre y la ira de su padre, y la mirada de Annabeth que tampoco quería girarse a ver. Esos preciosos ojos se volvían dagas mortales totalmente cuando ella quería.-... Listilla...-los recuerdos con Gabe solo le provocaban odio y repulsión, pero sí, su... Su listilla tenía razón- así es-.                       
Annabeth solo apretó los dientes y lo atrajo a ella, era, o golpear a alguien, a quien fuera, a o besar al sesos de alga para sacar su furia, así que tomo la segunda opción

Los hijos de la pareja no estaban furiosos o enojados, pero aun así era molesto, todos habían sacado el corazón de sus padres, y escuchar que un idiota como Gabe golpeaba a un niños de 12 años, causo que apretaran sus dientes

Galia intentó soltarse de la mano de su novio, la estaba lastimando al apretar tan fuerte.

Giles, con un suspiro entre dientes, besó la mejilla de su novia y la atrajo por los hombros hacia su pecho. A él también le molestaba, pero podía controlarse mejor que su novia.

Victoria sonrió enternecida por el aspecto molesto de su novia, le parecía muy tierna. Si tuviera celular le tomaría una foto.

Oh, y el sesos de alga... Ese olvidó todo lo demás para abrazar la cintura de Annabeth y juntarla hasta que sus cuerpos no tenía nada de espacio entre ellos.                        

Luke al percatarse de eso soltó el agarre a su novia y la miro a los ojos - lo lamento hermosa - susurro mientras la abrazaba mejor

Daniela solo se abrazo a su chico mas cuando un recuerdo vino a su mente, subió un poco para susurrarle al oído - tu me debes un regalo y una canción en piano - mientras dejaba un pequeño beso debajo de su oreja

Charlotte tomo con firmeza la mano de Torie, pero sin aplastarla y suspiro, intentando serenarse

En toda la sala se escucharon silbidos y exclamaciones por el show que estaban dando ambos semidioses, incluyendo un suspiro enternecido por la madre del varón y de la diosa del erotismo                       

Ejem, Afrodita se estaba conteniendo un chillido, Ejem.

—No tengo suelto —contesté. Arqueó una ceja asquerosa. Gabe olía el dinero como un sabueso, lo cual era sorprendente, dado que su propio hedor debía de anular todo lo demás.

-Puag-murmuró la pelinegra D'Angelo contra el cuello de su novia.

Percy empezó a alejarse despacio de su listilla, con todo en él agitado.
Charlotte rio por la reacción de si novia mientras le besa la cabeza

Annabeth ni dejo que se separa mucho, cuando dejo de besarlo lo sujetó de su polera y le golpeó en pecho - eso fue por no decir nada de eso- aún tenía la respiración errática

¿Para qué? ¿Preocuparla? Ya habían pasado varios años de eso. Le sonrió, su sonrisa relajada con un deje de disculpa. Sin evitarlo, la atrajo por la cintura y besó su frente. Esa expresión que ella tenía le asustaba, pero también la hacía ver aun más hermosa,- lo lamento-.

Su seño se relajó y lo abrazo ocultando su rostro en su cuello, ¡Maldito Perseo!, No quería que la viera sonrojada - Aún estoy molesta - susurró contra su piel

 -Igual te ves hermosa-le salió solito, sin pensárselo mucho, aunque la mayoría de las cosas que decía no se las pensaba mucho.

Eso hizo que la chica se sonrojara más y le golpeada en el brazo - idiota-.

-Soy tu sesos de alga ¿no es lo mismo?-vaya, vaya, tan enamorado estaba que se auto insultó.

Se separó un poco para mirarlo - Sesos de alga ¿qué somos? - sus ojos relampagueaban, necesitaba la respuestas

A él le gustaba lanzarse a batalla, y la maldita idea de que ella fuera a enamorarse de otro no era una opción, no, como no lo era el que ella se uniese a las cazadoras. Volvió a atraerla, a besar su frente, y a sonreírle,- ¿te gustaría ser mi novia, listilla?-.

Annabeth solo abrazo su cuello y lo beso, con una gran sonrisa, Sip, lo de besar en vez de responder era algo genético, pero no la culpen ¡al fin! al fin Perseo Jackson era suyo, suyo y de nadie más, cuando se separaron, con la respiración errática he de decir, ella lo miro a los ojos - eres mío, Sesos de alga-.

 -si tú eres mía-esos preciosos ojos estaban fijos en él, y ojalá lo estuvieran eternamente.

 - Solo tuya - susurro antes de abrazarlo

Daniela solo rodo los ojos, que empalagosos, aunque pensándolo bien ella era peor con el Rayo del cielo, hablando de él....miro sobre su cabeza y se encontró con la nube de tormenta sobre el - ¿qué sucede mi rayo del cielo? - lo miro a los ojos y le acaricio la mejilla

La bendita nube había surgido a medida que sus pensamientos iban en aumento, cada vez, provocándole sensaciones de migraña que le sorprendieron. Él sabía controlar esa clase de emociones, normalmente era así.

Al bajar la mirada intentó sonreírle. No preocuparla. Resolvería esto sin que alguien más se enterara- nada... ¿Cuánto tardarán aquí para ir a tocar el piano?-.

Daniela lo miro frunciendo el ceño ,detestaba cuando se ponía en la posición "soy un hombre y puede resolver esto solo" era una faceta que muy bien conocía de él, porque ya lo había visto en esta posición . Pero en vez de retarlo hizo otra cosa, se enderezo y lo beso lento, cariñosa y acariciando su mejilla - sin importar que pase por esa cabeza, yo te amo rayo del cielo, resolveremos todo juntos - susurro

Esos fueron como petardos que lo llamaban culpable, directos a su corazón. Claro que ella se había dado cuenta que ocultaba algo, pero... Sonrió y la abrazó, con fuerza y con sobreprotección-estaremos siempre juntos, mi espuma de mar-besó sus labios y ya no podía aguantar más rato en ese lugar-¿nos escapamos al templo de Apolo?-.

Medio sonrió, ella sabía que él estaba mal, pero , sin importa el que, ella lo apoyaría pase lo que pase, entrelazo sus dedos y se levanto, lista para irse cuando el dijese - ¿me tocaras una canción? - susurro mirándolo a los ojos, eso era un dato desconocido para muchos, a través de sus canciones se podía saber que sucedía por su cabeza, ahí se expresaba, y ella necesitaba saber que pasaba

Sus ojos cayeron en ella, siempre iban a ella, y su mano se aferró con fuerza a la más pequeña- sí, lo haré-.

Salieron, y fueron buenos ninjas, porque solo un par de miradas se voltearon, pero Elena apartó la mirada con una sonrisa, y Luke fue distraído en seguida por Galia.

—Has venido en taxi desde la terminal de autobuses —dijo—. Probablemente has pagado con un billete de veinte y te habrán devuelto seis o siete pavos. Quien espera vivir bajo este techo debe asumir sus cargas. ¿Tengo razón, Eddie? Eddie, el portero del edificio, me miró con un destello de simpatía. —Venga, Gabe —le dijo—. El chico acaba de llegar.

 ¡Al fin un ser humano decente! Poseidón seguía enojado, y enojado con ese tal Eddie también si no hacía algo para ayudar a su hijo de ese imbécil con patas llamado Gabe.

Annabeth sonrió - ese Eddie me está agradando - susurro mientras reía del sesos de alga, que al parecer intentaba juntar sus cejas de tanto que las fruncía

Eddie había muerto. Victoria lo supo, porque tenía superpoderes... Nah, tenía poderes, pero solo había sido una casualidad pasarse en sus horas de curioseo viendo a la gente que iba a la zona donde se decidía si debía sufrir o vivir tranquilo su "después de la muerte"...

—¿Tengo razón o no? —repitió Gabe. Eddie frunció el entrecejo y se refugió en su cuenco de galletas saladas. Los otros dos tipos se pedorrearon casi al unísono.

—¿Tengo razón o no? —repitió Gabe.

Eddie frunció el entrecejo y se refugió en su cuenco de galletas saladas. Los otros dos tipos se pedorrearon casi al unísono.

Su pequeño momento de reconocimiento se vio fulminado al escuchar las barbaridades que hacían esos tipos. Se estremeció-repito, puag- rió ligeramente, aun estremeciéndose como una hoja frente a un ventilador.

-Ya no me agrada-bufó Annabeth, con una expresión que solo podría calificarse de aterradora pokerface.

Sally frunció la nariz, esos tipos nunca le habían agradado realmente, y ahora, al escuchar como no pudieron defender a su hijos, ese sentimiento de rabia crecía en su pecho

—Estupendo —le dije. Saqué unos dólares del bolsillo y los lancé encima de la mesa—. Espero que pierdas.

Dionisio rio maquiavélicamente y trono sus nudillos, el semidiós le agradaba, que mas puede decir - de eso me encargare yo personalmente - rio mas

 Nadie cuestionó al Dios que aquello ya había pasado, no sabían de qué sería capaz.

Hestia le sonrió al dios del vino, aunque muchas veces se mostraba cruel y egocéntrico, también tenía un corazón, el cual mostraba con sus hijos y , ahora un poco, con el joven semidiós

—¡Ha llegado tu boletín de notas, cráneo privilegiado! —exclamó cuando me volví—. ¡Yo no iría por ahí dándome tantos aires!


El ceño de Annie parecía profundizarse más. La tormenta de sus ojos soltaba rayos y centellas mudos. Su mano estaba firmemente aferrada a la de su novio ¡su sesos de alga no merecía aquello! Vale, no era el más listo en ese ámbito académico pero aquel imbécil mugroso no sabía todo lo que implicaba ser un semidiós.                       

Hazel se mordió un labio mientras oro salía de la tierra - tiene dislexia y hiperactividad idiota - siseo por lo bajo mientas se abrazaba más a Frank, después de todo, Percy era como un hermano para ella

Otra que se veía cualquier cosa menos feliz era Thalia, quien tenía ganas de matar a ese tipo de la manera más dolorosa que se le pasara por la cabeza.

Cerré de un portazo mi habitación, que en realidad no era mía. Durante los meses escolares era el «estudio» de Gabe. Por supuesto, no había nada que estudiar allí dentro, aparte de viejas revistas de coches, pero le encantaba apelotonar mis cosas en el armario, dejar sus botas manchadas de barro en el alféizar y esforzarse porque el lugar apestara a su asquerosa colonia, sus puros y su cerveza rancia.

Aquel no era un lugar para un chico. La expresión de Hestia se descompuso en una pena maternal. Ningún niño merecía tales maltratos de parte de nadie. Una ira, que no era muy común en ella, tan común como oír a Apolo decir que no era guapo, se instaló en su pecho como un peso que oprimía su plexo solar.                       

Sally estaba asqueada, aunque diariamente limpiaba y  abría las ventanas ahí siempre estaba de esa forma, y , aunque intentaba decirle a Gabe que esa era la habitación de su hijo ( a veces intentando no recibir un golpe), el siempre lo empezaba a insultar, así que prefería ella dejar la habitación

Dejé la maleta en la cama. Hogar, dulce hogar.                       

Luke río mientras abrazaba más a su novia - sarcasmo, bello, sarcasmo - dijo mientras reía

Su novia recostó la cabeza en su hombro, sonriendo divertida. Ella no era muy de reírse, había salido a su madre en ese aspecto. Pero le gustaba oír a Luke reír de forma tan despreocupada,- está en tu ADN, sin duda-.                       

Luke hizo una pequeña mueca, no le gustaba hablar de ADN - no hay nada más hermoso que el sarcasmo - dijo mientras la besaba - excepto tu, tu eres más hermosa - rio mientras la abrazaba mas                       

Y Galia se derritió tanto como un helado en el congelador, a -25 grados... ¿Me entienden? La chica ni se inmutó con el piropo, y su sonrisa burlesca tampoco desapareció-eres adorable, Luke-giró el rostro y, como si nada, se volvió a recostar contra su pecho. Ay, esa pequeña chica se estaba divirtiendo.

Luke hizo que girara hacia él y la beso, lento, acariciando su cintura, demostrándole todo el amor que el tenia - eres la criatura más hermosa que han visto mis ojos, no solo físicamente, si no desde adentro - susurro - te quiero


Y nuevamente él... No, esta vez sí logró enternecer a su sorprendida chica. Tomada por sorpresa, como ella a él lo agarró la noche anterior. Era su mejor amigo, su novio. Le dio una linda sonrisa, que significaba tanto y él sabría interpretarla. La había tenido colada desde hace cadi dos años. Las inseguridades al pensar en él se habían diluido en agua y habían desaparecido.

Te quiero, él dijo, y sonó tan especial, que hizo retumbar el corazón de Galia, provocando esa sonrisa que tenía. Sonrisa de felicidad. Él merecía escucharla a ella, como una especie de confidencia, su más preciado secreto y cariño. Empujó su frente con la suya, y sus narices, y sus ojos tan cerca, increíblemente cerca, así como sus bocas. Su Luke era el que la hacía sonreír, su más grande apoyo y confidente de años. Su más grande amor...- Creo que te amo, Luke...-.

Luke quedo sorprendido y cerró los ojos, saboreando sus palabras, el se sentía igual,  solo los dioses sabían cuanto y desde cuando la amaba, pero, pensó que decírselo tan pronto la asustaría, vaya que era valiente, muy valiente, la volvió a besar con la sonrisa más grande que tenia y la abrazo más, ella era y siempre seria su confidente, su amor, su mejor amiga

La amaba, la amaba, la amaba era todo lo que tenía que decir, pensar y sentir - mi hermosa Galia - susurro mientras la volvía besar                       

Vaya par de chicos empalagosamente dulces. Sip, Galia se empinó contra él, siguiendo y luego tomando el ritmo del beso. Luke era apasionado, feroz, sin mucho control cuando se trataba de amar. Su enana era lo contrario, más fría, una pasión fría y delicada, subiendo y subiendo, subiendo y llegando a él. Disfrutaba tanto así. Era un poco vengativa, asique, mordida que recibía, mordida que Galia daba con más afán. Solo en su pequeña esperanza había guardado deseos, fantasías de él besándola. Deseo hecha realidad, querida Galia.

El olor de Gabe era casi peor que las pesadillas sobre la señora Dodds o el sonido de las tijeras de la anciana frutera. Me estremecí sólo de pensarlo. Recordé la cara de pánico de Grover cuando me hizo prometer que lo dejaría acompañarme a casa. Un súbito escalofrío me recorrió. Sentí como si alguien —algo— estuviera buscándome en aquel preciso instante, quizá subiendo pesadamente por las escaleras, mientras le crecían unas garras largas y enormes.

 Una arpía. Iban a atacar a Percy. Oh diablos. Era un solitario y sin entrenamiento, semidiós, que no sabía nada de lo que era. O esto pensaba una muy histérica Reyna Ramírez. Poco le faltaba para empezar a sacarse los cabellos de la trenza. Pobrecito su cuero cabelludo. Uff.                       

 Sally, quien sabia la verdad, así que ahogo una pequeña risa, mientras cubría su boca con su delicada mano - hay mi niño - negó mientras miraba a su hijo y negaba
Entonces oí la voz de mi madre.

 —¿Percy?                       

Percy estaba tan rojo como un tomate ¿de vergüenza? Pues no iba a ser de otra cosa. Ignoró a los Stoll.

Pues los hermanos no dejaban de mirarlo.

-¿Has confundido a tu madre con un monstro?-.

¡O pudo ser un cíclope! Podía, aun habían probabilidades que solo ocasionaban que Reyna estuviera arrancándose más de la mitad del cabello.                       

Charlotte negaba con la cabeza ¿cómo confundir a un ser tan dulce como la abuela Jackson con un monstro? - sabía que mi padre estaba loco, pero no tanto - susurro contra el oído de su pequeña                       

-la simple paranoia, rubia-contestó con simpleza, sin darle importancia suficiente como para bajar la voz a un susurro. Estaba entretenida con el bordillo de la camisa de su novia, así que dos segundos después de responder se consiguió con que había hablado. Pestañeó extrañada y luego rodó los ojos.

Abrió la puerta y mis miedos se desvanecieron

Awwwww - arrullo Annabeth mientras le besaba la mejilla a su novio, eso era muy dulce de su parte

Y era muy dulce por parte de Annie, aunque seguramente no con el propósito de hacerlo sonreír bobamente. Pero fue lo que logró. Había estado en verdad asustado esa vez.

¡Qué chico más encantador! Solo estaba logrando que Hestia sintiera más y más aprecio hacia él.

Mi madre es capaz de hacer que me sienta bien sólo con entrar en mi habitación. Sus ojos refulgen y cambian de color con la luz. Su sonrisa es tan cálida como una colcha tejida a mano. Tiene unas cuantas canas entre la larga melena castaña, pero nunca la he visto vieja. Cuando me mira, es como si sólo viera las cosas buenas que tengo, ninguna de las malas. Jamás la he oído levantar la voz o decir una palabra desagradable a nadie, ni siquiera a mí o a Gabe.

-Eso es tener paciencia- murmuró con un ápice de sonrisa la novia de Charlie, que parecía querer meterse en el costado de su novia.                       

- ya lo creo - respondió ella con un sonrisa                       

La abuela de la rubia estaba tan roja, esperaba que nadie estuviera viéndola en ese momento.                       

Poseidón no podía estar más enternecido con la joven humana, ese hermoso sonrojo que tenía en las mejillas era la visión más bella
                                       
Su visión más bella estaba aun más sonrojada desde que se dio cuenta de que justo él la miraba ¡por todo!                       

Oh, Percy. —Me abrazó fuerte—. No me lo puedo creer. ¡Cuánto has crecido desde Navidad!                       

-Eso sí es una madre- masculló cierto Dios, ese que fue tirado del Olimpo por cierta perfecta diosa del matrimonio.                       

- Ya lo creo - susurraron varios de sus medios hermanos y chicos del futuro, haciendo sentir mal a sus padres

- Hay pobres niños - susurraron Hestia y Sally mientras abrazaban a los mencionados que tenían cerca                       

Afortunados los que estaban en brazos de esas increíbles féminas.

Atenea rodó los ojos, demasiadas sensiblerías e interrupciones

Su uniforme rojo, blanco y azul de la pastelería Sweet on America olía a las mejores cosas del mundo: chocolate, regaliz y las demás cosas que vendía en la tienda de golosinas de la estación Grand Central. Me había traído «muestras gratis», como siempre hacía cuando yo venía a casa.

 -Muestras gratis-ronroneó una de los trillizos, Skai, haciéndose pasar un gato al parecer.                       

Oliver miro a su mejor amiga y sonrió, siempre estaba preparado para esa minina, de su chaqueta saco unos caramelos y se los tendió - ¿quieres, pequeña gatita? - jugo                       

¡Por eso era su mejor amigo! Y el chico de sus sueños... ¿Quién dijo eso? Eso era mentira... No era para tanto, solo un enamoramiento de dos años y seis meses. Sacudió la cabeza y agarró los caramelos, sin lograr pronunciar palabra ¡no puede ser! Se estaba sonrojando.                       

Sonrió y se acercó a ella, juguetón - ¿cómo se dice, gatita? - río y tomo los caramelos que ella quería llevarse a su boca, esperando el gracias

Le siseó e intentó quitarle los caramelos, demasiado orgullosa para pedir con por favor, y algo brusca también,- ¡Oliver!- le enseñó los dientes, de forma amenazante. Iba a morderle la mano si no se los daba.                       

Le sonrió, el conocía esa faceta, ella siempre la usaba - ¿si, gatita? - le sonrió coqueto, mientras se llevaba sus propios caramelos a la boca                       

La pronunciación de su nombre era la advertencia, y ahora ella le cogió la mano, era rápida, y en segundos ya le estaba mordiendo los dedos. Ah, con los caramelos ahora en su boca, le sonrió con la mirada, triunfante.                       

Oliver, a diferencia de los que muchos pensarían, no hizo signo de dolor, ella hacia eso muy seguido a decir verdad, saco sus dedos de u boca y le giño un ojo - deberías cambiar la estrategia

-Siempre funciona ¿para qué cambiarlo?-dijo así, salvo que entre masticadas y malas pronunciaciones, y eso es lo que se tradujo de sus palabras.                       

Río y miro a los que los observaban, en especial el padre de la chica, y le pidió a Afrodita que leyese

Nos sentamos juntos en el borde de la cama. Mientras yo atacaba las tiras de arándanos ácidos, me pasó la mano por la cabeza y quiso saber todo lo que no le había contado en mis cartas. No mencionó mi expulsión, no parecía importarle. Pero ¿yo estaba bien? ¿Su niñito se las apañaba?

-Awwwww-arrullaron varias chicas, entre las que predominaban varias hijas de Afrodita.

-Cómo le envidio-susurró Victoria, lo que muchos de sus amigos estaban pensando.                       

Annabeth abrazo posesivamente a Percy y miro mal a todas esas hijas de afrodita, solo ella le podía parecer adorable algo relacionado con la familia de su novio

Charlotte abrazo más a Victoria y le susurro al oído - quizás no como una madre, pero yo te amare como mereces mi pequeña - la abrazo más y le dejo un casto beso                       

¿Ya les dije que Percy amaba a su novia celosamente posesiva? Pues se los recuerdo nuevamente.

-¿sabes que eres cursi, Lottie?-empujó cariñosamente su mentón con su nariz y besó su labio inferior, castamente.                       

Charlotte río dulcemente y acarició ese hermoso cabello negro - así me amas , vikinga - beso su cuello , justo donde la noche anterior había dejado un chupón

Hizo estremecer a la pelinegra, que amaba esa risa. No era burlona, como la suya, si no tan... Despreocupada y suave, y era tan Charlotte. Le acariciaba el cabello rubio- eres tan extraña, Lottie... Pero tienes razón-.                       

Le dije que no me agobiara, que me dejara respirar y todo eso, aunque en secreto me alegraba muchísimo de tenerla a mi lado.

Sally sonrió al mirar a su hijo. Iría a abrazarlo, pero mejor le daba su espacio con su nueva novia. Oh sí, las madres siempre se enteran.                       

Poseidón río - ¿ahogando tus instintos de madre? - susurro junto a su oído                       

Sally nunca maldecía, pero estuvo a punto al sentir el aliento del Dios, tan cerca. Ella respiró muy hondo y se relajó, aunque aun se veía bastante tensa- Poseidón...- oh no sabía qué decir ahora.                       

- ¿si? - se apego a ella mientras una de sus manos iba a su cintura - ojos de arcoíris                       

No, Sally, no. Eres una adulta, no una colegiala, no la que se enamoró de él hace casi quince años. Está mal, Sally. Ella le tomó la mano y la quitó de su cintura- ¿me harías un favor?-.                       

Volvió a colocar la mano, o no, ella no se escaparía de el de nuevo + depende - dijo susurrando, sin en su oído                       

-Poseidón-la voz de la mujer era algo seria- ¿por qué haces esto?-.                       

- ¿Hacer el que? - dijo mientras acariciaba su cintura, después de un embarazo y aún sigue igual de pequeña                        

-Esto-sonaba tan calmada, como si no estuviera poniendo toda su atención lejos de lo que hacían las manos de él. Estaba mal, mal, mal...                       

- ¿qué es esto? - apego a espalda a el torso de él, quería tener la más cerca                       

-Lo que haces, Poseidón-qué difícil era recordarse que ella no podía serle infiel a Paul, él la quería, y ella a él. Demonios.                       

- ¿y qué hago según tu? - sus caricias seguían, no podía , no quería detenerse, quería seguir escuchando su voz                       

No aguantó e hizo como un resorte, se puso de pie e hizo un rápido camino hacia alguno de los sofás.

-¿Puedo sentarme?-pidió con amabilidad a María.                       

María le sonrió, no sabía lo que había pasado, ella suponía que solo quería estar cerca de sus nietos - claro Sra. Jackson -                       

Se sentó junto a ella e intentó relajarse. Estaba más acalorada como no había estado en años.

—Eh, Sally, ¿qué tal si nos preparas un buen pastel de carne? —vociferó Gabe desde la otra habitación.

La mortal bufó.                  

Su hijo y nietos gruñeron

Me rechinaron los dientes.

Mi madre es la mujer más agradable del mundo. Tendría que estar casada con un millonario, no con un capullo como Gabe.

La mencionada ahora se sonrojó ¿y qué tal un Dios?... ¿¡Eh?! ¿Qué dijo eso? La cara se le puso más roja que en todo lo que Afrodita llevaba de lectura.

Poseidón sonrió, su hermosa Sally no se merecía a un millonario, si no un dios, una reina cómo ella se merece lo mejor

Por ella, intenté sonar optimista cuando le conté mis últimos días en la academia Yancy. Le dije que no estaba demasiado afectado por la expulsión (esta vez casi había durado un curso entero). Había hecho nuevos amigos. No me había ido mal en latín. Y, en serio, las peleas no habían sido tan terribles como aseguraba el director. Me gustaba la academia Yancy. De verdad. En fin, lo pinté tan bien que casi me convencí a mí mismo. Se me hizo un nudo en la garganta al pensar en Grover y el señor Brunner. Ni siquiera Nancy Bobofit parecía tan mala.


Annabeth arqueó una ceja. Si, todo muy tierno hasta que él habló de la estúpida de Nancy. Oh vaya, la listilla estaba pensando en golpear a su novio en ese justo momento.                        

Thalía, al contrario de la listilla, vio la mueca de asco en el rostro de su primo - Si estabas desesperado, Percy - río de el                       

-Ja Ja Ja-le sacó la lengua a su prima y luego hizo una mueca, pero de dolor- ¡Listilla!-miró a la luz de sus ojos con un puchero- ¿por qué?-.                       

Annabeth lo miro cruzada de brazos - ¿así que extrañabas a Nancy? - bufo mientras se aleja de el                       

-¡Estaba muy desesperado, listilla! Y de seguro el hedor del cuarto me trastornó-... Y bipolarmente, sonrió ladinamente- ¿estás celosa?-.                       

Annabeth se sonrojo y le golpeó en el pecho, maldito - ¡ese no es el punto! - le gruño mientras lo golpeaba una vez más                        

Annie tenía buen brazo, tanto derecho como izquierdo. El pobre cara de pez soltaba una melodía desafinada y aguda de "ahúches"- ¡listilla!-y varios de esos también.                       

La chica solo paro para cruzarse de brazos y darle la espalda, estaba enojada y avergonzada                       

-Oye...-no iba a aceptar que se enojara con él. A pesar de que probablemente recibiría otro golpe de su parte, le atrajo a su pecho,- lo siento por pensar eso hace dos años- pudo haber sido un buen sarcasmo, pero él estaba siendo sincero.                       

Lo volteo a ver, en sus ojos se mostraba la verdad, así que relajo su furia - ujum - susurro dejándose abrazar, maldito idiota y lo que causaba en ella                       

Wiiiii, su listilla estaba de nuevo contenta, Wiiiii, algo así cantaba internamente Percy, besando su mejilla y apapachándola contra su pecho.                       

Hasta aquella excursión al museo…

—¿Qué? —me preguntó mi madre. Me azuzaba la conciencia con la mirada, intentando sonsacarme—. ¿Te asustó algo?

—No, mamá

Sally miró mal a su hijo, apretando los labios y cruzada de brazos, pero tanta calidez en ella no dejaba que se viera severa.                       

Hestia miro mal al elegido - no se le miente a una madre, Perseo - dijo con suavidad                       

-Los siento-susurró el aludido, odiando más y más el momento en que a los dioses se les ocurrió robar su agenda. AGENDA, no diario, AGENDA.                       

No me gustó mentir. Quería contárselo todo sobre la señora Dodds y las tres ancianas con el hilo, pero pensé que sonaría estúpido.

Un chico que se sentía igual que el Percy del diario, era Leo. Cuando resultó que era una Diosa la que veía en casi todos lados, y la que estaba haciéndole creer que algo iba mal en serio en su cabeza. Sintió compasión por el chico.                       

Calipso tomo la mano de su novio, quería reconfortarlo, así que le beso la mejilla y recostó su cabeza en su hombro                       

Y eso para Leo aun no era creíble, esto de que Calipso fuera su nena, su novia. ¡Y tendrían hijos! A pesar de que iba a ser una mierda como padre, ¡no perdería el entusiasmo! ¡Porque tendría hijos con Calipso! Y no quería ser pesimista cuando se tratara de eso.                        

Calipso acaricio su mejilla, creía saber en qué pensaba, ella también estaba sorprendida, pero entusiasmada - ¿en qué piensas, Herrero? - susurro mirándolo a los ojos                       

-En que superé mis expectativas del futuro-respondió en seguida con ese falso entusiasmo que Calipso podría reconocer en seguida.                       

 - estas preocupado ¿verdad? - acaricio su cabello, mierda, le gustaba ese cabello, además sus hijos lo habían sacado                       

Nada de cinismo ni sarcasmo, Leo, sé serio por una maldita vez en tu vida. Tragó aire por la boca hasta que fue innecesario- un poco-, por un momento pudo sonreír, sintiendo las caricias que hacían mucho opacando el dolor de su cabeza.                        

 - no lo hagas, no, juntos resolveremos esto, juntos seremos una familia feliz - entrelazó sus dedos                       

Y esta vez lo hizo sonreír en serio. Le apretó la mano y plantó un beso en su frente- ¿no estás molesta conmigo por ser un mal padre en el futuro?-.                       

Río y negó - ¿en verdad? No, creo he ambos cometimos errores, la dos, y los dos lo resolveremos - lo abrazo                       

Menuda vida. Poco le costaba abrazarla, su delgada cintura siempre llamándolo, esperando sus brazos llenos de imperfecciones como el resto de él, siempre sin temor a que él la quemara, a pesar de conocerlo totalmente. Y eso era lo que... En realidad era todo, porque su nena era perfecta ¡p-e-r-f-e-c-t-a! Y él sabía que tenía suerte.- lo haremos... Claro que lo haremos. En realidad no puedo verte como una mala madre, conmigo tienes mucha paciencia...-.

Apretó los labios. Sabía que me guardaba algo, pero no me presionó.

—Tengo una sorpresa para ti —dijo—. Nos vamos a la playa.

 A los nietos de la mortal les brillaron los ojos.

¡A Poseidón le brillaron los ojos!

Y a Percy, claro que también.                       

Poseidón estaba que saltaba - al fin mi hijo está cerca de donde pertenece - estaba emocionado

— ¿A Montauk?


—Tres noches, en la misma cabaña.

Esa dirección emocionó aun más al Dios, le hizo sentir que si insistía más... Sally volvería con él. Su rostro demostraba tanta esperanza que difícilmente podrían quitársela.                       

Los nietos del dios suspiraron al escuchar las palabras "playa" y "montauk", quienes al parecer tuvieron la misma idea, cada uno se acerco a su respectiva pareja, cada uno le susurro al oído - te llevare ahí en cuanto esto termine -.

— ¿Cuándo?

Sonrió y contestó:

—En cuanto me cambie.

El chico del diario sonrió, recordando esa cabaña, el mar. Era un lugar especial, para él y para su madre. Tan especial como el campamento mestizo... Y entonces supo que su listilla debía conocerlo también. En algún momento. Luego de que todo esto acabara...

No podía creerlo. Mi madre y yo no habíamos ido a Montauk los últimos dos veranos porque Gabe decía que no había suficiente dinero.

- Como no - bufo Jason - si se los gasta todo en póker - Apretó los puños, Percy era como un hermano para él, y que el viviera en estas situaciones lo enfurecía de sobre manera                       

 Si Percy fuera el Percy de 17 años, habría soltado alguna frase que incluyese el "bro" pero solo se había sentido extrañado con ese chico


En ese momento Gabe apareció por la puerta y masculló:

—¿Qué pasa con ese pastel, Sally? ¿Es que no me has oído?                       

-Qué idiota-suspiró Elena, empujando un cojín y luego, dramáticamente, subiéndolo a su regazo y abrazándolo.                       

Maria miro a su amiga y rodo los ojos, aunque estaba de acuerdo con ella - tienes mucha razón. Leena - dijo mientras en el piso salía un poco de oro

Ay el oro, y las piedras preciosas que siempre llamaban la atención de una castaña que justo en ese momento estaba distraída con otra cosa.

Quise pegarle un puñetazo, pero crucé la mirada con mi madre y comprendí que me ofrecía un trato: sé amable con Gabe un momentito. Sólo hasta que ella estuviera lista para marcharnos a Montauk. Después nos largaríamos de allí.

-usted es la madre que cualquiera de nosotros querría, Sally-exteriorizó el pensamiento Lizie, la callada y tranquila Lizie, que hasta ese momento seguía molesta con sus dos hermanos.                       

 Muchos asintieron, pero el único que hablo fue Oliver - ella tiene razón, Sally, usted es una madre que todos desearíamos - y eso vino con gritos de aprobación de sus primos y amigos

Sally se llevo ambas manos al pecho, eso era tan tierno y triste al mismo tiempo, que no se resistió y abrazo a Lizie - ay mis niños - fue lo único que dijo sin soltar a la chica                       

 Bajo esa calma, siempre había tristeza. Elizabeth había sido la que se había internado en sí misma desde aquella vez, desde la bizarra pasada de página que sus padres le habían hecho pasar a todos. Se aferró, a la blusa de la mujer, al olor que debería tener una madre para su hijo, ese que ella no había logrado percibir en años. Que la invitaba a llorar, llorar... Y Lizie aceptó la invitación silenciosa, como ella.                        

 Sally le acaricio el cabello, pobre niña, debía desahogarse así que se sentó junto a ella y dejo que se desahogara, que llorase, que fuera libre esas lagrimas que la pequeña había reprimido desde quien sabe cuándo - calma pequeña, llora todo lo que necesites – susurro

—Ya voy, cariño —le dijo a Gabe—. Estábamos hablando del viaje.

Gane entrecerró los ojos.

—¿El viaje? ¿Quieres decir que lo decías en serio?

—Lo sabía —murmuré—. No va a dejarnos ir.

-¡él no decide por ustedes!-gritó el gran Dios del mar, furioso con un tipo de un diario. Vaya, vaya, alguien se estaba metiendo demasiado en la historia.                       

 Sally miro al dios del mar mientras seguía acariciando el cabello de la castaña, le sorprendía como actuaba a veces con el paso de la lectura, pero bueno

Percy miro a su padre y se río un poco antes de hablarle - papá, le hablas a un libro - apunto mientas dejaba escapar las carcajadas, a las cuales le acompañaron Hades y Zeus                       

Y luego Apolo y Hermes.- tío P., estás algo histérico- picó más la situación el dios de los horribles haikus.

Hasta el señor D no podía contener la risa burlona.

Poseidón solo se cruzó de brazos y murmuró un par de improperios hacia los traidores hermanos que tenía, y sobrinos. Su hijo se salvaba porque... Porque era su hijo

—Claro que sí —repuso mi madre sin alterarse—. Tu padrastro sólo está preocupado por el dinero. Eso es todo. Además —añadió—, Gabriel no va a tener que conformarse con un pastel normalito. Se lo haré de siete capas y prepararé mi salsa especial de guacamole y crema agria. Va a estar como un rajá.                      

Hermes miró con un recién descubierto orgullo por esa dama mortal,- ¿lo está sobornando?-estaba asombrado ¡Esa mujer era sorprendente!                       

Sally se sonrojo un poco, Lizie había parado hace unos segundos, pero ella seguía acariciando le el cabello - quizás - termino sonriendo le al dios de los ladrones, y, poniendo celoso al dios de las cañerías

Muy celoso, cabe resaltar, casi tan celoso como estaba de ese Paul blublu o como se llame.

Gabe se ablandó un poco.

—Así que el dinero para ese viaje vuestro… va a salir de tu presupuesto para ropa, ¿no?

—Sí, cariño —aseguró mi madre.

—Y llevarás mi coche allí y lo traerás de vuelta, a ningún sitio más.

—Tendremos mucho cuidado.

Percy soltó una carcajada que hizo que Annabeth lo mirara con una clara pregunta en sus preciosos ojos,-ya verás, listilla, ya verás-.

Gabe se rascó la papada.

—A lo mejor si te esmeras con ese pastel de siete capas… Y a lo mejor si el crío se disculpa por interrumpir mi partida de póquer.

«A lo mejor si te pego una patada donde más duele y te dejo una semana con voz de soprano», pensé.

 -Ojalá lo hubiera hecho-probablemente Percy estaba pensando en voz alta, porque la cara que sorpresa y el sonrojo lo decían todo.                       

 Muchos asintieron a lo dicho por el hijo de Poseidón, muchos, aunque apenas lo conocían , a Gabe, deseaban golpearlo, mucho, por como trataba a una mujer tan dulce como Sally, y a Percy, un chico que nunca es así de malo con, nadie                       

Los del futuro querían golpear a Gabe principalmente por cómo trataba a Sally.

Pero los ojos de mi madre me advirtieron que no lo cabreara. ¿Por qué soportaba a aquel tipejo? Tuve ganas de gritar. ¿Por qué le importaba lo que él pensara?

Atenea sabía la razón y le sorprendía cada vez más el que esa mortal se hubiera enamorado de un cerebro de arena como Poseidón.                       

 Percy miro a su madre y le sonrió, en realidad tenia la mejor madre de este mundo - perdóname, mamá, te amo - le dijo                       

 -Y yo a ti, mi niño-le sonrió con la calidez que había enamorado a Poseidón, pero a su hijo, para su hijo, era mucho más fuerte.

—Lo siento —murmuré—. Siento de verdad haber interrumpido tu importantísima partida de póquer. Por favor, vuelve a ella inmediatamente.

-Uhhh-, siempre era bienvenido algo de sarcasmo y del humor Jackson.

-¿Se dará cuenta del sarcasmo?-cuestionó Victoria, enderezándose ligeramente.                       

Charlotte rio y le beso la cabeza - no creo, es muy idiota para un arte tan hermoso como eso - le sonrió                       

 -No habría que subestimarlo-replicó por la simple gana de querer llevarle la contraria a su novia, con su sonrisa burlona que admitía que su rubia tenía razón.                       


Charlie le sonrió y la beso, por mero gusto

Gabe entrecerró los ojos. Su minúsculo cerebro probablemente intentaba detectar el sarcasmo en mi declaración.

—Bueno, lo que sea —resopló, y volvió a su partida.

La pelinegra rió con un suspiro cerrando el beso-tenías razón-aceptó de forma despreocupada.                       

 - Siempre - dijo la rubia mientras le giñaba un ojo                        

 -No siempre. Aun debes hacer las paces con Giles-por supuesto que iba a restregárselo en la cara hasta que se pusiera manos a la obra.                       

 Charlotte gruño, se había olvidado del idiota, y cuando volteo a mirar donde se suponía que estaba con Dan , no vio a ninguno de los dos, sus instintos celosos se activaron - ¿donde están?

Victoria tuvo la brillante idea de distraer a su novia,-ni idea, preciosa-se encogió de hombros, le agarró de la barbilla y la atrajo a sus labios.                       

Charlotte se desconectó del mundo en ese momento, solo habían 3 cosas en su cabeza, Victoria, su cintura y sus labios, está chica la volvía loca

-Gracias, Percy —me dijo mamá—. En cuanto lleguemos a Montauk, seguiremos hablando de… lo que se te ha olvidado contarme, ¿vale?

Por un momento me pareció ver ansiedad en sus ojos —el mismo miedo que había visto en Grover durante el viaje en autobús—, como si también mi madre sintiera un frío extraño en el aire. Pero entonces recuperó su sonrisa, y supuse que me había equivocado. Me revolvió el pelo y fue a prepararle a Gabe su pastel especial.

Una hora más tarde estábamos listos para marcharnos.

-¿El pastel habría estado bueno?-murmuró Leo de forma pensativa ¿qué? Había estado mucho rato sin decir nada ni comentar nada ¡Y no podía ser así!                       

 - El pastel de la abuela siempre es delicioso - asintió Luke sonriendo le a su abuela - es una estupenda cocinera-.

Sally le sonrió a su nieto, en cara era muy parecido a su padre, aunque con el cabello de su madre, una hermosa combinación

Gabe se tomó un descanso de su partida lo bastante largo para verme cargar las bolsas de mi madre en el coche. No dejó de protestar y quejarse por perder a su cocinera —y lo más importante, su Cámaro del 78- durante todo el fin de semana

 Annabeth miro a Percy a los ojos - apuesto que no te ayudo en ningún momento ¿o si? - susurro mientras le acariciaba el pelo                       

 -Mentirte no serviría de nada, listilla-le sonrió. Ya no le afectaba ese imbécil.                       

 - Maldito idiota - susurro mientras se apoyaba en su pecho, ese hombre le llenaba el corazón de odio puro                       

 Sesos de alga la abrazó contra su pecho-lo fue, listilla, lo fue-besó su coronilla y la abrazó fuertemente.

—No le hagas ni un rasguño al coche, cráneo privilegiado —me advirtió mientras cargaba la última bolsa—. Ni un rasguño pequeñito.

La risa maliciosa de Percy podría provocar en serio escalofríos.

Y por eso a ninguno ahí con el suficiente cerebro desearía estar en el bando contrario a Percy Jackson.

Algunos lo aprendieron por las malas, como cierto Dios.

Como si yo fuera a conducir. Tenía doce años. Pero eso no le importaba al bueno de Gabe. Si una gaviota se cagara en la pintura, encontraría una forma de echarme la culpa.

- Bueno, las gaviotas tienen una directa relación con el mar, y tu eres el hijo de barba percebe, así que, técnicamente hablando si podría ser tu culpa - dijo la diosa de la sabiduría mientras un búho se posaba en su hombro                       

 -Cállate, cara de lechuza-rebufó el Dios mencionado e insultado.

Al verlo regresar torpemente hacia el edificio, me enfadé tanto que hice algo que no sé explicar.

Cuando Gabe llegó a la puerta, hice la señal que le había visto hacer a Grover en el autobús, una especie de gesto para alejar el mal: una mano con forma de garra hacia mi corazón y después un movimiento brusco hacia fuera, como para empujar. Entonces el portal se cerró tan fuerte que le golpeó el trasero y lo envió volando por las escaleras como un hombre-bala.

Puede que sólo fuera el viento, o algún accidente raro con las bisagras, pero no me quedé para averiguarlo.

 -Con que era eso- el tipo se lo tenía merecido. Annabeth reía ligeramente, mirando a su novio, le besó la mejilla.                       

 - Es poderoso - susurro Zeus mirando mal al chico, ¡No! el más poderoso semidiós era su hijo, Heracles, no el niñito de Poseidón                      

-¡Claro que sí!-a Poseidón solo le faltaba la camisa y el banderín con el eslogan "mi hijo es el mejor".

Subí al Camaro y le dije a mi madre que pisara a fondo. Nuestro bungalow alquilado estaba en la orilla sur, en la punta de Long Island. Era una casita de tono pastel con cortinas descoloridas, medio hundida en las dunas. Siempre había arena en las sábanas y arañas por la habitación, y la mayoría del tiempo el mar estaba demasiado frío para bañarse.

-¡No quiero ir ahí!-susurró Annabeth, intentando en serio no estremecerse, pero a la hora de las arañas, no era buena controlándose.                       

 Ah, y tampoco controlaba la fuerza con la que abrazaba a su novio.                       

Percy, casi no respiraba, pero eso no evito que le devolviera el abrazo y le acariciara el cabello, con el poco aire que había en sus pulmones susurro - me encargare que no haya una sola cuando tú vayas, listilla -.                       

 -Espero que eso no sea una promesa vacía, sesos de alga-le salvó de morir asfixiado, aunque aun estaba pálida.                       

Tomo su cara entre sus manos y le beso la frente - jamás te somatería a las arañas mi listilla - le sonrió

Me encantaba.

Íbamos allí desde que era niño. Mi madre llevaba más tiempo yendo. Jamás me lo dijo exactamente, pero yo sabía por qué aquella playa era especial para ella. Era el lugar donde había conocido a mi padre.

Ay Sally, será mejor que evites mirar a Poseidón en este momento. Y con todas sus ganas lo quiso así, pero una fuerza mayor la hizo voltear a verlo.                        

Poseidón la miro y sonrió, no lo pudo evitar, estaba feliz, muy feliz a decor verdad , le dio una de esas sonrisas ladinas que solo el poseía y le ofreció una mano, quería que volviera a su lado                       

 No, Sally, no... Esta vez no podría excusarse con estar consolando a esa dulce niña, ya no lograba mantenerse quieta. Él era tan lindo y dulce, como la primera vez, y no  había cambiado... Oh bueno. Despacio, se acercó a él hasta que no hubo vuelta atrás al sostener su mano en la de él

 Cuando su mano estuvo entre las suyas la jalo, la volvió a sentar en su regazo y la abrazo, dejando su mentón sobre su hombro - hola - susurro.                       

-Hola-apenas se escuchó de ella,

A medida que nos acercábamos a Montauk, mi madre pareció rejuvenecer, años de preocupación y trabajo desaparecieron de su rostro. Sus ojos se volvieron del color del mar.                       

 - Esa fue una de las primeras cosas que me llamaron la atención sobre tu - le susurro en el oído                       

 Otra chica de ojos caleidoscópicos elevó la mirada, Piper estaba curiosa. Un poco de su lado de Afrodita, puede ser.

-Ay Poseidón-suspiró intentando tomárselo a la ligera, no le estaba saliendo muy bien.                       

 - Es la verdad, reina - susurro en su oído, no quería que nadie más escuchará ese apodo que tenía para ella                       

 Aquellos viejos tiempos, cuando sabía que él se iría pero de todos modos lo quiso para sí, aceptó tenerlo y tener a Percy. Fue como si estuvieran de nuevo juntos. Y le sonrió. Desbordada. Le sonrió dulcemente.                       

 Esa dulce sonrisa lo enamoro más aun, si es eso sea posible, y no se aguanto , dejo un pequeño y dulce beso en su cuello, justo detrás de su oreja

Llegamos al atardecer, abrimos las ventanas y emprendimos nuestra rutina habitual de limpieza. Luego caminamos por la playa, les dimos palomitas de maíz azules a las gaviotas y comimos nuestras gominolas azules, caramelos masticables azules, y las demás muestras gratis que mi madre había traído del trabajo.

- Esa es mucha comida azul - dijo Zeus frunciendo el ceño - en especial por que el azul es mi color - gruño lo ultimo

-Estás sonando como un niño malcriado, Zeus-bufó su esposa, que ojeaba al Dios de vez en cuando, temiendo que tuviera los ojos en alguno de esos... Esos semidioses.                       

 Supongo que tengo que explicar lo de la comida azul.                       

 -Supones bien-suspiró Connor Stoll, verdaderamente curioso.

Verás, Gabe le dijo una vez a mi madre que no existía tal cosa. Tuvieron una pelea, que en su momento pareció una tontería, pero desde entonces mi madre se volvió loca por comer azul. Preparaba tartas de cumpleaños y batidos de arándanos azules. Compraba nachos de maíz azul y traía a casa caramelos azules. Esto —junto con su decisión de mantener su nombre de soltera, Jackson, en lugar de hacerse llamar señora Ugliano— era prueba de que no estaba totalmente abducida por Gabe. Tenía una veta rebelde, como yo.                       

 -Como tú-rebelde era quedarse corto cuando se hablaba de Luke Jackson, pero la pensativa de su novia lo sabía muy bien.                       

Luke río - es culpa del mar - dijeron abuelo y nieto al mismo tiempo mientras cerraban un ojo                       

 -Sí, échenle la culpa al mar-resopló Galia, empujando el hombro de su novio con el suyo.                       

- Es la verdad - dijo Poseidón mientras se encogía de hombro - al mar no me gusta que lo controlen

Cuando anocheció, hicimos una hoguera. Asamos salchichas y malvaviscos. Mamá me contó historias de su niñez, antes de que sus padres murieran en un accidente aéreo. Me habló de los libros que quería escribir algún día, cuando tuviera suficiente dinero para dejar la tienda de golosinas.

Al final, reuní valor para preguntarle lo que me rondaba por la mente desde que llegamos a Montauk: mi padre. A ella se le empañaron los ojos. Supuse que me contaría las mismas cosas de siempre, pero yo nunca me cansaba de oírlas.

Sally jugueteaba con sus manos, pero sin nerviosismo.                       

Poseidón sonreía con tristeza, le hubiese gustado contarle esas historias el mismo

La mortal lo vio y palmeó delicadamente el dorso de su mano- podrías hacerlo en algún momento-.                       

- Tengo tantas historias que quiero contarle - la sonrisa triste sigue en su rostro                       

-Solo tienes que hacerlo-su mano permanecía sobre la de él, chistosamente más pequeña y agraciada.

—Era amable, Percy —dijo—. Alto, guapo y fuerte. Pero también gentil. Tú tienes su pelo negro, ya lo sabes, y sus ojos verdes

Varios estaban viendo de Percy a Poseidón, encontrando ciertamente el parecido entre ellos.

De sus hijos, los que tenían el cabello negro eran Zöe y Tyson, pero ninguno estaba ahí.                       

Pero Luke tenía los ojos verdes de su abuelo y padre, y los intento esconder detrás de su cabello rubio y escondiéndose en su novia                       

Galia lo dejó hacer, con un rodar de ojos que de molestos no tenían nada.                       

Muchos luego de mirar a Luke fueron donde antes estaba Daniela , sin encontrarla a Ella o a su novio                       

 -¿Dónde está?-cuestionó Skai, mirando bajo su asiento, por si los encontraba ahí, claro.                       

Atenea bufo, gente ignorante que no se da cuenta de nada - se fueron cuando el capítulo empezó, iban hacia el templo de Apolo - se encogió de hombros, era lógico                       

-Buena elección-, al Dios solo le importaba que hubieran preferido ir a su templo que al de algún otro, sonriendo con satisfacción. Ja, los semidioses lo preferían a él que al viejo barba percebes, o a su hermana, o a su padre. Ja ja

 —Mamá pescó una gominola azul de la bolsa de las golosinas—. Ojalá él pudiera verte, Percy. ¡Qué orgulloso estaría!                       

- Lo estoy - asintió Poseidón mirando a su hijo con una sonrisa - muy orgulloso

Percy alzó un poco el rostro y le dio una de sus sonrisas en las que se notaba a leguas la felicidad aunque intentara verse avergonzado.

Poseidón sonrió, dándole una de las mismas sonrisas, le gustaba ver a su hijo así, feliz.

Me pregunté cómo podía decir eso. ¿Qué tenía yo de fantástico? Era un crío hiperactivo y disléxico con un boletín de notas lleno de insuficientes, expulsado de la escuela por sexta vez en seis años

Su novia le rodeó los hombros con un brazo y posó los labios sobre los de él. Ella entendía cómo debía sentirse su novio, pero él era más que eso, y de eso ella estaba más que segura.                       

- Sesos de alga-.                       

Percy sólo bajo la cabeza, negando el mirar a su novia - ¿sí?                       

- A veces eres sorprendentemente humilde-y tal vez por eso que es que le atraía tanto. Volvió a besarlo en los labios.                       

Percy hizo una mueca, lo cual se traduce como intento de sonrisa - no lo creo                       

- Sesos de algas, ¿te he dicho que te quiero?-le tomó de la barbilla e hizo que la mirara, sus ojos centelleando de una manera que solo podría decifrarse como dulce. Ella sabía que tendría mucho tiempo para hacerle entender, y estaba segura que no era la única dispuesta a mostrarle lo mucho que habia hecho.                       

Percy la miro a sus ojos, ese brillo , solo necesito eso y ver su rostro tan cerca del suyo para sonreír, hizo un pequeño puchero de broma - no me lo has dicho - dijo como un niño pequeño                       

- Pues acabo de decírtelo-no miró hacia ese ridículamente tierno puchero, sino, sus ojos, solo sus ojos- ¿quieres que te lo repita?-.                       

- Si - el lo quería escuchar, fuerte y claro, esas palabras                       

 - Te quiero, sesos de algas-lo dijo con una sonrisa, en un suave murmullo hecho para él solamente.                       

- Te quiero listilla - susurro, quería que solo ella lo escuchará, como el secreto mejor guardado                       

Y por alguna razón, fue solo ella la que pudo captar el sonido que venía de sus labios, ni la misma Afrodita, que estaba a punto de caerse de su trono por metiche, ni nadie más, solo Annabeth.                       

Le dio un pequeño y corto beso en los labios, para luego separar se y abraxarla                       

Y se quedaron así, recostados en el sofá, olvidándose de las preocupaciones por al menos unos segundos.                       

—¿Cuántos años tenía? —le pregunté—. Quiero decir… cuando se marchó.

Observó las llamas.

—Sólo estuvo conmigo un verano, Percy. Justo aquí, en esta playa. En esta cabaña.

Percy estaría muy concentrado en su novia que no escuchó ni interpretó lo que ya muchos tenían en la cabeza.

Rachel Elizabeth Dare emitió una risita picarona- ya-.

- ¿Que habrán hecho en esa cabaña? - bromeó Oliver mientras movía las cejas subjetivamente

- Pues si tuvieron a Percy ahí -canturreó la oráculo, sonriendo divertida ante la mente cochambrosa del chico.                       

 Poseidón solo sonreía, pícaro, no tenía ningún comentario al respecto, solamente abrazo más a la mujer que tenía en sus brazos

—Pero me conoció de bebé.

Zeus parecía a punto de armar berrinche                       

- Claro que te conocí, no podía evitar ir a ver te - le guiñó un ojo como en confidencia                        

 -De nuevo hablándole al libro-murmuró con socarronería Dionisio.                       

Poseidón solo ladeo el rostro y todo el océano Atlántico lo baño, con peces y todo, hasta sus hijos se rieron.

Un pez parecía querer ser buen amigo de la boca del Dios, hasta Atenea reía, con disimulo y bien bajito, pero lo hacía.

—No, cariño. Sabía que yo estaba esperando un niño, pero nunca te vio. Tuvo que marcharse antes de que tú nacieras.

 Zeus bufó ruidosamente.

- Hermano, por favor, que no hemos avanzado mucho en esta lectura ¿podrías detener ese sermón para otro día?-la delicada de Hestia, se plantó frente al gran macho de Zeus, con su paciente mirada y su cálida sonrisa.                       

 Zeus como toda respuesta le hizo una seña con la cabeza hacia la diosa de la lujuria, con un gruñido de por medio

Intenté conciliar aquello con el hecho de que yo creía recordar algo de mi padre. Un resplandor cálido. Una sonrisa. Siempre di por supuesto que él me había conocido al nacer. Mi madre nunca me lo había dicho directamente, pero aun así me parecía lógico. Y ahora me enteraba de que él nunca me había visto…

Me enfadé con mi padre. Puede que fuera una estupidez, pero le eché en cara que se marchara en aquel viaje por mar y no tuviera agallas para casarse con mamá. Nos había abandonado, y ahora estábamos atrapados con Gabe el Apestoso.

- Ay Percy-susurró Sally, con una sonrisa que podría contagiar a un pueblo entero de una calidez maternal que ella irradiaba sin par.                       

 Poseidón bajo la cabeza, se sentía mal que su hijo se sintiera así con respecto a él.                       

 ¿Les conté que Percy seguía embobado con Annie? Pues sí, y mucho, demasiado.

— ¿Vas a enviarme fuera de nuevo? —pregunté—. ¿A otro internado?

Sacó un malvavisco de la hoguera.

— No lo sé, cariño —dijo con tono serio—. Creo… creo que tendremos que hacer algo.

— ¿Por qué no me quieres cerca?

Como que ahora sí Percy sí estaba prestando atención, y su expresión culpable no fue suficiente para la diosa del hogar.- ¡Perseus!- pero la que reclamó fue su novia.                       

Sally bajo la mirada, triste, en ese momento eso le había dolido mucho , más que eso en realidad, pero lograba entender por qué su hijo pensaba eso, siempre lo mandaba lejos, o lo apartaba de ella - no te preocupes Annie – susurro

La semidiosa se volvió hacia la mujer mortal y sintió unas ganas de ir a abrazar a esa señora que le había ayudado tanto desde que se conocieron, sin malicias, siempre con dulzura.

 ⁠⁠⁠Sally le sonrió mientras le tendía la mano - calma, todo está bien -.                       

La rubia tomó su mano apretó, asintiendo suavemente con la cabeza,- si tú lo dices, Sally-.

Me arrepentí al instante de pronunciar esas palabras.

 Chase le dio un apretón a la mano de la señora Jackson ¡Ella esperaba en serio que su novio se hubiera arrepentido! Con ese pensamiento. Se calmó nuevamente.                       

Sally le sonrió, ella sabía que Annabeth estaba nervioso durante la lectura, por todo lo que estaba pasando, así que le tendió una galleta azul                       

-Muchas gracias-susurró la de ojos de tormenta, en serio agradecida.                       

 - eres mi nuera, no se agradece - le sonríe                       

Eso ganó una sonrisa cómplice de la rubia para la castaña.

Los ojos de mi madre se humedecieron. Me agarró la mano y la apretó con fuerza.

—Oh, Percy, no. Yo… tengo que hacerlo, cariño. Por tu propio bien. Tengo que enviarte lejos.

A la mortal, aunque hubieran sido años después, igual se le estaban humedeciendo los ojos. Como si fuera fácil para ella dejar que su bebé crezca lejos, solo sabiendo de él por mensajes, cartas y llamadas que eran contadas y de poca duración para que los monstros no llegaran hasta él.                       

Todos los del futuro que le tenían cariño a la mortal se levantaron de un salto, no, esa amable mujer no lloraría mientras ellos estuvieron aquí, la abrazaron con cariño - no llore Sally - se escucho repetidas veces⁠⁠⁠⁠

Sus palabras me recordaron lo que el señor Brunner había dicho: que era mejor para mí abandonar Yancy.

—Porque no soy normal —respondí.

-¿Quién es normal?-le replicó la diosa de la sabiduría, que al parecer había multiplicado su disgusto hacia Percy Jackson, y su agrado hacia la mortal que al parecer tenía un problema ¿quién se enamoraba del barba percebe? ¡Estaba loca!                       


- Ser normal es aburrido - murmuró Will mientras pasaba un brazos por los hombros del hijo de Hades - ¿verdad, calaverita?                       

El chico calavera no pudo contener una sonrisa, aunque leve, ahí estaba.- no lo sé, nunca lo he sido-lo miraba de reojo, lo miraba solo a él.                       

 El hijo del dios ardiente sonrió y le revolvió el cabello al chico - por eso me gustas -.                       

- ¿Solo por eso? Ya veo-a pesar de que bromeaba, solo se notaba esto en su sonrisa, porque su voz no delataba nada.                       

 - Una de las muchas razones - le guiñó el ojo, coqueto, mientras subía una ceja                       
.                       
Y el gran rey de los fantasmas se sonrojó.

—Lo dices como si fuera algo malo, Percy. Pero ignoras lo importante que eres. Creí que la academia Yancy estaría lo bastante lejos, pensé que allí estarías por fin a salvo.

— ¿A salvo de qué?

En el revoltijo de niños dando amor, a Sally se le escurrió una pequeña lágrima, no pasando desapercibida.                       

 Los chicos la abrazaron más fuerte, nadie quería que Sally llorara, junca                       

-oh mis niños-susurró con la voz de esas que avisan que van a romper a llorar en cualquier momento.                       

- Por favor abuela, no llores - susurro Luke abrazándola con más fuerza - ninguno de nosotros quiere eso                       

-No voy a llorar, cariño...-su sonrisa temblaba pero permanecía.                       

 - lo estás haciendo abuela - susurro mientras le besaba la frente
                      
Y su nieto tenía razón. Las lágrimas calentaban su rostro y bajaban húmedas por su cuello,- en un momento se me pasará, cariño-.

Una mano eficaz le pasó un pañuelo de tela. "M. Z." estaba bordado en una esquina de éste.

-Gracias, mi niña-, la mujer se secó el rostro aunque sabía que no podía detener las lágrimas aun.

Cruzamos las miradas y me asaltó una oleada de recuerdos: todas las cosas raras y pavorosas que me habían pasado en la vida, algunas de las cuales había intentado olvidar.
Cuando estaba en tercer curso, un hombre vestido con una gabardina negra me persiguió por un patio. Los maestros lo amenazaron con llamar a la policía y él se marchó gruñendo, pero nadie me creyó cuando les dije que bajo el sombrero de ala ancha el hombre sólo tenía un ojo, en medio de la frente.

Tyson saltó en su asiento con el ojo muy abierto de pavor- ¿un cíclope?-susurró sin poder creerlo ¿cómo podían hacerle daño a su hermanito?                       

 Poseidón solo río y negó - yo le pedí que le echara un ojo a tu hermano, el no quería herirlo - le sonrió a su hijo menor                       

Tyson largó un suspiro y subió y bajó la cabeza varias veces con una sonrisa complacida.                       

Poseidón sonrió, su hijo Cíclope tenía solo algunos años, aún era un niño, y eso lo volvía inocente, lo cual le agradaba mucho

Antes de eso: un recuerdo muy, muy temprano. Estaba en preescolar y una profesora me puso a hacer la siesta por error en una cuna en la que se había colado una culebra. Mi madre gritó cuando vino a recogerme y me encontró jugando con una cuerda mustia y con escamas, que de algún modo había conseguido estrangular con mis regordetas manitas.

A Zeus le aparecieron puntos negros en la visión, mientras el rojo subía cómicamente por su rostro y cuello.                       

Poseidón sonría orgulloso, su hijo era fuerte y poderoso a una edad muy temprana                       

Sally recordaba muy bien aquel suceso y ella no estaba muy feliz recordando aquel momento. Sus lágrimas habían cesado así que besó la mejilla de su nieto- mis niños, vuelvan a sus asientos, por favor, deben estar incómodos. Yo ya estoy bien-.                       

Los del futuro asintieron y fueron cada uno a su respectivo puesto, no sin antes besarle la mejilla a Sally y decir cuánto la quieren                        

Cada uno de ellos lo hizo, dándole una cara impactante a los que eran sus padres jóvenes, solos que pocos estaban más pendientes de sus parejas que de ellos.

En todas las escuelas me había ocurrido algo que ponía los pelos de punta, algo peligroso, y eso me había obligado a trasladarme.

Todos los semidioses presentes, o al menos la gran mayoría, sabía lo que era casi morir más de una vez.

-Es un gaje del oficio-bromeó sin una sonrisa la chica D' Angelo.                       

Charlotte la abrazo con fuerza, le gustaría que su pequeña no tuviera que lidiar con esos "gajes"                       

-Hey-le rodeó el cuello con un brazo y con los labios hizo una mueca débil- ¿Lottie, cómo te sientes?-.                       

 - estoy.... ¿bien? - sonó más a preguntar que a afirmación, pero que podía hacer, aún le dolía la cabeza y no quería mentirle                       

Esa extraña afirmación fue un golpe directo a su cabeza. Victoria sentía que se merecía más de los golpes de su mejor amiga. Su corazón le dolió como si se lo estuvieran estrujando- ¿quieres más agua?  Tienes que recostarte, Lottie...-.                       

- solo quiero un beso tuyo - le sonrió, además que era la verdad - una bien grande                       

-¿Y algo de agua?-se inclinó sobre ella, viendo algo que pudiera ayudarla, buscando algo de dolor en su mirada y lo encontró. Hizo una mueca- amor, buscaré agua-se enderezó.                       

- No - la tomo con fuerza de la mano, no, no quería agua, la quería a ella - quiero un beso, no agua - hizo un pequeño puchero                       

Ella también quería un beso. Se enfrentaron sus miradas-te daré todos los que quieras luego de traerte el agua-se lo decía a ella así como se lo decía a sí misma, convenciéndose de no caer en la ojo gris-verdosa tentación.                       

Charlotte hizo un puchero y puso unos ojos de pez a medio cocinar que derretiría a cualquiera - quiero mi beso - susurro abrazando a la pelinegra

-Agh, bien-cerró los ojos y con un suspiro, no podía evitar sentirse nerviosa, ansiosa era la palabra, sí, quería besarla, con suavidad, pidiéndole disculpas por lo que le hizo.                       

 No, ella no quería suavidad, quería a su pequeña, así que la atrajo a sus labios de una sola vez mientras sujetaba con fuerza su cintura, la beso con pasión y amor                       

Y para su novia, eso podía considerarse el Valhala, el paraíso, lo mejor del mundo. Como fuego que va en aumento, así subía la pasión y el amor, húmedo y lleno de roces.                       

Una tos mal disimulada las hizo separar, mientras Luke las mirada con las cejas alzada - la quiero virgen hasta el matrimonio, D' Angelo                       

-Eso tienes que decírselo a ella-empujó un cabello de su novia con los dedos y le rozó el borde de los labios- ¿verdad, Lottie?-.                       

Charlotte río y se escondió en el cuello de su novia mientras dejaba un beso ahí - no prometo nada-.                       

 -¿Ves? ¡Yo seré la no virgen antes del matrimonio!-exclamó dramáticamente, importándole un bledo si le oían.                       

El hermano de la rubia río, mientras los padres de las dos muchachas fruncían el ceño, no les molestaba el hecho de que estuvieran juntas, si no que alguna mancillara a su pequeña                       
Los abuelos eran casos similares.

-Lottie, ¿qué haces?-la voz de la pelinegra bajó peligrosamente.

Lottie Rio y siguió sus besos - nada importante pequeña -.                        
 Se mordió el labio e hizo cara de exaltada, aunque internamente estaba ronroneando- amor, aquí no-a propósito, lo dijo bien alto.                       

Charlotte bufo, pero se separo de su cuello, no sin antes dejarle una notoria marca, pero sentía las miradas del resto en su espalda, y no era cómodo                       

Su novia se tuvo que morder fuerte el labio si no quería dejar salir un gemido luego de que su novia le hiciera estremecer, probablemente en venganza de lo que había hecho.

Sabía que debía contarle a mi madre lo de las ancianas del puesto de frutas y lo de la señora Dodds en el museo, mi extraña alucinación de haber convertido en polvo a la profesora de mates con una espada. Pero no me atreví. Tenía la extraña intuición de que aquellas historias pondrían fin a nuestra excursión a Montauk, y no quería que eso ocurriera.

Sally estiró los brazos, mirando a su hijo, que le devolvía la mirada a ella y a su petición de abrazo.                       

Percy se demoro un poco en reaccionar, pero dejando un beso en la mejilla de su novia se levanto y abrazo a su madre, fuertemente - te amo, mamá-.                       

-Yo también te amo, hijo-le abrazó con dulzura y fuerza.                       

- perdón si alguna vez te hice daño - susurro                       

-Perdóname tú hacerte creer que no te quería cerca-le acunó y mesó su cabello, como sabían hacer las madres, esa manera maternal y protectora que venía con halo que encajaba a la perfección.                        

 - solo querías protegerme - susurro, dios santo, en verdad amaba a su madre más que nada - no fue tu culpa mamá-.                       

 -Tampoco fue culpa tuya, mi niño-le besó en la frente-solo conjeturaste con lo que tenías. No te culpes de nada de eso, por favor-.                       

 - perdón Mamá - susurro mientras le besaba la frente                       

Suspiró. Su hijo era demasiado modesto y si podía echarse la culpa de algo, lo hacía sin pensarlo-estas perdonado, mi niño-.

—He intentado tenerte tan cerca de mí como he podido —dijo mi madre—. Me advirtieron que era un error. Pero sólo hay otra opción, Percy: el lugar al que quería enviarte tu padre. Y yo… simplemente no soporto la idea.


-El campamento mestizo-susurraron algunos de los menos listos del campamento, dándose cuenta tardíamente.                       

Los que habían dándose cuenta antes rodaron los ojos, otro se golpearon la cara, nadie se quedo quieto                       

-Qué bueno que estamos aquí arriba, porque si no-susurró rodando los ojos la más sensata de los trillizos Stoll.                       

- No es nuestra culpa ser así - dijeron sus dos hermanos mientras hacían un puchero                       

-Oh no. Son idiotas de nacimiento, lo sé-, idiotas por no pensar antes de hablar y sueltan cosas como esas. Rodó nuevamente los ojos y se cruzó de brazos. Sí, seguía molesta con ellos.                       

Su hermano la abrazo por los hombros - vamos, no puedes seguir molesta con nosotros -.                       

Su codo impactó con el abdomen de su hermano y se alejó de él,- pues mira cómo lo hago-.

-Liz, ¿qué quieres que hagamos?- suplicó Skai, ya harta de verla molesta.

Lizie tenía muchas cosas qué responder a eso.                        

Evan trago duro pero asintió - lo que quieras Liz - junto sus manos                       

Estaba dispuesta a soltar varios comentarios que serían un orgullo para su abuelo, con sarcasmo, algo de cinismo y mucha ironía, pero, dándoles un vistazo a ambos, podría hacer más que eso,- ¿hasta dónde están dispuestos los dos?-.

-¡Cualquier cosa! En serio...-como siempre, su hermana era impulsiva y no medía el costo de sus palabras.                       

- lo que desees - su hermano era igual, pero eran lo único que tenían los unos a los otros ¿alguno lo culparía?                       

 -Deben...-estaba a punto de decir algo grande, un gran venganza que por fin le dejara satisfecha, pero cometió el error de mirarlos. Son sus hermanos, los únicos- declarársele a quien les guste-acabó, aunque esa no fuera su idea inicial.                       

Ambos abrieron mucho los ojos antes de tragar duro - oh no - susurro                       

 Si se pusieron así, haciéndola sonreír con cariño, solo por eso, se hubieran puesto peor con su anterior propuesta.-no tiene que ser ahora. Pero les doy hasta esta noche para hacerlo-.                       

Hicieron un puchero, pero continuaron

—¿Mi padre quería que fuera a una escuela especial?

—No es una escuela. Es un campamento de verano.

-El campmmmm-, solo fue uno el tonto que habló, y este tiene de nombre...

-Ya cállate, Evan-.

- siempre yo - el nombrado se cruzó de brazos, aunque él no hiciese las cosas la culpa siempre la tenía el

Su amiga rodó los ojos y se cruzó de brazos.

La cabeza me daba vueltas. ¿Por qué mi padre —que ni siquiera se había quedado para verme nacer— le había hablado a mi madre de un campamento de verano? Y si era tan importante, ¿por qué ella no lo había mencionado antes?

Dionisio negaba con la cabeza lentamente. Necesitaba una copa de vino con más urgencia de lo normal.                       

Sus hijos lo miraban, conociéndolo al mismo tiempo ambos hablaron - tengo coca-cola/Pepsi - para luego mirarse entre sí y reír                        
 Bajó la mirada a los chicos y un escalofrío lo recorrió, su alter ego quería algo así como una juerga. Tragó fuerte y asintió a Castor,- por favor. Y rápido-.

Castor se levantó y le llevo una Coca-Cola a su padre - está helada y fresca - le deja varias latas de estas al rededor                       

 -Gracias, hijo-destapó la lata e hizo con ella lo que desearía hacer con una copa de vino. En segundos, estuvo vacía.                       

- hay varias más por aquí - le sonrió antes de volver a sentar                       

 Dionisio observó y enseguida hizo con la segunda lo que había sido el final de la primera.                       

Muchos miraban al dios con la boca abierta, excepto, claro, los que lo conocían                        

El Dios no tenía ganas de reclamar por qué lo miraban tanto esos. Rodó los ojos y masculló algo sobre tontos semidioses.

—Lo siento, Percy —dijo al ver mi mirada—. Pero no puedo hablar de ello. Yo… no pude enviarte a ese lugar. Quizá habría supuesto decirte adiós para siempre.                       


Poseidón miró a Sally con unos ojos llenos de amor, como si esto estuviera renovándose, volviéndose más de lo que ya sentía por ella.- ¿Sally?-.                       

 - ¿sí? ¿Poseidón? - lo miro, con los ojos de un color verde u hermoso, como si mirase el mar                       

Era amor, era amor. Un querubín podría pasar y flecharlos pero ya el efecto estaba hecho. Afrodita se contenía en su trono, su rostro cambiante y con una mueca de frustración, o de constipación.

-¿Puedes acercarte un poco?-.                       

Sally se acerco a él, mientras mantenía la mirada baja, si, se sentía como una adolescente en plena pubertad, alborotada, pero aun así, no lo podía evitar, ese hombre le causaba eso                       

Esperó a tenerla cerca para poder tomarla de la mano como dos grandes adolecentes-te tengo que decir algo- demasiado secretismo, tal vez estaba nervioso.                       

- ¿el qué? - ladeo la cabeza, curiosa, un gesto que habían heredado sus nietas, pero eso ya era otra cosa                       

Sally se veía adorable, pero no iba a distraerse en ese momento.- ¿hace cuanto que no te recuerdo lo maravillosa que eres?-.                       

A los ojos de Sally llegaron varias lagrimas - ¿cuántos años tiene nuestro hijo? - susurra mientras intenta no llorar                       

Oh diablos. En seguida, se arrepintió de no ser más directo. Detesta ver esos preciosos orbes inundarse de lágrimas. Al abrazarla, la sintió tan delicada y frágil como quince años antes, y su corazón latió tan rápido como las alas de un colibrí,- eres maravillosa, mi reina-.                       

Sally solo sujetó su playera con fuerza, diablos, ella sabía que esto estaba mal, sabía qué quería a... ¡Ni siquiera podía recordar su nombre!, Pero amaba a Poseidón, tanto como hace 15 años - eso no es cierto, fui muy egoísta -.                       

-Has protegido a nuestro hijo siempre, egoista o no-ella podría hacer que quitara la mano, pero nadie le quita lo valiente cuando colocó la palma contra su caliente mejilla, siempre tan cálida como toda ella.                       

- tenia tanto miedo de perderlo, que no me di cuenta que lo ponía en peligro - lloro otro poco, se sentía mal, muy mal, por lo que le hizo a su hijo y por lo que le hacía a su novio                       

Le rodeó con el otro brazo y la sostuvo contra su pecho, sintiendo su dolor y sin palabras más que susurros que pedían la calma en ella.

Afrodita los miro, y, aunque los quería seguir mirando debía leer

—¿Para siempre? Pero si sólo es un campamento de verano…

Su novia no lo miró mal porque ella sí estaba consciente de que aquello había sido algo dicho por el sesos de algas antes del campamento mestizo. A. C. M.

Pero eso no evito que al mestizo pelinegro me llegarán diferentes objetos voladores, entre esos unos cuantos cuchillos que tubo que esquivar                       

Annie era la única sensata ahí, pero la chica igual no replicó su teoría ante la turba lanzadora.                       

Percy no hizo otra cosa que esconderse tras Annabeth, nadie se meteria con ella                       

Y la turba dejó de lanzar cosas.

La mirada de Annie podía congelarlos desde esa distancia.                        

La diosa de la sabiduría miraba orgullosa a su hija, como podía controlar a una horda de semidioses molestos

Se volvió hacia la hoguera, y por su expresión supe que si le hacía más preguntas se echaría a llorar.

Esa noche tuve un sueño muy real.

Todos los semidioses se estremecieron, algunos más vistosos que otros.                       

Son horribles esos sueños - muchos lo dijeron al mismo tiempo                       

Los que no hablaron, pensaban lo mismo.

Había tormenta en la playa, y dos animales preciosos —un caballo blanco

Poseidón alzó la cabeza en seguida, aunque siguiera consolando a Sally, había prestado atención a la lectura.-¿yo?-.

y un águila dorada

-¡Yo!-rugió con descarada ira el dios supremo del cielo.                        

Las diosas aquí presentes rodaron los ojos – inmaduros

— intentaban matarse mutuamente

-Nada fuera de lo habitual-masculló la diosa de la familia.

Por primera vez, Atenea estuve de acuerdo.

Igual que Hestia, Démeter, Afrodita y Hades.

¡Hades!                        

- Siempre es lo mismo - masculló Hermes

 - en completo acuerdo - dijeron Apolo, Ares, Dionisio y Artemisa

El águila se abalanzaba y rasgaba con sus espolones el hocico del caballo

Zeus lanzó su puño al aire- ¡voy ganando!-miró a su hermano con una expresión burlona que decía "Soy el mejor y tú no".                       

El caballo se volvía y coceaba las alas del águila.

 La expresión de Poseidón pasó a una imitación de la de su hermano menor, salvo porque él no se veía tan arrogante.                       

Sally se enterneció con esa expresión, fue un impulso, pero alzo la cabeza solo un poco, para besarle la mejilla                       

Y en seguida la expresión pasó a babeador absoluto luego del beso de Sally

El caballo se volvía y coceaba las alas del águila. Mientras peleaban, la tierra tembló y una voz monstruosa estalló en carcajadas desde algún lugar subterráneo, incitando a las bestias a pelear con mayor fiereza.                       

Cronos...                        

Todo el mundo se detuvo. A Afrodita se le aflojó la voz.                       

Todos los dioses de tensaron, no, su padre..... Ese maldito no podía volver, ellos lo impedirían sea como sea                       

De nuevo, como si esas cosas no  hubieran pasada ya                       

Corrí hacia la orilla, sabía que tenía que evitar que se mataran, pero avanzaba a cámara lenta. Sabía que llegaría tarde. Vi al águila lanzarse en picado, dispuesta a sacarle los espantados ojos al caballo, y grité «¡Nooo!».

Afrodita hizo una muy buena actuación del grito.

Más agudo de lo que sonaría Percy, claro.

O al menos así pensaba él.                       

Muchos otros se rieron , si, había sonado casi idéntica a la voz del joven hijo de Poseidón                        

Por el bien del orgullo de su novio, Annabeth se rió en silencio.                       

Percy hizo un puchero mirando a su novia, si la había escuchado - Listilla.....- susurro mirando la con ojos de pez en la plancha                        

-¿Si?-compuso su expresión en una muy bien actuada tranquilidad. Ella no había estado riéndose, claro que no.                       

 -¿a Ti también?  - La miro triste                       

El lo esperaba que su ahora novia de riera de el a sí sin más                       

-Ha sido gracioso, sesos de alga-le sonrió con algo que se llamaba culpa y apenada, se le notaba hasta en los ojos.                       

Suspiro, no podía contra Ella y esos ojos - está bien - dijo, pero igual se cruzo de brazos                       

Ella se arrimó más hacia él y le abrazó por los hombros. Le besó bajo la oreja- lo siento...-.                       

La abrazo fuerte, no se podía enojar con ella – gracias

Me desperté sobresaltado. Fuera había estallado realmente una tormenta, la clase de tormenta que derriba árboles y casas. No había ningún caballo o águila en la playa, sólo relámpagos que iluminaban todo con fogonazos de luz, y olas de siete metros batiendo contra las dunas como artillería pesada. Al siguiente trueno, mi madre también se despertó. Se incorporó con los ojos muy abiertos y dijo: —Un huracán. Eso era absurdo. Los huracanes nunca llegan a Long Island al principio del verano. Pero al océano parecía habérsele olvidado. Por encima del rugido del viento, oí un aullido distante, un sonido enfurecido y torturado que me puso los pelos de punta. Después un ruido mucho más cercano, como mazazos en la arena. Y una voz desesperada: alguien gritaba y aporreaba nuestra puerta. Mi madre saltó de su cama en camisón y abrió el pestillo

⁠⁠⁠⁠⁠Muchos estaban al borde de sus asientos.

Los dos hijos de Percy presentes sonreían burlones.

Grover estaba sonrojado.

Afrodita había abierto mucho los ojos, infundando suspenso a la historia, deseando que todos la mirasen con ansias.                        
Poseidón solo fruncía el ceño desde la parte donde se leyó que Sally abriría en camisón

Grover apareció enmarcado en el umbral contra el aguacero. Pero no era… no era exactamente Grover.

 Annabeth arqueó una ceja- sesos de alga, por favor-rodó los ojos, sonriendo.                       

Leo frunció el ceño - ¿era o no era? - le pregunto al hijo del dios del msr                       

 -Era pero... Ya verás, Leo-al sesos de algas se le formó una sonrisa ladina que después sirvió para pedirle disculpas a su mejor amigo por lo siguiente que venía.

—He pasado toda la noche buscándote —jadeó—. ¿En qué estabas pensando cuando te largaste sin mí?                       

-En nada-farfulló la Diosa de la sabiduría.

- como  siempre - le sonrió a su novio - porque si no fuese a si no serías mi sesos de alga - termino Annabeth                       

La cara de tristeza de Percy pasó a una sonrisa boba. Le agradeció con algo mejor que palabras. La besó.

Mi madre me miró asustada, no por Grover sino por el motivo que lo había traído.

—¡Percy! —gritó para hacerse oír con la lluvia—, ¿qué pasó en la escuela? ¿Qué no me has contado?

- Que una arpía casi lo mata, tan normal como respirar, al menos para un semidiós-comentó la novia de Luke, en lo que se encogió contra el costado de su novio.                       

Luke río mientras le besaba la cabeza - es mi progenitor, en realidad es normal para el - jugó con su pelo

Yo estaba paralizado mirando a Grover. No podía comprender qué estaba viendo. —O Zeu kai alloi theoi! —exclamó Grover—. ¡Me viene pisando los talones! ¿Aún no le has contado nada a tu madre?

-Ni una palabra-canturreó molestosamente uno de los Stoll.                       

Sally miro con los ojos entrecerrados a su hijo - no me dijo nada - bromeo                       

-¿No lo hice?-abre mucho los ojos- ¡lo siento, mamá!-.                       

- Nada de lo siento Perseus, estoy anotando todo esto para saber por cuánto te castigaré - bromeo con una hoja y un lápiz                        

¿De dónde los ha sacado? No tengo ni la menor idea, pero la cara de Percy al verlos se puso del color del techo de mármol.                       

Annabeth se rio de su novio mientras sujetaba su mano, adora a Sally, en verdad

Estaba demasiado aturdido para registrar que él acababa de maldecir en griego antiguo… y que yo lo había entendido perfectamente. Estaba demasiado aturdido para preguntarme cómo había llegado allí él solo, en medio de la noche. Porque además Grover no llevaba los pantalones puestos, y donde debían estar sus piernas… donde debían estar sus piernas

-¿¡Qué había?!-soltaron Leo y los hermanos Stoll. Qué raro ¿no?

Bueno, Skai también lo había soltado, a punto de caerse de su asiento. Por un momento, no pensaba en lo que había pedido su querida y malvada hermana.                       

Percy solo río y apunto al libro, esos chicos eran muy bobos, en especial el que parecía duende.... El burro hablando de orejas ¿no?

Mi madre me miró con seriedad y me habló con un tono que nunca había empleado antes: —Percy. ¡Cuéntamelo ya!
El Percy de la actualidad, se estremeció ¡Afrodita lo hizo sonar igual de espeluznante!                       

Sally sonrió mientras se miraba las uñas - a veces es necesario - se encogió de hombros

Varios chicos a los cuales las madres les habían hablado en ese tomo se estremecieron - es aterrados - coincidieron con el príncipe del mar                       

-Concuerdo contigo, mortal- y... Y... Yyyy... Esa... Fue... Hera.

Todos los ojos presentes se volvieron hacia ella.

-¿Qué?-.                       

Nadie podía entender lo que se escuchaba ¿Hera? ¿De acuerdo con una mortal? WoW, eso sí era extraño... y terrorífico                       

Lo que faltaba era que Artemisa aceptara querer a Apolo. O que Démeter dejara su obsesión por los cereales. O que Zeus dejara de ser un mujeriego.                       

Y eso, mis queridos lectores, no iba a pasar en.... NUNCA                       

Ahora, sigamos esto...

Cuando todos salieron de su estupor, Afrodita se calmó, y Hera dejó de sonreír, la primera siguió la lectura.

  Tartamudeé algo sobre las ancianas del puesto de frutas y sobre la señora Dodds, y mi madre se quedó mirándome con una palidez mortal a la luz de los relámpagos. Por fin agarró su bolso, me lanzó el impermeable y exclamó:

—¡Meteos en el coche! ¡Los dos! ¡Venga!

-Y no supimos lo que pasó con las piernas de Grover-se lamentó Skai, haciendo pucheros.                       

- Pero Skai, si es obvio - dijo Oliver sorprendido, por el entender y ella no                       

-¿Ah si? ¿Qué fue lo que pasó?-a ver, si el cerebro de su amigo pudo, entonces ella tenía un problema.                       

- ¡son las piernas de cabra de Grover! - soltó exaltado, feliz de, por una vez, ser más listo que ella                       

 -¡¿Qué?!-se sorprendió mucho, por eso fue que gritó hasta sobresaltar a su hermana.                       

- ¡¿qué te pasa?! - le gruño su dulce hermana en respuesta mientras se tocaba el oído                        

A la castaña los colores se le fueron al rostro ¿qué había hecho? Rió nerviosamente y le dio un beso en la mejilla- ups-.                       

Gruño mientras se sacaba las babas de su mejilla - recuerda lo que debes hacer - fue su única respuesta                       

Y los colores se fueron de su rostro.

Grover echó a correr hacia el Cámaro, pero en realidad no corría, no exactamente. Trotaba, sacudía sus peludos cuartos traseros, y de repente su historia sobre una dolencia muscular en las piernas cobró sentido.

Comprendí cómo podía avanzar tan rápido y aun así cojear cuando caminaba.
Sí, lo comprendí porque allí donde debían estar sus pies, no había pies.

Había pezuñas.

- Me lo dijiste tarde, Percy-susurró con un resentimiento infantil, y normal en ella, Skai.                       

Percy se sorprendió de que ella le hablara sin tanta.... Frialdad - lo lamento Skai -.

-No me hables ¡Ya no sé quién eres!-esa delgada castaña tenía la idea de que... Bueno, él ni los demás les habían hecho algo aún.

La más loca y a la que todos deberían escuchar.